La Nación
EDITORIAL

La movilización de voluntades

 

Al tiempo que esta semana se confirmaba la condena contra el autor del feminicidio que estremeció al sur de Neiva a comienzos del año pasado, se informaba tristemente de la ocurrencia de un nuevo caso de violencia contra la mujer en el Huila.

El primer caso es el de Lina Marcela Puentes Ninco, de 30 años de edad, quien fue asesinada en la madrugada del domingo 10 de febrero de 2019 a manos de un hombre que había contratado sus servicios sexuales. Los hechos sucedieron en una vivienda del barrio Puertas del Sol de la capital huilense. Allí, Juan Diego Aldana Vargas atacó brutalmente a la mujer. “La golpeó de manera inmisericorde como se desprende de las múltiples lesiones que tenía en diferentes partes del cuerpo”, indicó la Fiscalía. Finalmente, la mujer fue estrangulada. 20 meses después, el Tribunal Superior de Neiva dejó en firme la condena de 25 años de cárcel contra Aldana Vargas.

Mientras se conocía de esa aleccionadora decisión de la Justicia, un nuevo caso de feminicidio se reportaba en el departamento, concretamente, en la vereda Mirador, zona rural del municipio de Acevedo. En esta región, tras una fiesta, Dabinson Arley Fajardo García, de 21 años de edad, asesinó a su novia, Daniela Gutiérrez, de 15 años. El individuo degolló a la menor utilizando un machete. Agresor  y víctima pertenecían a una comunidad indígena del municipio de Milán, Caquetá, y habían llegado al sur del Huila con motivo de la recolección cafetera. De acuerdo con el reporte oficial, todo habría obedecido a un ataque de celos por parte del victimario, quien está hoy a buen recaudo de la Justicia.

Desde esta tribuna, hemos abogado insistentemente por la movilización de voluntades e inversiones para asegurar que las mujeres puedan vivir libres de violencia. Está claro que a una mujer no se le protege con un discurso, un comunicado o un mensaje a través de una red social.

Es necesario, por ejemplo, promover entre los hombres y los niños de todas las edades y estratos sociales sus manifestaciones en contra de la violencia contra las mujeres y las niñas, de modo que alienten la igualdad y la solidaridad entre los géneros.

 

“Desde esta tribuna, hemos abogado insistentemente por la movilización de voluntades e inversiones para asegurar que las mujeres puedan vivir libres de violencia”

 

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