La Nación
“Los bloqueos viales son una sinvergüencería” 1 24 junio, 2021
ACTUALIDAD Entrevista

“Los bloqueos viales son una sinvergüencería”

El presidente de la Sociedad de Agricultores de Colombia, Jorge Enrique Bedoya, habla con LA NACIÓN y arremete fuerte contra los bloqueos viales y sus promotores. Dice que el problema es insostenible y pide a los Gobernadores y Alcaldes “no pasar de agache” a la hora de encontrar soluciones.

 

 

Jesús Antonio Rojas Serrano

editorgeneral@lanacion.com.co

 

“Que si les molesta que les digamos sinvergüenzas, me da pena. Es una sinvergüencería total porque les están violando los derechos a los colombianos. Eso no hay manera de pintarlo de otra forma”. De esta forma, el presidente de la Sociedad de Agricultores de Colombia, SAC, Jorge Enrique Bedoya, arremete duro contra los bloqueos viales y sus promotores en el país. No duda en advertir que los líderes de estos bloqueos “se están tirando al país”.

En entrevista con LA NACIÓN, el representante de los agricultores del país hace una evaluación del impacto del paro y plantea las salidas a esta crisis.

 

¿Qué radiografía tiene hoy del país tras más de medio mes de protestas y actos de violencia y vandalismo?

Un país que en 15 días ha tenido más de 1.200 bloqueos en las carreteras, es un país que no tiene futuro. Eso es una total sinvergüencería lo que ha ocurrido en las carreteras del país porque por la vía de los bloqueos, están en poniendo en riesgo la seguridad alimentaria de todos los colombianos. El tema de los bloqueos no se ha concentrado sólo en el Valle del Cauca, eso ha ocurrido en la vía entre Bogotá y Villavicencio, en el Huila, en el Tolima y el eje cafetero. Todo el sector agropecuario ha tenido problemas. Entonces, los bloqueos vulneran el derecho a la alimentación, viola el derecho a la salud porque no están dejando pasar el oxígeno para los pacientes que se están muriendo de coronavirus en los hospitales, y vulnera el derecho al trabajo. Hay algo que también ha ocurrido: están vandalizando los camiones cargados de comida, están vandalizando las instalaciones en donde se encuentran los animales vivos y eso, no tiene ninguna razón. Protestas sociales, las que permite la Constitución de nuestro país de manera pacífica, pero la violación de derechos por la vía de los paros, francamente, está generando una situación insostenible para el sector agropecuario y los ciudadanos de nuestro país.

 

Sector por sector, ¿Qué afectaciones ha sufrido el agro colombiano por cuenta de los bloqueos viales?

Le voy a dar unos ejemplos o se nos iría toda la entrevista hablando de cada uno de los sectores. El caso de la leche: son casi 30 millones de litros de leche que no le han llegado a los niños de Colombia y que se han derramado en las fincas de los ganaderos pequeños en su gran mayoría porque los carros que van a recoger la leche no pueden pasar. El 30% de la producción avícola del país que está en el Valle del Cauca y en el norte del Cauca, está en riesgo de desaparecer. El 30% de las gallinas que necesita Colombia para producir huevos, está al borde de un colapso. Más de 3 millones 700 mil cerdos que hay en Colombia están pasando hambre porque la comida no les llega. En el caso de la tilapia, en el Huila, 90 millones de dólares en exportaciones en riesgo. 3.200 toneladas de pescado que semanalmente se producen en este departamento y otros del país, no están siendo sacados porque las carreteras han estado bloqueadas. En síntesis, ya tenemos pérdidas superiores a 465 millones de dólares y no se han podido movilizar más de 700 mil toneladas de comida por los corredores viales del país como consecuencia de los bloqueos y de la violación de derechos humanos que están haciendo los que los han organizado y quienes están participando de ellos.

 

¿Por qué dice que está en riesgo la seguridad alimentaria del país?

