La Nación
La nueva paleta del turismo 1 3 diciembre, 2020
COLUMNISTAS OPINIÓN

La nueva paleta del turismo

Albeiro Castro Yépez

 

En el turismo como en todas las actividades económicas se ha manejado una cromatología que le marca su propia identidad, colores que tradicionalmente se han utilizado en piezas publicitarias de todo tipo y género, al igual que, en la señalética institucional. Si bien es cierto, desde antes de la irrupción del Covid-19 los especialistas en neuromarketing trabajaban en el análisis del comportamiento del consumidor contemporáneo de productos y servicios turísticos, especialmente su reacción y apropiación de las nuevas convenciones gráficas y cromatológicas. La pandemia facilitó la promulgación del resultado de dicho estudio.

Desde los albores de la década de los años noventa de la anterior centuria, época en la que, se promulgó la Declaración de Río sobre el medio ambiente y el desarrollo, se asumió el color verde para crearle al turista la percepción de estar frente a un destino o ante una actividad ecoturistica, la nueva propuesta, acoge a la totalidad de las actividades de contacto con la naturaleza, esto es, se adiciona el turismo rural y el turismo de aventura. El color negro se asociaba a los servicios profesionales de toda índole, hoy, la nueva propuesta encarna los sentimientos relacionados con el dolor, como lo son, las visitas a lugares emblemáticos de tragedias humanas, por ejemplo, en Colombia la zona de Armero y en el Huila, la zona de influencia de la tragedia del río Páez. Una de las apuestas del turismo pos Covid-19 es el turismo de bienestar, incluidas actividades espirituales y las relacionadas con la salud, se le asigna especial valor al color blanco, color que tradicionalmente representaba las actividades deportivas que se practican en la nieve.

El color naranja que hasta finales del año 2019 encarnaba la práctica de actividades ricas en emociones y de alto flujo de adrenalina, también conocidas como actividades de aventura, hoy se asocia al turismo cultural, haciendo honor a la apuesta productiva denominada economía naranja, por supuesto, a su interior, las actividades culturales, incluyendo el arte, el folclor y las diversas representaciones del patrimonio cultural. Por su parte, el color rojo asociado a los destinos gastronómicos, hoy se asocia a las grandes urbes, destinos corporativos, bien como lugares perfilados para negocios, reuniones, congresos y convenciones; también las actividades que promueven la fama de todo tipo de personalidades. El color rosa logró mantener su identidad, pues, se continúa asociando a los destinos y actividades propias de las comunidades LGBT, excluyendo de su significado los destinos que tradicionalmente han ofertado servicios sexuales, o se han caracterizado como destinos para solos y solas. El color azul se reservó para las actividades marinas, especialmente las que tienen que ver con el estudio de su contenido biótico, el comportamiento de las comunidades de su entorno, incluyendo la recreación conocida popularmente como sol & playa.

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