La Nación
¡JÓVENES SIN EXPERIENCIA! 1 3 julio, 2020
COLUMNISTAS OPINIÓN

¡JÓVENES SIN EXPERIENCIA!

Por Fermín Beltrán Barragán

La ingeniera se echó a llorar, le faltaron 20 días para completar la experiencia de un año y poder firmar el contrato. Nada que hacer, no era idónea, a sus 26 años no lo pudo demostrar, aunque a los 22 ya se había graduado en la Universidad.

Era honesta, no diría mentiras, no conseguiría la experiencia sino fuese trabajando, pero nadie le daba trabajo porque le faltaba experiencia. Su vida, como ella lo expresó, estaba sumida en la desesperanza y en la confusión.

La realidad, más rápida que las normas, por fortuna agrieta los paradigmas y las despiadadas costumbres. Hemos llegado a concebir que la experiencia da por sí sola la idoneidad junto a los títulos académicos, pero no valoramos del todo la calidad de la misma, muchas veces es simplemente cronológica.

Un trabajador que se desempeña 30 años en un cargo y hace lo mismo todos los días, quizás no requirió de todo ese tiempo para alcanzar la idoneidad. En esta época los títulos y la experiencia son insuficientes para demostrar la competencia y las habilidades, éstas deben evaluarse y evidenciarse de otra manera.

Es por ello que los jóvenes sin experiencia, pero con habilidades y un gran potencial, tienen todo el derecho y capacidades para integrarse a los espacios laborales. Hizo bien el Presidente de la República al iniciar la eliminación de las barreras de entrada de los jóvenes al servicio público, es un paso relevante para terminar el círculo perverso que limita a la juventud por su falta de experiencia y la imposibilidad de conseguirla.

Este camino, igualmente implica, hacer una revolución en los perfiles y en la gestión del talento humano, e incrementar el valor de la inteligencia emocional, las habilidades, el conocimiento y la capacidad de aprendizaje permanente. También los instrumentos de detección de todas estas condiciones, ya no basta la sola entrevista y la revisión de la hoja de vida, se requiere mucho más.

Hay que resolver la cuestión de cómo educar a los futuros trabajadores, que tendrán que interactuar con multitud de máquinas e inteligencias artificiales, cómo hacerlo en las didácticas en donde el aprendiz está inmerso en el contexto y el contexto en el aprendiz, y las fuentes del aprendizaje y el conocimiento se expanden como se hincha el universo a cada segundo, y se ponen al acecho desde todos los sitios y ángulos posibles.

Si la educación se adapta a las nuevas tendencias del trabajo, la gestión del talento humano también tendrá que hacerlo a la misma velocidad. Lo impresionante es que muchos de los nuevos modelos de aprendizaje los está generando la industria, posiblemente más rápido que las empresas e instituciones educativas, basta revisar los grandes proveedores de tecnología como Amazon o Google para evidenciarlo y para entender que no solo los títulos académicos pierden importancia, también lo hace la experiencia, cuando se mide únicamente con el paso implacable del cronógrafo.

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