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Megaproyecto férreo Pacífico Orinoco

Megaproyecto férreo Pacífico Orinoco 1 12 agosto, 2020

 

Eduardo Gutiérrez Arias

Ha llegado a mis manos en estos días de confinamiento, una copia del Megaproyecto Ferrocarril Pacifico/Orinoco, promovido por un grupo de empresarios colombianos y formulado entre los años 2012 y 2015. Este proyecto férreo recorrería desde Puerto Carreño en el Vichada, donde conectaría con la red férrea de Venezuela, pasando por Puerto Gaitán, Villavicencio, Neiva, Santander de Quilichao, para concluir en Tumaco. Tendría 1.878 kilómetros de largo con un costo de US $10.500 millones de dólares, equivalente a $35 billones de pesos colombianos. La etapa de construcción demoraría entre 5 y 10 años. Se propone una concesión de uso de 30 años para sus constructores. Permitiría transportar la carga de exportación e importación de gráneles sólidos y líquidos para la franja comercial del Pacifico. Haría más competitiva a Colombia en sus acuerdos comerciales con los países de esta cuenca (Canadá, E.U., México, Centro América, Sur América, Japón, China, Corea, India). Permitiría un amplio desarrollo de zonas marginadas y apartadas del país como Vichada, Meta, Huila, Cauca y Nariño, departamentos en los cuales el 70% de sus exportaciones e importaciones, serían transportadas a través de este medio. El costo del transporte disminuiría en 2/3 partes, se reduciría la contaminación así como los riesgos para carga y pasajeros. Ayudaría a reactivar tanto la economía como el empleo en la actual coyuntura de profunda recesión, especialmente para departamentos como el Huila.

Este proyecto surgió después que el gobierno de Uribe Vélez y luego el de Santos, desestimaron la propuesta de Hugo Chávez de construir un ferrocarril, desde Puerto Cabello en el Golfo de Maracaibo hasta Buenaventura en el Pacífico, agenciado por los gobiernos de Colombia y Venezuela, con propósitos similares al actual. Reubicarlo en Tumaco tiene su razón de ser en las mejores características de éste, para un Puerto que permita embarcaciones de gran calado como las que hoy circulan por los mares del mundo. Aunque en el nuevo proyecto, tanto Colombia como Venezuela manejaran con absoluta autonomía sus propias redes férreas, es indudable que la eficiencia del mismo dependerá de una adecuada complementariedad de las dos economías. No creo que en las actuales circunstancias políticas, con un gobierno de Iván Duque sirviendo de furgón de cola de Donald Trump, para tumbar del poder a Nicolás Maduro, esto pueda ser posible. Pero es indudable que a Colombia, antes que apoyar el actual bloqueo del Pentágono contra la economía Venezolana, le serviría su recuperación y una solución pacífica a su crisis interna, que proyectos como estel ayudarían a construir.