La Nación
Especulación, deudas y realidades fatídicas 1 21 septiembre, 2021
COLUMNISTAS OPINIÓN

Especulación, deudas y realidades fatídicas

Piero Emmanuel Silva Arce

Hace cincuenta años ocurrió un hecho que determinó el devenir económico internacional. Richard Nixon rompía los acuerdos de Bretton Woods, concertados en la segunda posguerra, donde se planteaba que el dólar era la moneda de referencia internacional y que la misma estaría respaldada por las reservas de oro en poder de los Estados Unidos. A partir de 1971 se impuso un modelo económico basado en la especulación, se abrió pasó la idea de que se podía crecer indefinidamente, solo pensando en los intereses de las potencias económicas, sin tener en cuenta las consecuencias a nivel social, económico, político y ambiental.

Las reservas de oro disminuyeron paulatinamente en Estados Unidos y las emisiones de papel moneda dejaron de corresponderse con las cantidades del metal. Esto produjo una desconfianza en el dólar y el poderío de la potencia occidental se sostuvo solo gracias a su fuerza militar. La emisión desbordada de papel moneda llevó a que el país del tío multimillonario Donald comenzara un proceso de desindustrialización, pues para que su moneda circulara por fuera de sus fronteras debía comprar más de lo que vendía. Fue así como descendieron los ingresos de la población, se perdió capacidad adquisitiva y de esa manera el endeudamiento aumentó significativamente; las deudas hipotecarias y los créditos para educación superior, “que en EU suman 1,6 billones de dólares y afectan a 44 millones de personas” (Sanabria, 2021), crecieron de manera exponencial. La lógica del endeudamiento se acentuó en el tiempo; hoy las vidas se consumen tratando de pagar los préstamos que vuelven infinitamente, porque de esa forma se ha diseñado el sistema. Los prestamistas, el sistema financiero, eligen el mejor momento y ponen las condiciones; los ciudadanos no tienen opciones, igual se endeudan. Por su parte, China aprovechó el proceso de desindustrialización de EU y sacó ventaja en ese sentido; al mismo tiempo, países como Taiwán o Corea monopolizaron el mercado de microprocesadores y en esta era tecnológica una buena parte del mundo depende de su producción.

La carrera desbordada por el mercado continúa; se especula, se produce, se presta, se domina, se esclaviza. El mundo se encuentra en una etapa decisiva para el futuro próximo porque se está al borde del abismo de la crisis ambiental y aún eso no se toma enserio. Mientras los ciudadanos son inducidos a comprar todo tipo de herramientas tecnológicas, lo cual aumentó durante la pandemia, se calcula que en una fábrica taiwanesa se requieren más o menos catorce millones de litros de agua ultrapura al día para fabricar semiconductores. Fatídicas realidades.