La Nación
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Los desafíos modernos de la fe

Los desafíos modernos de la fe 1 30 marzo, 2020

 

            Luis Fernando Pacheco G.

 

Más que la misma pandemia, los hábitos impuestos por el confinamiento nos generan un reto como sociedad; en la semana anterior escuché la idea de que no volveríamos a ser los mismos tras superar estas semanas. Las medidas afectarán nuestra economía probablemente como esta generación no lo ha visto, pero también modificará nuestros hábitos de relacionamiento, la forma de estudiar y de trabajar, la toma de decisiones de los mandatarios y hasta la geopolítica global.

 

Sin lugar a dudas las religiones también encuentran un reto frente a ello. En 2010 cuando estaba recién llegado a vivir en Buenos Aires me extrañó que en las carteleras de las parroquias, así como en puertas de conventos o ermitas había números telefónicos de sacerdotes “de turno” para emergencias, es decir, para prestar consuelos al momento de la muerte y administrar la extremaunción.

 

En estas semanas el recuerdo ha golpeado con fuerza mi mente, ¿cuál es el papel de la Fe en estos tiempos de incertidumbre donde los planes a futuro han quedado suspendidos en el aire y donde la muerte es una opción que descansa sobre cualquier cabeza? En momentos donde Occidente casi de manera unánime ha establecido un Estado laico, donde el papel de la Iglesia Católica –y en países como Brasil, las pentecostales- es cada vez más residual, aunque aún es significativo, la pandemia se convierte en un reto para el –hasta hace poco menos de un siglo hegemónico- papel de las religiones.

 

En tiempos donde en las redes sociales, psicólogos, líneas de escucha, coach, o simplemente “contactos empáticos” ofrecen la ayuda para quienes se encuentran desesperados por la incertidumbre, el encierro o la enfermedad ¿dónde quedó el histórico papel de las religiones frente al acompañamiento espiritual? ¿Cómo acercar el mandato de sus dogmas cuando estamos confinados en cuatro paredes?

 

Nadie niega que el apoyo de instituciones como Caritas, los Bancos Diocesanos de Alimentos, las redes de iglesias cristianas son valiosos y cumplen un rol determinante en estos momentos, pero el cuestionamiento es más profundo, va más hacia el mandato de ir a las periferias, de comprender el dolor y adentrarse en él. Países como Italia, donde han muerto decenas de sacerdotes en función de su labor, hoy lidia con ese debate entre razón y fe, pero ¿nosotros? Paradójicamente, el COVID-19 se convierte en una prueba de fuego para las religiones en tiempos de millenials.

 

@luisferpacheco

 

1 comentario

elvira medina 26 marzo, 2020 at 11:35 pm

Orar le puede servir a algunas personas, pero pensemos principalmente en asuntos objetivos, exigir al sector mas rico, el financiero, verdadera solidaridad y no chichiguas, esto no se arreglará con caridad o limosnas como hacen las religiones.

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