La Nación
La política del fútbol 1 8 diciembre, 2022
COLUMNISTAS OPINIÓN

La política del fútbol

El mundial de fútbol en Qatar se volvió un tema político por los mismos antecedentes que hubo en la designación de ese país como sede del evento, por dos motivos: Uno. Qatar sobornó a dirigentes del fútbol para quedarse con ese evento. Dos. Qatar es un país con una cultura distinta a la del mundo occidental en la cual la violación de los derechos humanos contra las mujeres, migrantes y homosexuales es sistemáticamente “normal”.

Y el fútbol, por ser un deporte global, masivo y con el poder de empujar a grandes cambios sociales, no debería ser promotor de la corrupción y de la violación de los derechos humanos. Porque la FIFA, la gran rectora del fútbol mundial, le está haciendo el juego a los dueños de Qatar y ha restringido la libertad de expresión para los jugadores o selecciones que quieran expresar su apoyo a la inclusión, al respeto por la comunidad LGTBIQ+ y por los derechos humanos; que sancionará a los jugadores que expresen su apoyo a esos temas en suelo de Qatar. ¡Es una vergüenza! Porque si hay algo que no se debe negociar en el mundo son los derechos humanos.

Bien lo dijo el secretario de Estado de Estados Unidos, Antony Blinken: “Siempre es preocupante cuando vemos restricciones a la libertad de expresión y más cuando tienen que ver con la diversidad y la inclusión. A mi juicio, nadie en el fútbol debe ser obligado a escoger entre respaldar esos valores y jugar para su equipo”. Es que la política del fútbol no debe ser restringir la libertad de expresión de los jugadores en temas sociales y políticos. Porque el futbolista no es como “un animal de circo que solo divierte”, antes que nada es un ciudadano que dejará de ser futbolista y lo que no dejará de ser es !ciudadano! El presidente de la FIFA, Infantino, dijo que había que dejar de ser hipócritas; que en el mundo occidental hay todavía mucho por hacer en la protección de migrantes y sus derechos; que se debería reconocer que Qatar ha mejorado con el trato hacia los migrantes y, en ese punto, puede que tenga razón.

Lo que no es razonable es que intente callar las voces de jugadores y selecciones que no comparten la visión del mundo árabe en cuanto a la violación de los derechos humanos que allá se ejerce contra mujeres y homosexuales. El fútbol, definitivamente, también es influyente en lo social, en lo político, y debe unir en el respeto por los derechos humanos ¿En qué más puede unir?