La Nación
Las incógnitas de la reforma tributaria de Petro 1 27 septiembre, 2022
ECONOMÍA

Las incógnitas de la reforma tributaria de Petro

El jefe del programa de Economía de la Universidad Surcolombiana, Camilo Fabiam Gómez Segura realizó un análisis para LA NACIÓN, acerca del proyecto de reforma tributaria que presentó el gobierno de Gustavo Petro: aquí las dudas y certezas.

Por: Camilo Fabiam Gómez Segura, jefe del programa de Economía de la Universidad Surcolombiana. Economista y Magister en Economía de la Universidad Nacional de La Plata (Argentina). 

 

La justicia social es el principal objetivo de la reforma tributaria de este gobierno; en este sentido, necesitan recaudar 50 billones de pesos (3,4% del Producto Interno Bruto – PIB) dividido en dos estrategias, incrementar el ingreso tributario y evitar la evasión.

Para poder incrementar el recaudo, el gobierno plantea eliminar la disparidad tributaria, es decir, que los colombianos (consumidores y empresarios) con diferentes tipos de renta (salario, pensiones, ingreso no laboral, dividendos, herencias, juegos de azar, etc.) no paguen impuestos con un valor muy diferente (conocida como Equidad Horizontal); lo cual genera un dilema entre equidad y justicia, ya que si bien este mecanismo puede redistribuir la carga tributaria hacia los más vulnerables, se puede perder eficiencia en la economía, debido a que también se pretende eliminar beneficios tributarios a ciertos sectores económicos que concentran gran cantidad de mano de obra y capital (impuestos a las empresas). No obstante, un punto positivo es que equilibrar la carga tributaria también puede fortalecer las demás actividades económicas.

Impuestos a las personas. Uno de los componentes principales para aumentar el recaudo es la reducción de beneficios tributarios a las personas, concentrándose específicamente en ingresos brutos (salarios, ingresos de capital, ingresos no laborales), pensiones y dividendos. Si bien, es necesario tributar, la idea es que paguemos lo que tenemos que pagar. Lamentablemente la teoría económica no explica cómo dividir ricos y pobres, lo que lleva a preguntarnos ¿No es rico la persona que gana 9.990.000 de pesos? ¿Por qué sí es rico la persona que gana 10.000.000 de pesos?, ese es uno de los puntos flojos de esta reforma.

En materia de pensiones, el gobierno busca incluirlas como ingreso laboral, que sin duda aumentará la base gravable, sin embargo, el hacerlo conlleva a justificar que el ahorro futuro (eso es la pensión, ya que cotizamos después de impuestos) es un ingreso, lo cual no está claro; y a su vez, el realizar este tipo de iniciativa, implica que las familias que dependen de este ahorro, deben ajustar sus gastos[1].

Con relación a incrementar en 20% la tarifa del impuesto a los dividendos, si bien es necesario realizar un mecanismo que permita la progresividad (que las personas con mayores dividendos tributen un poco más) en el sistema tributario, no es factible sino se impulsa a las empresas a través de una reducción de impuestos territoriales como el ICA, el cual es excesivo y a su vez no compensa el efecto de incrementar la tarifa nacional, debido a que nuestros empresarios siempre batallan en dos frentes, los impuestos nacionales y territoriales.

Impuestos saludables y ambientales. La evidencia es clara y establece que ciertos bienes crean efectos negativos en la salud y el medio ambiente, por lo tanto, se hace necesario aplicar un instrumento que permita gravar bienes con elevados contenidos de azúcar y aquellos que generen contaminación ambiental.

Para el caso de los impuestos a las bebidas azucaradas y alimentos utlraprocesados, existe una serie de condiciones que no son del todo claras para reducir su consumo una vez se aplique el impuesto. Primero, no se conoce la elasticidad de la demanda, es decir, qué tanto se reduce la demanda de esos bienes cuando se incrementa el precio, insumo crucial para establecer si los colombianos sustituirán la gaseosa por una bebida más saludable, y lo más importante, quién tomará la carga de ese impuesto (consumidores o empresarios), ya que, si queremos incentivar alternativas saludables, lo más adecuado es que lo asuman los productores.

En cuanto al impuesto a bienes que generan contaminación (gasolina, gas, carbón, extracción de oro), tiene dos incógnitas: la primera, tiene que ver con la forma de estabilizar los precios de los combustibles por parte del gobierno, debido a que, por un lado, busca incrementar los impuestos, y por otro, subsidiar el precio[2]; y segunda e igual de importante, no está claro que con este tipo de impuestos se incentivará el desarrollo de actividades económicas relacionadas con la producción de energías alternativas, dado que en el corto plazo se necesita grandes inversiones en tecnología y capital humano.

El debate es amplio y tendrá mucha tela por cortar. Lo más importante es que los colombianos cada vez somos más consientes de este tipo de decisiones, las cuales no solo deben estar acompañadas por incrementar los impuestos, sino por reducir el gasto público. Cómo dice mi mamá, uno no se gasta lo que no tiene, así que esperamos que este gobierno piense de esta manera, la diferencia es que en mi casa solo vivíamos 7 personas, pero en la casa del presidente Petro vivimos aproximadamente 50 millones de colombianos.

[1] Nota Macroeconómica No. 43. Los impuestos en Colombia: ¿Qué, cómo, cuánto y cuándo reformarlos? Universidad de los Andes.

[2] Nota Macroeconómica No. 43. Los impuestos en Colombia: ¿Qué, cómo, cuánto y cuándo reformarlos? Universidad de los Andes.