La Nación
Escéptico y cauteloso 1 26 septiembre, 2022
COLUMNISTAS

Escéptico y cauteloso

Francisco Lara

Los uribistas lo tuvieron todo para cambiar el país, neutralizaron a las Farc, eso no tiene discusión, pero sus demás resultados son lánguidos, principalmente en lo social, convirtieron a Colombia en uno de los países más inequitativos de la región.

Nos dejaron un legado llamado Gustavo Petro, sin ellos hoy no sería presidente electo, un excepcional senador, pésimo alcalde, radical en gran parte de su vida, aparentemente pragmático desde el domingo pasado.

No se puede apostar a que al país le vaya mal, eso no le sirve a nadie, pero déjenme ser escéptico, me cuesta trabajo confiar en quien para lograr la presidencia echó mano del todo vale sembrando odios y divisiones, y una vez elegido, pregona una supuesta política del amor para unir a los colombianos alrededor suyo.

Habla de un gran acuerdo nacional, una obviedad para sacar adelante iniciativas que requieren consenso, pero habrá que preguntarnos: ¿no es más de lo mismo?, ¿seguirá practicando la mala costumbre de “hacernos pasito” ?, ¿está disfrazando mediante un eufemismo al clientelismo y la famosa mermelada?

Permítanme también ser divergente, me parece extraño que, de un momento a otro, de repente como se dice coloquialmente, gran parte de quienes no votaron por Petro hayan encontrado múltiples coincidencias ideológicas con él y estén firmemente decididos a brindar apoyo a su gobierno.

Así mismo, me cuesta trabajo creer que quienes han practicado las más protervas y corruptas costumbres politiqueras en los gobiernos anteriores hoy aparezcan como abanderados del cambio: ¿será que sufrieron un agudo e inexplicable proceso de conversión o de pronto fueron transformados por fuerzas extraterrestres?

Discúlpenme de nuevo, pero no voy a salir corriendo a respaldar a Petro cuando manifesté abierta y públicamente mis diferencias con sus propuestas, claro que me alegra que haya ganado la presidencia un ex guerrillero acompañado por una representante de lo que han denominado “la otra Colombia”, pero no he dejado de considerar que la personalidad del presidente electo es mesiánica, caudillista y con tendencia a la tiranía, mejor dicho, muy similar a la de Uribe, pero de izquierda.

Esperaré cautelosamente como se desarrolla el gobierno, la primera muestra la dará con los nombres de quienes designe en los altos cargos de la administración central, el tiempo se encargará de mostrarnos si es un hombre al cual la vida le enseñó a moderar sus ímpetus autocráticos convirtiéndolo en un pragmático que ha entendido la importancia de llegar a acuerdos, o es simplemente un lobo con piel de oveja, que una vez posesionado, pondrá en peligro la democracia desplegando su miedosa y peligrosa personalidad.