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Géchem revivió paso a paso su secuestro

El senador Jorge Eduardo Géchem, narró a LA NACIÓN los episodios que fueron el detonador para que se acabaran los diálogos de Paz entre las Farc y el gobierno de Andrés Pastrana hace 10 años. El senador Jorge Eduardo Géchem, narró a LA NACIÓN los episodios que fueron  el detonador para que se acabaran los diálogos de Paz entre las Farc y  el gobierno de Andrés Pastrana hace 10 años. Nelson Rojas Osorio LA NACIÓN. NEIVA. Aquella mañana del 20 de febrero, hace exactamente 10 años, el senador Jorge Eduardo Géchem, aceleró un café que se tomaba con el ex alcalde de Neiva, Jorge Lorenzo Escandón en su apartamento y salió hacia las 8:05 de la mañana para el Aeropuerto de Neiva. La idea de su esquema de seguridad era llegar justo con el tiempo para abordar el avión de Aires que lo trasladaría a Bogotá. Antes de abordar la nave, notó un pequeño detalle, que no lo alarmó, pero que luego entendió perfectamente. El detector de metales del terminar aéreo no funcionaba, y aunque quiso contar de la anomalía ante el personal de seguridad, el tiempo que tenía era justo para registrar su vuelo, rumbo a la capital del país. Fue el último en abordar el avión, hizo un barrido general de todos los pasajeros y vio algunas caras que normalmente no parecían de la región, pero una vez observo a Álvaro Macías un amigo suyo ex alcalde de xxxx, se sentó junto a él. La nave empezó su carreteo por la pista y a partir de ese instante, Jorge Eduardo Géchem, no tenía ni la menor idea de que las Farc y más exactamente la columna Teófilo Forero, cumpliría un anuncio conocido en varios ‘corrillos’ de la capital huilense. Secuestrarían al Senador, presidente de la Comisión de Paz, así tuvieran que ‘bajarlo del cielo’ y lo cumplieron. Los preliminares A comienzos del mes de febrero del 2002, el Huila atravesaba tal vez una de las crisis institucionales y de seguridad más complicadas en toda su historia. Media clase dirigente, entre políticos, comerciantes y profesionales, se encontraban secuestrados por las Farc. Recientemente las Farc a través de su grupo élite, denominación con la que se identificó a la columna Teófilo Forero por sus golpes certeros, había secuestrado todo un edificio en el centro de Neiva, llevándose para las selvas del Caquetá, conocidas personalidades del Huila. Más adelante, de manera increíble, en otro conjunto residencial volvió a repetir la dosis y se llevó otro grupo de personas. La zozobra en el Departamento era pan de cada día y los esquemas de seguridad del senador Géchem, ya conocían que las Farc habían anunciado que también secuestrarían al presidente de la Comisión de Paz. Pese a que se encontraba en plena campaña para reivindicar su curul en el Senado, Géchem canceló sus giras por diversos municipios y empezó a moverse de manera improvisada para no darle ‘papaya’ a sus posibles captores. El dirigente tenía una ruta  y una programación que empezó a variar. De viajar todos los martes entre Bogotá – Neiva y viceversa los jueves en la tarde,  determinó que sus desplazamientos los decidía solamente él y los anunciaría pocas horas antes de realizarlos. La semana previa a su secuestro determinó no viajar a Bogotá para atender diversas reuniones políticas de cara a su intención de  repetir curul en el Senado. Sin embargo el 18 de febrero le llegó una invitación para viajar a la costa  colombiana y se fijo la posibilidad de asistir, no sin antes pasar por Bogotá para  atender otros asuntos. La narración El propio Jorge Eduardo Géchem, en diálogo con La NACIÓN, recordó  aquellos hechos: “El miércoles 19 de febrero en horas de la tarde, llamé a mi secretaria Luz Marina en Bogotá. Le dije que me reservara vuelo a Bogotá para el otro día a las ocho de la mañana y que pusiera el nombre de mi conductor que me recibía en la capital, para que nadie se enterara”. “Yo atendía en la oficina del directorio y pues allí el movimiento de personal era muy amplio y nadie lo podría controlar, sinembargo allí se  averiguaban muy fácil mis desplazamientos, pero  el seguimiento de inteligencia ya me lo tenían organizado hace mucho rato”. “El Huila estaba arrinconado por las Farc y resultaban hasta insólitos sus golpes como el del Edificio Miraflores. Obviamente a mi me asistía la preocupación de