La Nación
La Paz Total 1 27 septiembre, 2022
COLUMNISTAS OPINIÓN

La Paz Total

Para librar al país de las estructuras ilegales armadas se deben atacar las causas del conflicto armado. El gobierno tiene la tarea de llegar a un acuerdo que permita reducir los focos de violencia en zonas con presencia diferencial del Estado, así como definir con quienes, que y cómo negociar.

Según el informe realizado por el Instituto de Estudios para el Desarrollo y la Paz (Indepaz), actualmente el ELN tendría 2.450 integrantes organizados en ocho frentes con presencia en 211 municipios de 23 departamentos; las disidencias de las Farc, tendrían aproximadamente 5.200 integrantes que hacen presencia en 123 municipios de 22 departamentos, las dos disidencias más grandes serían la de ‘Gentil Duarte’ e ‘Iván Mordisco’, que fueron los primeros que abandonaron el proceso de paz, y la del exjefe de la guerrilla ‘Iván Márquez’ conocida como ‘Segunda Marquetalia’.

Por otro lado se establece los grupos narcoparamilitares que están distribuidos en el ‘Clan del Golfo’, la banda del capo ‘Otoniel’, que aparece como las Autodefensas Gaitanistas de Colombia, los cuales tendrían entre 1.600 y 1.700 integrantes, así como ‘los Pelusos’, con 250 integrantes; ‘los Caparros’, que tendrían 150 miembros; ‘los Pachenca’, entre 150 y 200, y ‘los Rastrojos’ con 60. Además figuran los que se catalogan como ‘Grupo confederado’, que serían al menos 200 estructuras compuestas cada una con entre 15 y 30 personas que delinquen en municipios específicos de Colombia.

Estos grupos armados ya no buscan hacerse con el poder del Estado, sino de las rutas del narcotráfico, el cual es el problema central de la nueva discusión nacional entorno al tratamiento de la cadena de las drogas, desde su cultivo hasta el consumidor final. Una causa que se alimenta desde territorios con precarias condiciones de vida, deficiente acceso a servicios públicos, educación y salud; lo cual hace la fórmula perfecta entre necesidad y oferta al margen de la ley para condenar poblaciones a la guerra.

Si el propósito de estos grupos se enfoca en la defensa de zonas de influencia y en el control de subregiones, la metodología debe estar orientada en eliminar la presencia diferenciada del Estado, porque durante décadas estas organizaciones delictivas han desarrollado paradójicamente el papel estatal. Una Paz Total tomará varios gobiernos y requiere de una fuerza armada que evite el surgimiento de nuevos grupos, no todos querrán dialogar.