La Nación
Había una vez un Nevado 1 11 julio, 2020
COLUMNISTAS OPINIÓN

Había una vez un Nevado

Fermín Beltrán Barragán

Nos estamos calentando, esa es una realidad incuestionable. Para los que no creen en el cambio climático el mejor indicador son los nevados en vía de extinción. Somos una generación que tiene la fortuna de por lo menos verlos desde lejos, según algunos expertos, en 50 años tendremos solo dos o tres glaciares en Colombia. Quedarán los picos pelados para que los niños imaginen que ahí hubo nieve y se regocijen con el recuerdo ajeno.

El nevado del Huila que, según el IDEAM, en 1850 contaba con un área glaciar de 33.7 km2, en 2019 tan solo conserva 7,14 km2. Es impresionante la brusca y acentuada disminución, si bien no todo ha sido provocado por el cambio climático, lo cierto es que la principal afectación tiene que ver con el incremento de la temperatura. ¿Qué hacer? Los expertos aseguran que los nevados en Colombia son enfermos moribundos y su desaparición es irreversible.  Entonces, en tan solo algunas décadas ya no tendremos Nevado del Huila, quizá Páramo o Volcán del Huila.

Debe ser muy nostálgico contemplar los atardeceres sin la belleza de la nieve sonrosada en el paisaje, a lo mejor ni cuenta se darán las futuras generaciones, si gran parte de la nuestra prefiere creer lo que ve en las pantallas digitales a investigar y saber sobre lo que está ocurriendo realmente. Aumentan las compras de aires acondicionados y ventiladores, no es fácil vivir sin estos aparatos y con ello consumimos más y más energía. Aumentarán los desplazamientos de la población por el cambio climático y eso es más grave que la generada por la misma violencia.

Cada vez buscaremos zonas más altas para vivir, también es posible que el cuerpo humano se adapte a temperaturas superiores, que los humanoides de metal se impongan y ellos sean más inteligentes y resistentes. ¿Qué pasará con los humanos cuando ya no podamos desplazarnos a tierras más altas porque llegamos a la cima? O nos vamos del planeta o moriremos carbonizados, el problema es que a esta velocidad el límite de la temperatura se romperá muy rápido si lo miramos en el devenir de la historia y la tecnología tendrá que avanzar a mayor velocidad.  No se ha fabricado el robot que detenga el deshielo de las nieves “perpetuas”, aunque la realidad aumentada nos permitirá mantener viva la memoria, pero sin las emociones integrales de la realidad.

Así como el virus nos obligó a lavarnos las manos y a guardar distancia, el cambio climático nos forzará, un poco tarde, a cuidar la naturaleza, a respetarla, a entender que el “oro” verdadero es el medio ambiente, a llevar con nosotros los residuos para su tratamiento adecuado y a no tirar los plásticos por las ventanillas de los autos e insultar al que nos diga algo. Somos seres en aprendizaje, pero ahora debemos aprender más rápido, la mejor maestra son las circunstancias, pero muchas veces ni siquiera nos damos cuenta que nos estamos quedando hasta sin los nevados y que cada vez sentimos más calor.