La Nación
La película criminal de una mujer que tumbó a su propia suegra 2 26 octubre, 2020
INVESTIGACIÓN

La película criminal de una mujer que tumbó a su propia suegra

No solo se ennovió con el primo de su esposo, sino, que los dos decidieron desocuparle la cuenta de ahorros a la rectora del colegio de Suaza (Huila).

 

RICARDO AREIZA

unidadinvestigativa@lanacion.com.co

Aunque parezca, increíble, una mujer, prevalida de la confianza que le daba su suegra, se ennovió con el primo de su esposo, y, entre los dos, le desocuparon su cuenta de ahorros.

La película ocurrió en Suaza (Huila) pero tuvo locaciones en Garzón y Pitalito, donde, sin saberlo, fueron filmados, cuando perpetraban el robo informático.

La víctima: Luz Marina Bahamón Quigua, rectora de la institución educativa La Unión, en la zona rural de Suaza, el personaje principal de esta historia real que comenzó el 21 de agosto de 2010 cuando realizó un retiro en un cajero electrónico del Paseo El Rosario de Garzón.

Los protagonistas: Rosibel Alarcón, la  ‘nuera amorosa’ y  William Bahamón Quigua, el ingrato sobrino, que le tumbó la esposa a su primo, y para rematar, le asaltó la cuenta de ahorros a su tía, que le costeaba el estudio.

La trama: la sorpresiva absolución de Rosibel quien confesó que acompañaba a su amante clandestino, a ‘cajonearle’ la cuenta bancaria a la rectora del colegio.

El desenlace inesperado: la revocatoria por un ‘indicio de presencia’ que terminó resolviendo el enigma de un robo admitido pero no valorado y la condena final.

El suspenso: una conexión directa que llevó a la Sala Penal del Tribunal Superior de Neiva, a resolver el misterioso robo.

“Esa es la causa que la impulsa al delito, la razón especial para cometerlo, congraciarse con el amante que compensaba el riego de la ingratitud para con su suegra”, enfatizó el magistrado Hernando Quintero Delgado, que cambió el libreto en segunda instancia.

 

El libreto

Tres años después, el 21 de octubre de 2013, la Fiscalía le formuló la imputación ante el Juzgado Primero Penal Municipal de Garzón con función de Control de Garantías.

La Fiscalía le imputó cargos a Rosibel Alarcón como autora la conducta punible de hurto por medios informáticos y semejantes y hurto calificado agravado.

La acusación fue formulada el 12 de noviembre de 2014 ante el Juzgado Único Promiscuo Municipal de El Agrado.

El 5 de junio de 2015, en audiencia preparatoria decretó las pruebas y el 28 de septiembre de ese mismo año dio inició al juicio oral que finalizó con tremenda sorpresa el 11 mayo de 2017.  El despacho judicial no encontró pruebas para condenarlos.

A pesar de los indicios de presencia en conexión con otros elementos probatorios, el 22 de julio de 2017, siete años después, el Juzgado Único Promiscuo Municipal de El Agrado, absolvió a Rosibel Alarcón.

Absolución

En su criterio, la docente consideró que el robo por medios informáticos lo perpetró su sobrino William Ricardo Bahamón Quigua y la señora Rosibel Alarcón, “porque ella solía acompañarla a retirar dinero en los cajeros electrónicos de Garzón y tuvo acceso a la clave de la tarjeta de débito de la cuenta de ahorros, de donde fue sustraído el efectivo”.

Como prueba aportó un video suministrado por el banco en el que los dos aparecen haciendo uso de la tarjeta débito, en un cajero electrónico de Bancolombia ubicado en el Centro Comercial Paseo del Rosario en pleno centro de Garzón.

“Empero, ese “solo hecho” muestra que ella la acompañaba a hacer las aludidas transacciones sin que de allí se infiera que se enteró de la clave para atentar contra el patrimonio económico de la denunciante”, afirmó el juez.

 

Conjeturas

Según el juez, los elementos de juicio allegados conducen a establecer que William Ricardo Bahamón Quigua fue quien perpetró el ilícito.

Finalmente el togado concluyó que “la sentencia no puede fundamentarse en conjeturas de la víctima. En el juicio solo emergen dudas de la participación de la acusada” y procedió a absolverla de los cargos imputados.

La Fiscalía apeló. En su criterio, la señora Alarcón y William Ricardo sustrajeron la tarjeta y luego se trasladaron al municipio dé Garzón a retirar dinero del cajero automático, según quedó evidenciado en el registro fílmico de la entidad bancaria, donde se observa el afán de realizar transacciones en varios cajeros de Garzón y Pitalito, que corroboran que perpetraron el hurto de los 11 millones de pesos.

No obstante, recordó otro episodio desconocido en el fallo:  Rosibel Alarcón en pleno juicio admitió que acompañó en varias oportunidades al adolescente con quien tenía una relación sentimental a realizar retiros de la cuenta de la profesora Luz Marina Bahamón.

En la misma declaración la señora Alarcón planteó que ella manipuló al joven para que interviniera en el hurto por medios informáticos.

Por esa razón, la Fiscalía pidió la revocatoria de la absolución y en su lugar  reclamó nuevamente la condena por los cargos imputados.

 

Contrapunteo

Según el juez, la prueba ofrecida era insuficiente porque ninguno de los declarantes observó en forma directa a la acusada ejecutar el hecho que se le imputa, ni siquiera el video de seguridad del cajero electrónico clarifica ese aspecto, solo muestra la transacción que realiza William Ricardo Bahamón Quigua.

