La Nación
Gana la democracia, se salva Perú 1 8 febrero, 2023

Gana la democracia, se salva Perú

Dicen que cuando el río suena es porque piedras trae, justamente fue lo que sucedió el pasado 7 de diciembre en Perú, con la destitución del entonces Presidente peruano, Pedro Castillo, por parte del Ministerio Público de este país, ‘‘por el presunto delito de rebelión, regulado en el artículo 346 del Código Penal, por quebrantar el orden constitucional’’, informó la Fiscalía.

Desde que llegó a la Presidencia, en julio de 2021, Castillo ha vivido una serie de crisis políticas que lo han obligado a realizar importantes cambios en su gabinete de ministros en más de una ocasión, situaciones que de entrada proyectaban una administración llena de problemas y que, sin duda alguna, no aportaría nada positivo para el crecimiento y desarrollo del país.

En línea con lo anterior y con el poco apoyo que tenía, tanto del Congreso como de la ciudadanía en general, quienes se dieron cuenta que no era la persona ideal para gobernar el país, la oposición desde el Congreso tendría el pasado miércoles 7 de diciembre la tercera sesión para sacar al Presidente del cargo por ‘‘permanente incapacidad moral’’ para gobernar, porque en año y medio de gestión había nombrado cinco gabinetes y unos 80 ministros, un ejemplo de incompetencia. Esto fue acusado por Pedro Castillo como un intento de ‘‘dinamitar la democracia’’, frases recicladas por políticos y actores de izquierda de América Latina, que quieren quedarse en el poder por encima de la democracia.

Consciente de que su destitución sería un hecho durante esta tercera sesión del Congreso, Castillo se anticipó y el mismo miércoles 7 de diciembre, horas antes de la sesión, anunció públicamente su intención de disolver el Congreso, con el objetivo de tener potestad absoluta y gobernar sin restricción alguna, en otras palabras, para dar un golpe de estado. El Parlamento, al ver este anuncio, adelantó la sesión programada para destituir al Presidente y con 101 votos fue aprobada, por lo que Pedro Castillo fue detenido y llevado al penal de Barbadillo, la misma prisión donde está recluido Alberto Fujimori, quien cumple una condena de 25 años por corrupción.

La democracia izquierda comunista intentó, una vez más, realizar un golpe de estado en América Latina. En esta ocasión no fue un éxito, para beneficio de los peruanos y, por supuesto, para nosotros colombianos, porque es un claro ejemplo de lo que le podría suceder a Gustavo Petro si intenta hacer algo similar en nuestro país. Petro, de hecho, salió en defensa del ahora preso Pedro Castillo, como era de esperarse de nuestro presidente, defendiendo a los corruptos y a los socios de la izquierda comunista, aseguró que Castillo ‘‘fue arrinconado desde el primer día’’, incluso le pidió a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) que, aplicando la Convención Americana de Derechos Humanos, expida medidas cautelares para el ex mandatario peruano.

Se salvó Perú y se salvó la región, en donde la izquierda comunista intenta coger fuerza, fulminando las libertades y la democracia. Por ahora, resisten las dictaduras de los Castro en Cuba, liderada ahora por el Presidente Miguel Díaz-Canel, la de Daniel Ortega en Nicaragua y la de Nicolás Maduro en Venezuela.

Soñamos, el resto de países de América Latina, con que estos dictadores caigan y los países sean realmente libres, vivan en democracia.