La Nación
EDITORIAL

La suerte está echada

 

Aunque el Gobierno Nacional fijó un nuevo plazo –el próximo 31 de octubre—para que el consorcio chino CCA concrete su interés por la concesión vial Neiva-Mocoa-Santana, la caducidad del contrato parece estar ya a la vuelta de la esquina.

Con la caducidad del contrato de la concesión, en manos de la firma Aliadas para el Progreso SAS desde el 18 de agosto del año 2015, la construcción de una vía de Cuarta Generación para el departamento del Huila tendrá que aplazarse por varios años más.

En otras palabras, todo lo prometido por los Gobiernos de Juan Manuel Santos e Iván Duque en materia de doble calzada –22 kilómetros entre Neiva y Campoalegre–, y la construcción de variantes, vías perimetrales, nuevos viaductos y falsos túneles a lo largo de la carretera que conecta al Huila con el Putumayo, no sería realidad por ahora.

Algunos creen que con la caducidad del contrato, vendrá un largo proceso de al menos, dos o tres años para que las referidas obras se pongan en marcha. El senador, Rodrigo Lara Restrepo, es uno de ellos. Él advierte además que “la caducidad del contrato significa el fracaso definitivo de la única mega obra que se pensaba construir en el Huila”. Otros como el representante a la Cámara, Jaime Felipe Lozada, aguardan con optimismo que los chinos le den la ‘bendición’ al negocio en el transcurso de los próximos 20 días.

De todas maneras, la caducidad del contrato está sobre la mesa. Así de triste es la realidad a la que se enfrenta el departamento: la obra en infraestructura vial más importante de las últimas décadas se encuentra literalmente ‘en veremos’. Y todo esto, lamentablemente, ocurrió delante de los ojos de todos los huilenses.

 

“La obra en infraestructura vial más importante de las últimas décadas se encuentra literalmente ‘en veremos’. Y todo esto, lamentablemente, ocurrió delante de los ojos de todos los huilenses”

 

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