La Nación
“La vacuna no significará el fin de la pandemia” 1 24 octubre, 2020
Entrevista

“La vacuna no significará el fin de la pandemia”

El reconocido epidemiólogo y profesor de la Universidad de Los Andes, Luis Jorge Hernández, hace para LA NACIÓN un análisis sobre la evolución de la pandemia a siete meses de haber llegado al país. Pide a las autoridades de salud más pruebas. No aconseja abrir sitios de rumba. Y deja claro que el virus no se irá, así llegue la vacuna.

 

Jesús Antonio Rojas Serrano

editorgeneral@lanacion.com.co

“En el caso del Huila que está en un ascenso y ya está entrando a una meseta, la recomendación más importante: el que pueda estar en casa, quédese en casa. Y el que tenga síntomas o dé positivo, quédese en casa. Las demás personas pueden salir pero con protección”. Las apreciaciones son del reconocido epidemiólogo, Doctor en Salud Pública y profesor de la Universidad de Los Andes, Luis Jorge Hernández Flórez, al hablar sobre el momento que vive el país a siete meses de haber llegado el coronavirus.

Para el destacado experto, la vacuna no significará el fin de la pandemia.

 

¿Cuál es la radiografía hoy del avance del coronavirus en el país?

El coronavirus se ha venido estabilizando. Estamos superando el primer pico o primera oleada pandémica. Algunas ciudades ya la han venido superando: Leticia, Cartagena, Barranquilla. Otras ciudades como Bogotá, Cali y Medellín también están superando el pico. Montería, Valledupar, Bucaramanga y Cúcuta, por su parte, son ciudades que van en punto de ascenso. Lo que es octubre y noviembre, todas ya habrán pasado su primera oleada y hay posibilidad de una segunda oleada, la cual es normal. Una pandemia se expande hasta que nos infectemos todos. Sin embargo, ya superando esta primera oleada, que más que un pico fue una meseta, ya se ve un poco la luz al final del túnel. A nivel general, los casos positivos vienen disminuyendo, así como los casos sintomáticos. Las mortalidades demoran un poco más porque tenemos un rezago de los últimos 20 días, pero han venido disminuyendo también. Va bajando la curva a nivel nacional, pero puede haber un segundo pico para el mes de noviembre, pero las proyecciones es que será de menor intensidad. No es adecuado hablar de rebrotes, sino de brotes porque los que no se infectaron en la primera oleada, es probable que se infecten en la segunda.

 

¿Cómo sería esa segunda oleada de coronavirus?

Todo nos indica que esta segunda oleada de la pandemia será más débil, por lo que no nos debe asustarnos, pero sí llevar a no bajar la guardia. Tres medidas grandes que como sociedad tenemos que hacer: la primera, uso de tapabocas, distanciamiento físico, lavado de manos y limpieza de superficies como el celular, el teclado del computador, la manija de la puerta y la baranda de la escalera. Todas esas son medidas simultáneas porque si, por ejemplo, uno usa tapabocas pero se mete a una aglomeración, no tiene ningún efecto. La segunda medida: las autoridades de salud deben seguir haciendo muestreo de casos y hacer pruebas PCR a población centinela selecta como conductores de vehículos de servicio público, personal del aseo, vigilantes, vendedores informales, migrantes, desplazados, adultos mayores y trabajadores de la salud. A partir de los tamizajes, identificar contactos familiares, sociales y laborales de estas personas y hacerles pruebas. El caso positivo debe aislarse inmediatamente o el caso que tenga síntomas, aislarse y no esperar el examen. El aislamiento debe ser por 14 días. Y la tercera medida, hacer aperturas lentas de sectores económicos. No es recomendable todavía sitios nocturnos o de rumbas. Los colegios y universidades abrirlas parcialmente. La idea es evitar las aglomeraciones. Si cumplimos todas estas medidas, el segundo pico de la pandemia será leve.

