La Nación
La deformación del pasado 1 18 agosto, 2022
COLUMNISTAS

La deformación del pasado

“Una sociedad se define no solo por su actitud ante el futuro sino frente al pasado: sus recuerdos no son menos reveladores que sus proyectos” (Paz, 1982). La frase es del gran mexicano Octavio Paz; en su libro Sor Juana Inés de la Cruz o Las trampas de la fe nos revela la necesidad de volver la mirada sobre la historia para desentrañar lo que quedó en el silencio. La historia oficial se impuso, ha logrado expandirse hasta arraigarse en los imaginarios colectivos. Ese relato se dibuja linealmente, pinta el devenir como un proceso ascendente y evolutivo; da la sensación de que estamos en la cima de la civilización. Vale la pena complejizar esta idea.

Pensar que estamos en la cima civilizatoria puede generar la sensación de un pasado oscuro, un tiempo que no merece volver a ser interpretado e investigado. Los periodos borrados continúan enterrados por unas lógicas donde lo que importa es el futuro, el porvenir y el dinero. En una actualidad de la hegemonía del mercado y de la sociedad del consumo, desentrañar el pasado es percibido como una pérdida de tiempo; leer la memoria a través de las personas, de las excavaciones arqueológicas, de la naturaleza o de los libros parece algo tedioso. Los abuelos se van quedando en silencio porque son relegados y su palabra se va apagando, las voces se diluyen constantemente entre las redes sociales y las lógicas de la productividad. Ese pasado, invisible debido a la fuerza del relato oficial, es la memoria que debe ser desentrañada para despojarnos, en palabras de Octavio, de las deformaciones del pasado. Desentrañar la memoria puede generar incomodidades, tristezas y frustraciones, los héroes pueden quedar como villanos, los ejércitos victoriosos como verdugos, los malvados pueden revelarse como los justos.

Comprender el pasado es la posibilidad de entender el presente y de proyectar el futuro. Podemos analizar las frustraciones y los dolores del presente en una especie de acto liberador. Las formas cíclicas del desarrollo de las sociedades pueden llevarnos a repetir los momentos más fatídicos del pasado. Volver sobre la memoria es una tarea ardua porque la vemos a través de nuestra cultura y eso ya marca una perspectiva, el espejo de la memoria puede estar retorcido por el efecto de las historias falaces de las grandes batallas y los héroes. Aquellos puntos de la historia que aparecen como una deformación, para decirlo con Paz, “no es sino la deformación de las deformaciones”.