La Nación
Jugando con candela 1 15 junio, 2021
COLUMNISTAS OPINIÓN

Jugando con candela

 

Eduardo Gutiérrez Arias

El gobierno del presidente Duque se empecina en su tercera reforma tributaria y se niega a retirarla del debate parlamentario a pesar de los millones de colombianos que en 600 ciudades y pueblos del país se movilizaron el pasado miércoles 28 de abril en contra de la misma, que los sondeos de opinión de prestigiosas firmas investigadoras dicen que el 74% de los ciudadanos se oponen a la iniciativa y que importantes partidos como el Liberal, Cambio Radical, la Alianza Verde y la Coalición de la Decencia, han anunciado su voto negativo a la misma. Si el problema es el enorme déficit fiscal del Estado y la necesidad de financiar los programas oficiales, desde las propias centrales de trabajadores, los partidos opuestos al proyecto y la academia se han lanzado iniciativas que le generarían al gobierno muchos más recursos financieros que los 23.5 billones de pesos anuales que se pretenden recaudar con la reforma. Una ley anticorrupción bien diseñada podría permitirle recuperar los 50 billones de pesos que cada año se roban las mafias de cuello blanco. Derogar las exenciones que anteriores reformas le han otorgado al sector minero energético y financiero le permitirían recaudar cada año cerca de 15 billones de pesos, vender los bienes capturados a la mafia le permitiría un ingreso de unos $10 billones. Y le queda por último el recurso de un crédito a largo plazo otorgado por el propio Banco de la República.

Las gigantescas movilizaciones del 28 de abril, que en muchas partes se prologaron hasta el día 29, sin importar los riesgos de contagio del Covid 19 y la amenaza de confrontación con la fuerza pública, muestran un pueblo dispuesto a grandes sacrificios para generar cambios en las políticas del Estado, defender la vida, conquistar espacios de libertad e impedir reformas lesivas como la tributaria.

Debemos registrar que en una coyuntura como la actual, con cinco millones de desempleados, una pobreza del 42% y 2.4 millones de hogares quienes deben sostenerse con dos comidas diarias, los brotes de anarquía y vandalismo de las marchas fueron focalizados a unas pocas ciudades y en pequeña proporción. La mayoría de la gente entendió que la lucha contra las medidas del gobierno exige disciplina, unidad, respeto por las normas de convivencia ciudadana y que no es una lucha contra el ejército o la policía que también hacen parte del pueblo colombiano, así estén dirigidos por la élite corrupta que nos gobierna. Pero aquí tenemos una inmensa caldera de conflictos y problemas en ebullición a la cual el gobierno no debería echarle más fuego.