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“Justicia vs Presidentes”

“Justicia vs Presidentes” 1 1 octubre, 2020

Mario Andrés Huertas Ramos

El siglo XIX en Colombia fue testigo de varios casos en los que algunos presidentes enfrentaron, en espectaculares procesos, a su juez natural.

Don Antonio Nariño sufrió tres detenciones a lo largo de su accidentada vida. La primera por la traducción de los derechos del hombre, la segunda regresando como fugitivo de Europa, la tercera al ser capturado en la Batalla del Ejido. En 1820 regresando de España, tuvo que afrontar otro juicio movido por Santander para sacarlo políticamente del camino.

Después vino el caso del expresidente Santander, quien como Senador, murió defendiéndose por las acusaciones, que el presidente Márquez hacía a través del Secretario del Interior Eusebio Borrero, de lo que hoy serían ejecuciones extrajudiciales ordenadas durante su mandato como vicepresidente y presidente. A este caso se le sumaron muchísimas anécdotas que dieron, por saldo, un justo y trágico final al mayor de los culpables de la disolución de la República de Colombia.

El siguiente turno fue para José María Obando, pues, tras los sucesos del 17 de abril de 1854, fue acusado ante el Senado por abandono del cargo, rebelión y traición en el golpe de Melo. A pesar de estar vinculado en el asesinato del Mariscal Sucre, Obando no sufrió el remolino de las pasiones políticas pero sí la ingratitud de sus partidarios que le dieron la espalda una vez fue condenado.

Por último, Tomás Cipriano Mosquera, víctima del golpe militar de Acosta y posterior arresto, los colombianos vimos el festín de triquiñuelas jurídicas para condenar al generalísimo. Conmutada la pena salió rumbo al exilio a Lima para dar por finalizada su carrera política. Solo judicialmente lograron sacar de la escena a quien fue cuatro veces presidente.

Dos de los más grandes líderes y estadistas que ha tenido Colombia –Bolívar y Núñez– fueron inicialmente alabados por sus conciudadanos y, tras ser sometidos a una sistemática campaña de desprestigio, después fueron blanco de un odio visceral. Lo paradójico de todo fue que la política del odio llegó hasta la injuria y la calumnia pero nunca a ponerlos tras las rejas. Aunque eso sí, su enemigos, contemplaron el atentado como solución final.

Adenda: Por la imagen y tranquilidad de la deslegitimada Rama Judicial, en general, como de la cuestionada CSJ, en particular, y dada la importancia política e histórica de la medida de aseguramiento contra el ex presidente Uribe Vélez, la Corte debe levantar la reserva sumarial. El país debe conocer todas las actuaciones procesales. Los primeros beneficiados en levantar dicha reserva, en aras de la verdad, son los mismos magistrados de la Sala Especial de Instrucción. Como dijo Goethe antes de morir: «¡Luz, más luz!»

 

 

 

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