La Nación
¡Estulticia! 1 27 septiembre, 2022
COLUMNISTAS OPINIÓN

¡Estulticia!

Definitivamente la única funcionaria del gobierno que dice disparates no es la ministra de salud, en otras carteras parecen estar en las mismas, o quizás peor.

Comencemos por la ministra de trabajo a quien le pareció muy simple afirmar que se debían acabar las ordenes de prestación de servicios (OPS), fue tan genial su propuesta que verdaderamente no es entendible como tan deslumbrante idea no fue considerada antes.

No había terminado de manifestar tal desatino cuando al ruedo le saltaron los sindicatos explicando que desaparecer de un tajo las OPS constituiría una masacre laboral, sobre todo en el sector público que es donde se concentra la mayor proporción de esa forma de contratación laboral.

Luego apareció la ministra de minas y energía con la brillante solución de importar gas de Venezuela en caso de presentarse escasez del propio por la decisión de suspender la explotación de hidrocarburos. En otras palabras, en lugar de extraer el gas que tenemos mejor comprarlo a otro país, más costoso, y sin dejar de contaminar el ambiente porque seguiríamos usándolo.

Según la Real Academia Española, más conocida como la RAE, la estulticia se define como necedad, tontería, o sea, exactamente lo que estamos viendo en el gobierno que comienza, que sigue con la necedad de la rigidez ideológica que le impide ver más allá de sus narices, llevándolo consecuentemente a la tontería de hacer propuestas que no resisten el más mínimo análisis crítico del sentido común, ni tienen sustento técnico sólido.

De nada sirve haber designado a funcionarios con incuestionables títulos académicos y/o participantes de rimbombantes estudios o investigaciones, cuando son unos analfabetos del funcionamiento del estado, que además están encerrados dentro de la burbuja del dogmatismo del gobierno, impidiéndoles ver y entender que la realidad va más allá de su irrefutable conocimiento académico o científico.

Preocupa ver a un gobierno ansioso de hacer y cambiar cosas, que tiene medianamente claro el “que”, pero sin ideas claras del “como”, generando alarmantes inquietudes que muy posiblemente espantaran la inversión extranjera, generando adicionalmente un desgaste demasiado riesgoso para la estabilidad administrativa del estado y con desconocidas, pero indiscutibles, repercusiones económicas.

El país votó por un cambio y en contra de la corrupción, no vaya a ser que este gobierno de principiantes en los asuntos del estado termine saliendo más costoso que los bandidos de la extrema derecha, y, sobre todo, que no se den cuenta a tiempo que seguir practicando la estulticia puede terminar en la paradoja de que los remedios que plantearon en la campaña, resulten peores que las enfermedades que prometieron erradicar.