que podrían venir por mi, pero me cuidaba en cada paso”. “Esa mañana abordé la nave con una cierta espinita al darme cuenta de que el detector de metales, no servía, pero una vez en el avión me sentí ya seguro y lejos estaba de imaginar que allí iniciaba mi calvario de seis años”. Despegue al secuestro “Cuando el avión apenas carreteaba, dos guerrilleros saltaron de atrás con armas cortas. Uno se tomó a la cabina y otro ocupó la zona de la azafata”. “Inmediatamente presumí que eran de las Farc por el tipo de armas y cuando el avión decoló, hizo el giro correspondiente hacia el sur y entendí que cambiamos de rumbo y me imaginé que nos iríamos para  San  Vicente del Caguán, así como lo había hecho, hacía pocos meses el guerrillero Arnobio Ramos quien secuestró otro avión y lo desvió hasta San Vicente. Allí se bajó y luego el avión tomó su rumbo normal a Bogotá”. “Yo seguía muy pendiente del curso del aparato, pero noté que no tomaba altura y entonces comprendí que no pasaríamos la cordillera, por lo que entonces creí que aterrizaríamos en Garzón, cosa que me preocupó ya que hacía poco mi amigo Alfonso López Caballero, había llegado a Garzón en un avión pequeño y me dijo que la pista estaba en pésimas condiciones”. “Pero nuevamente me asaltó la duda que la aeronave seguía volando muy bajo y me dije mentalmente, casi seguro,  vamos  es a aterrizar en alguna pista de fumigación de las tantas que hay entre Campoalegre y Hobo”. “Cuando ya se vino la descolgada, entramos medio en pánico todos los pasajeros y de pronto sentí un cimbronazo tan verraco que del susto muchas personas lloraban y gritaban sin importarle la presencia del guerrillero que nos apuntaba. Claro el también alcanzó a sacudirse del totazo”. “Desde ese momento me empecé a aferrar a Dios, ya que fácilmente el avión pudo estallar en esa maniobra. Hoy incluso expertos aseguran que las posibilidades de una explosión eran máximas ya que el avión acababa de despegar con los tanques llenos y full de pasajeros. Además cualquiera de las llantas pudo haber explotado por cuenta de los baches en la carretera”. ¡Venimos por usted¡ A estas alturas del episodio, el dirigente político todavía no sabía que él era el objetivo del cinematográfico secuestro aéreo y prosiguió su relato: “Cuando ya el avión se detuvo, un guerrillero se quedó apuntándole a toda la cabina  de pasajeros y el que estaba en la cabina, salió y se vino a buscarme, me puso su arma en la cabeza y gritó, ‘solamente venimos por el senador Géchem’. Con la pistola en la cabeza entendí ya la gravedad de mi situación y le pedí a los guerrilleros que conservaran la calma que yo ya entendía que empezaba el viacrucis de mi secuestro”. “Me bajaron  del avión, caminamos como 80 metros y me subieron a una camioneta que me llevaría a carreteras de Hobo y Algeciras. Incluso recuerdo que cuando me subí al carro otras dos personas se habían subido y les dijeron que se bajarán que solamente me iban llevar a mi y a esas alturas del secuestro, mis nervios estaban súper alterados y hacia esfuerzos por mantener la tranquilidad” “Me impresionó ver como habían organizado todo para acomodar la pista, habían podado los árboles y habían parado el tráfico  de lado y lado. Realmente fue un plan muy arriesgado de esos que solo se ven en las películas, ya que por ejemplo en la torre de control  se debieron dar  cuenta del tema apenas despegamos porque el avión no tomó la ruta normal y en la pista habían helicópteros listos para cualquier emergencia”. La celebración Luego de que lo montaron en una camioneta se lo llevaron por vías terciarias como tres horas y ya bien internados en las montañas, por la radio anunciaron el secuestro y los guerrilleros empezaron a celebrar como si la selección Colombia hubiera ganado un partido de fútbol. “Cerca de 18 guerrilleros emprendieron la huida  y me ubicaron atrás de la camioneta y nadie hablaba, mientras que adelante en la cabina llevaban el radio pendiente de la noticia. Mas adelante ya bien avanzados anunciaron los hechos y luego se pusieron a celebrar con gritos y aplausos, mientras yo poco a poco asimilaba y me maginaba lo que se me venía” Reacción Militar “Vino la reacción militar y a mi me encumbraron por una trocha, y me pasaron por una carretera donde tenían montado ya un esquema de defensa contra la reacción militar. En este