 

En el caso del Huila que apenas va hacia el primer pico de la pandemia, ¿Qué hay que tener en cuenta?

En el caso del Huila que está en un ascenso y ya está entrando a una meseta, la recomendación más importante: el que pueda estar en casa, quédese en casa, aunque quedarse en casa no es garantía total de estar bien porque siempre hay un riesgo. Si alguien salió, use dentro de la casa tapabocas, lavado de manos y distancia física para proteger a las personas que no salen, sobre todo si son adultos mayores –el abuelo, el papá o la mamá– o personas con enfermedades de base como la hipertensión o diabetes. Las cuarentenas ya perdieron efectividad. En este momento, las cuarentenas son como tener un muro de contención frente a una inundación: la puede contener por un momento, pero llega un punto en que se vuelve incontenible. La pandemia se sigue expandiendo. Ahora, hay que apostarle a las cuarentenas selectivas: el que tenga síntomas o dé positivo, quédese en casa. Las demás personas pueden salir pero con protección. No es necesario el uso de trajes anti-fluidos, mascarilla facial o impregnarse de alcohol, a excepción del personal de salud. Tapabocas, el lavado de manos y evitar las aglomeraciones, es el principal antídoto contra el virus. El Huila llegará a su meseta y empezará a bajar, eso es lo esperado. Insisto en la recomendación: las personas en riesgo quedarse en casa y los que salgan, deben hacerlo con precaución. Hay que acostumbrarse a vivir con el coronavirus. El coronavirus llegó para quedarse.

 

En Neiva, muchas personas no se han dejado practicar las pruebas, ¿Cuál es el llamado en ese sentido?

Hemos visto eso en varias regiones. Hay personas a las que les da miedo el examen o creen que con el examen se van a infectar. Otras no lo hacen porque si salen positivos, deben aislarse y pierden el trabajo de esos días. La recomendación a los Gobiernos, como está haciendo Chile y Buenos Aires, es que a la persona que resulte positiva, tenerla en un hostal o un hotel 14 días. Muchas personas no pueden estar en cuarentena, no porque no quieran, sino por razón socioeconómica. Hay que vencer eso. A muchas personas les da temor salir positivas porque tienen contratos temporales o viven del día a día. Ahí podría ser importante el apoyo de la Gobernación del Huila o la Alcaldía de Neiva. También es necesario aumentar la sensibilidad ciudadana. Por ejemplo, si en una familia, el papá o la mamá salieron positivos, no es necesario hacerle pruebas a los demás. Todos deben aislarse. La prueba es solo con fin epidemiológico; la prueba no mejora a nadie. Si el ciudadano tiene síntomas, lo mejor es que se aísle y esté en cuarentena 14 días. Es necesario que las autoridades informen más, que hagan más pedagogía; menos sanción policiva y más información a la ciudadanía.

 

Otra cosa que se está dando en la capital del Huila: el consumo de ivermectina, moringa y otras plantas contra el coronavirus, ¿Usted cree en eso?

Eso no sirve para nada. La moringa, las hojas de matarratón, la ivermectina, los antiparasitarios, no sirven. En el caso de los antiparasitarios, lo que pueden producir es daño cardiaco y afectar el funcionamiento del organismo. En varias partes del país, personas han estado tomando dióxido de cloro, que es un desinfectante, eso es malo. No hay tratamiento específico para el coronavirus. El mejor tratamiento es el tapabocas, el lavado de manos, el distanciamiento físico y no dejarse creer de cuentos.

 

A juicio suyo, ¿Cómo está hoy la capacidad hospitalaria del país?

En general, está bien. Ha disminuido la ocupación de las unidades de cuidados intensivos, se encuentra entre el 50 y el 60%, lo cual es favorable. Sin embargo, nosotros como sociedad no podemos solamente apostarle a tener más unidades de cuidados intensivos. Lo que hay que evitar es que la gente llegue a las UCI, es hacer más atención primaria. El llamado es a las EPS para que llamen a sus usuarios, hagan actividades educativas, hagan seguimiento a los hipertensos, obesos y diabéticos. Hay que vacunar a los adultos mayores contra la influenza y el neumococo; no los protege contra el coronavirus, pero una persona vacuna tiene mejor capacidad de respuesta.

