La Nación
Juntémonos por la Usco 1 6 marzo, 2021
COLUMNISTAS OPINIÓN

Juntémonos por la Usco

Por: Piero Emmanuel Silva Arce

Parecía que después de los audios del año pasado, protagonizados por integrantes de la comunidad académica de la Universidad Surcolombiana, donde se hablaba de dar varilla a los profesores que no obedecieran sus órdenes, no podía pasar nada peor. Pero en la casa de estudios del sur colombiano la realidad ya supera la ficción. La semana pasada aparecieron nuevos audios donde volvió a quedar en evidencia que varios sectores en disputa por el poder en la USCO tienen intereses privados y cuestionables, mientras la posibilidad de potenciar el desarrollo científico, humanista y ético queda aplastada por la indiferencia. Lo más triste es que parece que a un número importante de personas de la comunidad académica estos hechos no los indignan.

Más allá del amarillismo que se genera alrededor de los escándalos en la Universidad, lo que está en juego es la calidad académica y la construcción de conocimiento pertinente para afrontar los problemas de la región surcolombiana. El Alma Mater del Huila no puede seguir reproduciendo las prácticas perversas de la sociedad como el clientelismo y la corrupción; una comunidad académica debe marcar la diferencia, su horizonte debe propender por el desarrollo de una nación democrática, justa y en paz. La USCO ha entrado paulatinamente en un silencio tenebroso, hay un panorama árido donde las voces indignadas se ahogan y solo resuenan sus ecos. La democracia significa el encuentro de la palabra, la deliberación, el conflicto de ideas, los disensos y los consensos en torno al destino común. Para Hannah Arendt esta es la esencia de lo público, eso que parece que se extingue en una institución que toma sus decisiones a puerta cerrada. “En primer lugar significa que todo lo que aparece en público puede verlo y oírlo todo el mundo y tiene la más amplia publicidad posible” (Arendt, 2005). Pedir cuentas, hacer veedurías y plantear debates es propio de la esfera pública; varios se confunden de lugar y creen que por ocupar un determinado cargo administrativo se convierten en amos del poder absoluto y se sienten dueños de una empresa privada; hacendados frustrados actúan como si se tratara de su pedazo de feudo.

Vamos a la Asamblea General, juntémonos como constituyente primario, discutamos sobre el pasado, el presente y el futuro de la Universidad. Movámonos en el plano de la acción, que para Arendt es la capacidad de ser libre, significa transformar lo establecido, crear, andar en un camino de cambio y creación constante. Al final ese es el espíritu y la esencia de la Universidad Pública. Por una administración escogida por la propia comunidad, sin ningún tipo de intermediación: ¡Constituyente Universitaria Ya!