La Fiscalía por su parte reiteró que la prueba de cargo en su conjunto es contundente. “La incriminada abusó de la buena fe de la suegra, utilizó la cercanía familiar para conocer la ubicación de la tarjeta y su clave”, afirmó.

Además, compró una motocicleta que pagó en efectivo sin tener trabajo. “En el video aparece la mujer con su amante adolescente en el instante en que retiran dinero del cajero con la tarjeta débito de la ofendida; es decir, en otras palabras, expresa que allí hay prueba directa y prueba indiciaria”, precisó en el contrapunteo de la impugnación.

Esos indicios no valorados, en criterio de los magistrados fueron los eventos excluidos del debate, calificados como “verdades históricas” en ese cinematográfico expediente.

El papayazo

La docente, admitió que, ingenuamente dio ‘papaya’. Rosibel, su nuera, se ofreció a acompañarla a retirar dinero en Garzón pero como el cajero estaba fallando tuvo que digitar varias veces la clave, pulsaciones que fueron observados por su nuera, sin despertar sospechas.

El 22 de agosto de 2010 consignó en su cuenta de ahorros una alta suma de  dinero. Entre el 6 y 21 de agosto realizó varios retiros.

Después, su tarjeta estuvo extraviada misteriosamente. Luego apareció como por arte de magia. Por coincidencia fue la que la encontró.

“¡Mírela, aquí está!”, expresó Rosibel mostrando la tarjeta perdida.

El 7 de septiembre de 2010, al realzar otro retiro se percató que tenía un saldo de 8.35 millones. En el saldo le faltaban alrededor de 11 millones de pesos.  Entonces formuló el reclamo en la entidad bancaria, sin saber la sorpresa que le daría la sede financiera.

La sorpresa

Como se lo había prometido la asesora de la entidad financiera, a los dos días recibió la respuesta. En efecto, el banco le confirmó las sospechas. Los 11 millones de pesos habían sido sacados de la cuenta de ahorros.

Lo que no esperaba era que para los retiros utilizaron la tarjeta oficial y misma clave. Los retiros fueron hechos en los cajeros de los municipios de Pitalito y Garzón.

Adicionalmente, el banco le entregó los videos donde aparecen las personas que realizaban los retiros del dinero.

Otra sorpresa. De inmediato, la docente reconoció a Rosibel Alarcón en las fotos y videos del cajero automático.

En el video de seguridad “de manera clara se observa a Rosibel abrazar y descansar su cabeza sobre el hombro de su amante Bahamón Quigua mientras realizaban el retiro”.

Adicionalmente, su sobrino William Ricardo, a quien le ayudaba con el estudio,  le confesó que era amante de Rosibel, esposa de su primo, con quien grabó videos íntimos con ella.  Según el muchacho, Rosibel le propuso el plan para “robarla” porque tenía en su poder la clave de la tarjeta.

Estos hechos, narrados en el juicio oral, no fueron controvertidos por las partes y los episodios, incluso fueron aceptados por Rosibel.

Por lo tanto, según el magistrado, Hernando Quintero Delgado estos hechos ofrecen “serios motivos de credibilidad en esos precisos aspectos”.

 

El indicio clave

“Aquí se estructura el indicio de presencia, no solo porque la acusada podía estar en toda la casa y acceder a todas las cosas, dada la generosidad y confianza de la dueña-

En el análisis del magistrado, “el hecho de que la acusada tuviera en su poder la tarjeta desaparecida, que devolvió con un simple ‘!mire, aquí está’, tiene como ordinaria explicación haber tomado parte en el delito, pues allí se estructura una conexión directa con la tarjeta y el conocimiento de la clave, las que fueron usadas en el latrocinio, dado que el hecho fue realizado en condiciones que estaban solo al alcance de la acusada”.

A esto se agrega el cambio súbito de su situación económica, sin tener remuneración alguna.

“De esa forma surge la inferencia indiciaria que aquel dinero corresponde al producto del delito y, con mayor razón, por lo cercano a su consecución”, subrayó el magistrado.

La inspiración

Rosibel, admitió, que acompañó al amante a retirar dinero sabiendo que le hurtaba a la tía y, “al mismo tiempo, muestra una cualidad del ánimo para obrar mal, a no respetar los derechos ajenos porque tenía un contubernio con aquel”.

“Esa es la causa que la impulsa al delito, la razón especial para cometerlo, congraciarse con el amante que compensaba el riego de la ingratitud para con su suegra”, enfatizó Quintero Delgado.

Lo anterior deja en evidencia la hilaridad y coherencia de los hechos que no se tuvieron en cuenta.

“En este orden de ideas, para la Sala no queda duda que el 23 de agosto de 2010, a las 11:03 horas la acusada se apoderó de dinero de la cuenta de ahorros de la denunciante con aquel adolescente, para lo cual usó la tarjeta débito y la clave, dígito que conoció en razón a la confianza que para la época había entre las damas”.

“En el presente evento, -remató- lo allegado al juicio resultó suficiente para encontrar certeza en la consumación de la conducta imputada, por lo que logró destronar la presunción de inocencia que obraba a favor de Rosibel Alarcón, razón por la cual se revocará la decisión objeto de alzada”.

Por eso revocó la absolución y en su defecto la condenó a la pena principal de 84 meses de prisión, como autora responsable de hurto por medios informáticos y semejantes.

Además, la inhabilitó por el mismo tiempo, y le concedió la detención domiciliaria, previo el pago de una caución prendaria de cien mil pesos. Fin de la película.

La película criminal de una mujer que tumbó a su propia suegra 8 26 octubre, 2020

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