 

¿La respuesta del sistema de salud ha estado a la altura frente a esta pandemia?

Esta pandemia ha mostrado inequidades que ya existían. La principal falla del sistema de salud es que las aseguradoras se subieron tarde a la pandemia. A las aseguradoras les ha dado muy duro la llamada a la casa, la demora en la entrega de los resultados de las pruebas; si la prueba PCR se demora cinco, ocho o diez días, ya no sirve para nada; los resultados deben estar al otro día o dos días máximo. Sin embargo, ha habido casos de personas que los resultados han tardado hasta un mes. El modelo de salud colombiano es asistencialista y no tenemos un modelo de atención primaria. Necesitamos más promoción y prevención. En materia hospitalaria, el virus cogió a las instituciones sin capacidades. También nos cogió sin laboratorios. La respuesta de los trabajadores de la salud, por su parte, ha sido excelente, pero el sistema de salud no responde frente a la calidad de gente que tenemos. En este momento, el porcentaje de positividad de coronavirus en trabajadores de la salud es del 2,2%; es de los más bajos, pero no porque no estén en riesgo, sino porque han sido inmensamente responsables.

 

¿Ya son cosa del pasado los casos de estigmatización hacia el personal médico que se vieron al comienzo de la pandemia?

Desafortunadamente, esos casos se siguen dando. Todavía hay mucho estigma, mucha ignorancia. El trabajador de la salud hace una labor valiosa y hoy tiene un nivel bajo de positividad. Tienen más positividad los conductores de transporte masivo. El personal que está en las unidades de cuidados intensivos, en urgencias, en hospitalización, hay que valorarlo y siempre hay que estar es agradecidos con ellos.

 

La pregunta del millón: ¿La vacuna significará el fin de la pandemia?

No. No va a significar el fin. Nosotros ya hemos pasado por pandemias y mire lo que pasó en el año 2009 con la influenza del AH1N1. La vacuna llegó a principios del 2010. Salió en octubre a nivel internacional, se vacunaron los países que tenían más recursos y a Colombia llegó hacia enero, pero, curiosamente, la gente no se vacunó. Y hoy la cobertura en vacunación contra la influenza en adultos mayores es menos del 20%. Todos deberíamos estar vacunados contra la influenza y no lo estamos. Aquí puede pasar lo mismo. Ninguna vacuna protege el 100%. Sin embargo, ya hay gente que está diciendo que no se va a vacunar. Ya hay que pensar en una labor pedagógica de los servicios de salud para vacunar a la población de primera línea: personas con enfermedades de base, adultos mayores y trabajadores de la salud. También hay que decir que a veces el Gobierno y los medios de comunicación –LA NACIÓN no, LA NACIÓN ha sido la excepción en eso—le meten miedo a la gente con el coronavirus. A la gente le sirve es que le muestren la realidad de la pandemia.

 

¿Vendrán más virus?

Los virus circulan siempre. Hay que decir que necesitamos los virus, necesitamos las bacterias; en la boca hay 400 tipos de bacterias; nosotros convivimos con los microorganismos porque ayudan a nuestro funcionamiento. Los virus que nos están afectando eran de los animales y pasaron a los humanos y nosotros no hemos tenido capacidad inmunológica de responder a eso. Este es un llamado de alerta para que mejoremos nuestra relación con la naturaleza.

 

¿Cuál es su mensaje para los lectores de LA NACIÓN?

El mensaje es de optimismo en medio de esta pandemia. Hay razones para estar optimistas. Hemos pasado una dura prueba de siete meses. Mi recomendación más importante es no bajar la guardia. Debemos cuidarnos unos a otros. Vamos a estar bien.

 

 

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