Lo digo y lo repito: está en riesgo la seguridad alimentaria de los colombianos. Lo que está ocurriendo es que no solamente la comida no está llegando con la regularidad que debía llegar a todos los rincones del país, sino que adicionalmente, la comida se está dañando, mucha de ella, en particular los perecederos, en los camiones y en las cosechas como en el departamento del Meta en donde no se está recogiendo el plátano porque están bloqueadas las carreteras, o las dificultades que empiezan a tener nuestros productores de café porque tampoco están pudiendo beneficiarse de ese buen precio y ese buen dólar a nivel internacional porque tampoco se puede movilizar todo el café como es normal. Lo que se está generando es un atentado contra la seguridad alimentaria de los colombianos y quienes están haciendo los bloqueos, están jugando con la comida. Y con la comida no se juega.

 

¿Qué opina de los llamados ‘corredores humanitarios’ que se han abierto en medio de los bloqueos?

Primero, hay que decir que el nombre de ‘corredores humanitarios’ solamente se utiliza cuando hay países en guerra. Segundo, esos ‘corredores’ no están funcionando porque de manera caprichosa, quienes están haciendo los bloqueos deciden lo que pasa y lo que no pasa. En el Valle del Cauca, por los dichosos ‘corredores humanitarios’, no dejan transitar los camiones vacíos que tienen que ir a recoger la leche de los ganaderos. Los productores están diciendo que sólo están dejando pasar camiones pequeños, cuando tienen que mover 20 o 30 tractomulas o doble-troques para poder llevar los insumos para producir los alimentos o sacarlos de las fincas. Lo que tiene que ocurrir es que se levanten los bloqueos y que la Fiscalía General de la Nación judicialice a quienes están haciendo los bloqueos viales. Hay otra cosa: en las zonas en donde hay bloqueos, se está afectando el trabajo de los municipios. Aquí también ha faltado conciencia por parte de los organizadores de los bloqueos porque dicen defender el empleo, pero lo que han hecho es atacar la generación de empleo.

 

Al comienzo de este diálogo usted utilizó la palabra “sinvergüencería”, ¿No teme en que esta palabra les disguste mucho a los líderes de las protestas?

Yo me estoy refiriendo a los bloqueos, que es distinto a la protesta social. La protesta si es pacífica, es bienvenida, pero frente a los bloqueos, la misma Constitución es clarísima en decir que cuando alguien obstaculiza y vulnera el derecho a la movilidad y a la alimentación, se está cometiendo un delito. Lo dijo el mismo Alto Comisionado para la Paz. El Fiscal General está tomando medidas. Que si les molesta que les digamos sinvergüenzas, me da pena. Es una sinvergüencería total porque les están violando los derechos a los colombianos. Eso no hay manera de pintarlo de otra forma.

 

Sobre la génesis de esta crisis que está viviendo el país, ¿Pensó por algún momento que la reforma tributaria iba a desembocar en todo esto?

Yo creo que aquí ha habido manifestaciones de todo tipo porque si fuera por la reforma tributaria, este proyecto ya lo retiró el Gobierno. Si era la reforma tributaria, los del Comando del Paro qué hacen en las manifestaciones. Claro, ellos tienen un pliego larguísimo. El año antepasado tenían más de 100 peticiones en ese pliego. Evidentemente, hay una situación muy complicada en Colombia porque la pandemia ha afectado la generación de empleo y en particular, para los jóvenes y las mujeres; este es un problema real que merece cualquier manifestación de descontento y de buscar soluciones de manera pacífica y no bloqueando las carreteras. Por eso, creo que todo esto es un problema para la sociedad y en particular, para el Gobierno Nacional, para los Gobiernos departamentales y locales. Ni los Gobernadores ni los Alcaldes pueden pasar de agache porque también hay asuntos que se pueden arreglar en Neiva o en el Huila. Los gobernantes tienen herramientas para contribuir a luchar contra el desempleo. Hay sitios en donde los productores me dicen que ciertos bloqueos eran por una vía terciaria que no habían construido. Y así por todo el país.

 

Respecto a la reforma tributaria, que fue el origen de este estallido social, ¿Ve conveniente que el Gobierno Nacional pretenda insistir en ella?