sitio se originaron combates, incluso   varios guerrilleros salieron heridos y eso sirvió para que la persecución se frenara y en eso ya me internaron en las montañas del Caquetá, hasta cuando llegamos a un campamento donde me aislaron y allí pase la primera noche”. “Muy temprano  empezamos la caminata, exactamente a las cuatro de la mañana, un guerrillero adelante llevaba un radio escuchando noticias y el que me cuidaba pidió que le subieran volumen, así lo hicieron y sobre las cinco de la mañana me enteré que por mi secuestro el presidente Pastrana, había determinado acabar con los diálogos instalados en la zona despejada. Lo demás ya todo el país lo conoce”. Noticias que ‘muelen’ el alma ¿Senador Géchem, cuál fue el momento más difícil de todo el secuestro? “En un secuestro  todo es difícil. La pérdida de la libertad es una humillación indescriptible. Pero le puedo mencionar uno y fue la muerte de mi mamá. Estábamos al medio día descansando luego del almuerzo y los noticieros de radio abrieron contando que mi señora madre había muerto. No lo podía creer, una desgracia más de todas las que estaba soportando. Me dolió en el alma, no solo por la muerte de ella, porque a todos nos duelo la muerte de la mamá, por más que uno se prepare al saber que eso pasará algún día, lo duro era no poder asistir a su funeral, conociendo además que podría estar apenas a horas de distancia de ella”. “Ahí empecé a aferrarme más a Dios y reflexioné sobre cuantas personas en el mundo podrían estar en las condiciones en que yo estaba, pero no solamente por el secuestro, sino por la falta de necesidades básicas, de la pobreza absoluta que se vive en tal situación.  Por eso hoy estoy más sintonizado con los problemas sociales para poder ayudar quienes más lo necesitan”. No hay Acuerdo Humanitario “Otro momento muy complicado fue cuando al año y medio de estar secuestrado, llegó al campamento el ‘Mono Jojoy’ y nosotros esperábamos la noticia que el acuerdo humanitario con Álvaro Uribe se empezaría a plantear y luego el jefe guerrillero nos dijo fue que mientras Uribe estuviera en la presidencia no habría ningún tipo canje”. “Nos derrumbamos emocionalmente, yo sabía que Álvaro Uribe no iba a ceder porque a pesar de que le pedían que despejara los municipios de Florida y Pradera, las Farc aseguraban que con Uribe no querían el intercambio. “Solamente los deseos de ver a mi familia, a mis amigos y de querer volver a vivir diversas situaciones que pasaban por mi mente todos los días, me llenaron de ánimo y pronto tenía otra vez la fe de que se podía volver a la libertad”. ¿Cómo fue el momento en que le dijeron que regresaba a la libertad? “Fue extraño porque fue a cuenta gotas. Un día llegaron por Gloría Polanco y Orlando Beltrán, a quienes les dijeron que se iban para la libertad junto a Luis Eladio Pérez y pronto por la radio lo anunciaron”. “A ellos se los llevaron y  yo quedé con algunos militares, esperanzados, que luego de ellos seguíamos nosotros. Días después llegó un guerrillero y me dijo, alístese que usted se va. Pero no me dijeron para donde, era normal que de cuando e cuando nos cambiaban de lugar o de campamento. Caminamos por días y nos transportamos noches y días enteros por ríos y cañadas y cuando llegué a un campamento,  alcanzamos el lote puntero de Gloria, Orlando y Luis Eladio. El rencuentro fue muy emocionante. Dos días después estábamos en Caracas, respirando el aire de la Libertad”. ENCOMILLADOS “La nave empezó su carreteo por la pista y a partir de ese instante, Jorge Eduardo Géchem, no tenía ni la menor idea de que las Farc y más exactamente la columna Teófilo Forero, cumpliría un anuncio conocido en varios ‘corrillos’ de la capital huilense. Secuestrarían al Senador, presidente de la Comisión de Paz, así tuvieran que ‘bajarlo del cielo’ y lo cumplieron”. “No lo podía creer, una desgracia más de todas las que estaba soportando. Me dolió en el alma, no solo por la muerte de ella, porque a todos nos duelo la muerte de la mamá, por más que uno se prepare al saber que eso pasará algún día, lo duro era no poder asistir a su funeral, conociendo además que podría estar apenas a horas de distancia de ella”. tas hoy candidato a la presidencia del Senado, narró a LA NACION los hechos de su que rodearon su secuestro.

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