La Nación
La hora de la unidad 1 30 noviembre, 2021
COLUMNISTAS OPINIÓN

La hora de la unidad

Eduardo Gutiérrez Arias

Margarita Rosa de Francisco, una de las más queridas y admiradas actrices de la televisión colombiana, leyó el pasado jueves 11 de febrero el manifiesto 55/86, que las organizaciones de izquierda dieron a conocer en la rueda de prensa virtual que realizaron ese día convocando a todas las fuerzas democráticas de la nación, a lo que llamaron un “Pacto Histórico” para cambiar el desprestigiado Congreso de la república y poder realizar las grandes reformas que el país espera desde la constitución de 1.991. Entre esas reformas se mencionan las contempladas en los acuerdos de paz de La Habana, la reforma agraria integral que acabe con el latifundio improductivo y modernice el sector agropecuario, la reforma a la ley 100/93 para hacer de la salud un  servició público que de verdad llegue a todos los colombianos, el fortalecimiento del sector educativo para una cobertura universal en preescolar, básica, media y universitaria y lograr un desarrollo de la ciencia y la cultura en la nación, la defensa del agua y el medio ambiente, el cambio en el modelo económico neoliberal y extractivista (petróleo y carbón) por otro de desarrollo industrial, agroindustrial, agropecuario, turístico y de economía creativa, propendiendo por fuentes de energía limpias.

El plan 55/86 es una audaz propuesta para ganar las mayorías en el congreso (Senado y Cámara) que garantice la aprobación de estos cambios democráticos en el órgano legislativo y acabar con la corrupción que hoy lo carcome. Se trataría de listas únicas y paritarias tipo cremallera (una mujer, un hombre) tanto para el Senado a nivel nacional como para Cámara en todos los departamentos, con líderes políticos y sociales que compartan el programa, se hayan distinguido por una vida honrada y hayan demostrado su compromiso con las causas democráticas. El adversario a derrotar electoralmente en marzo del 2022 es la derecha uribista que ha contado con las mayorías parlamentarias para legislar a favor de una clase terrateniente y una burguesía financiera mafiosa, que son el verdadero obstáculo para el desarrollo de las fuerzas productivas del país, pues defienden la tierra no como medio de producción sino como factor de poder y dominio, y que hacen del capital financiero un instrumento de expoliación de todos los colombianos a través de la usura, manejando a su antojo los ahorros y cesantías del pueblo trabajador y las reservas monetarias del propio Estado. Como bien lo dijo Petro, no se trata del comunismo ni del socialismo sino de un capitalismo humano que nos lleve a la modernidad.