Esto depende también del nivel de entendimiento por parte de la gente sobre la reforma tributaria. La reforma es necesaria porque la gente que está en las manifestaciones dice: ‘necesitamos la matrícula gratuita para las universidades, necesitamos la renta básica o el subsidio a la nómina’, y de dónde cree que va a salir toda esa plata si no hay reforma tributaria. Aquí también hay una gran responsabilidad del mismo Gobierno, del Congreso de la República, los dirigentes gremiales, de las centrales obreras y de los medios de comunicación por informarle bien a la comunidad cuando esté el texto de esa reforma. La propuesta que hemos hecho desde el sector privado le ha apuntado a que el que tenga más, que ponga más plata y por eso, está el impuesto al patrimonio, la renta corporativa y otras figuras con el ánimo de resolver el problema fiscal que tiene Colombia. En esto hay que hacer un esfuerzo de pedagogía bastante serio. Las centrales obreras, por ejemplo, han estado pidiendo que no vaya a haber reforma laboral; reforma laboral no hay; tendría que haber un proyecto de ley en el Congreso de la República y no conozco ninguna iniciativa en ese sentido. Desde el sector agropecuario, hemos dicho que se necesita una reforma laboral para que el campo tenga un régimen laboral propio porque contratar en el campo no es lo mismo que contratar en las ciudades.

 

¿La reforma tributaria tiene que darse tarde o temprano?

En mi concepto sí porque el déficit fiscal es clarísimo. El país puede perder el grado de inversión, que es lo que hacen las calificadoras para que el endeudamiento que Colombia tiene que salir a buscar en los mercados internacionales, no sea tan costoso. Si eso se pierde, la tasa de cambio va a subir y eso nos afecta a todos. Lo principal es el tema de tener plata para invertir en las cosas que necesita la sociedad. Y efectivamente, eso vale plata. Tal vez, no los $28 billones que pretendía el exministro Carrasquilla; seguramente sean sólo $13 billones. El Presidente ya ha dicho que no se va a tocar a la clase media, que las condiciones para el IVA se van a mantener inalteradas, entre otras. Estos son mensajes que deberían darle tranquilidad a quienes son escépticos en el tema de la reforma tributaria. Creo que la reforma es necesaria, pero el secreto estará en cómo la haga y cuánta plata recoja.

 

¿Qué salidas plantea a esta crisis que está viviendo hoy el país?

Depende de lo que se defina como crisis. Para los bloqueos viales, primero, debe haber un grado de conciencia porque se están tirando el país. Se lo están tirando. Segundo, es importante el diálogo con la gente que está en las calles, con los jóvenes, con las mujeres, con quienes se sientan insatisfechos. Pero, no es un diálogo del Gobierno Nacional, también tienen que estar los Alcaldes y los Gobernadores. Tercero, es necesaria la aplicación de la justicia y el restablecimiento del orden público porque la Constitución es para todos y no para unos cuantos. Todo aquel que cometa un delito, tiene que entrar la Fiscalía a judicializarlo. Y las Fuerzas Armadas, si hay vulneración de derechos y se agota la vía del diálogo, también tienen que operar dentro del respeto a los derechos humanos según corresponde. La caja de herramientas existe, pero requiere la voluntad de las partes.

 

¿Qué tanto cree que va a demorar el agro colombiano en recuperarse de las pérdidas que han producido los bloqueos?

Le doy un ejemplo: al sector avícola, como al sector porcícola, volver al nivel que tenían antes del paro, les puede tomar un año y medio. Eso es gravísimo, gravísimo. Hay que preguntarle a los acuicultores del Huila si no pueden exportar a los Estados Unidos, cuánto les va a tomar recuperar sus clientes. Hay un efecto hacia atrás que es terrible. Hay productores de aguacate que están reportando que el aguacate se está dañando; siete meses esperando la cosecha y no la han podido recoger. De dónde los productores van a sacar la plata para pagar sus obligaciones crediticias, para los salarios de los trabajadores o para comprar los insumos para la cosecha que viene. Por culpa de los bloqueos, hay regiones en donde no han llegado las semillas ni los fertilizantes para sembrar los cultivos de ciclo corto para el siguiente semestre.