La Nación
La competencia genera calidad 1 21 septiembre, 2021
COLUMNISTAS OPINIÓN

La competencia genera calidad

Froilán Casas Ortiz

No te invito para que seas el mejor, te invito a ser excelente. Por favor, no seas competitivo, sé excelente. El reto eres tú mismo, no los demás. No busques el binomio estímulo-respuesta, da los resultados a ti mismo. El cliente más satisfecho debe ser tú mismo. No trabajes para que te aplaudan, todo esto es efímero, trabaja para tener la alegría del deber cumplido. La sociedad, la comunidad recibirán los beneficios de tu alta competencia y calidad.

Un país, una persona marcados por la calidad, serán países y personas competitivos. A nivel comercial, empresa que no sea competitiva sale del mercado. La calidad no la da el producto, la da la calidad de la persona que elabora el producto. ¿Por qué el atraso de los pueblos? Porque no son competitivos. Aquí han habido muchos “quijotes” que sueñan en un país próspero, ¡ah! Con la calidad de sus habitantes, jamás llegaremos a ser prósperos. La mediocridad campea por todas partes. Las empresas, sobre todo algunas del sector público están llenas de zánganos, que piden, pero nunca ofrecen. Por favor, hazte parte del problema para que, a su vez, seas parte de la solución. Deja de ser plañidera; en cambio de criticar la oscuridad, enciende una vela. La calidad no se improvisa; con la calidad académica que llevamos, nunca seremos competitivos.

El cúmulo de derechos ha sepultado y oscurecido los deberes. La tan mal llamada promoción automática, ha generado un montón de mediocres. Hoy no se puede exigir, todo son derechos. ¡Qué ilusos! Otrora se decía que seríamos el “Japón” de Suramérica y, …seguimos soñando. Sin ética no hay desarrollo y sin disciplina no cosecharemos triunfos, seguiremos contentándonos con las migajas que caen de la mesa de los ricos. En la vida colegial, académica, cómo ridiculizamos al chico o chico que sobresalen por su tenacidad y disciplina.  La meritocracia se ha quedado en la retórica de los discursos. ¿Cuándo seremos un país competitivo? Sigamos soñando en la ínsula Barataria y busquemos un ignorante Sancho  para que la gobierne. ¡Ah! En un país de mediocres, el tuerto es rey. Cada día caminamos con la ley del menor esfuerzo. Medimos la inteligencia por la condición social, no por los resultados de una sana prueba de competencias.

El clientelismo ha matado la capacidad de gobernanza. Infortunadamente, a veces elegimos a los más mediocres. ¡Ah! Tienen una capacidad de convencimiento para convencer a los bobos. Se parecen a los encantadores de serpientes en la India, con sus artimañas doblegan hasta a la temible cobra. ¡Ah! Pero es que “Stultorum infinitus est numerus” = es innumerable el número de idiotas. Mis queridos rectores y docentes de las instituciones educativas, exijan y verán lo que les pasa. Los derechos de petición y el pretexto del libre desarrollo de la persona, echan por el suelo cualquier exigencia. ¡Cuidado! Usted puede terminar en la cárcel. Lo mejor es, toquémonos pasito y todo el mundo quedará contento.