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Megavirus, crisis y estallido social

Megavirus, crisis y estallido social 1 9 agosto, 2020

Rodolfo Valderrama

 

Las grandes irracionalidades de la humanidad tarde o temprano nos pasan cuenta de cobro, es el caso del desborde poblacional priorizando intereses políticos, económicos y religiosos; despilfarro de recursos naturales y contaminación ambiental favoreciendo al gran capital, como si se tratara de fuentes inagotables, o la aberrante desigualdad; esto último dificulta aún más superar grandes tragedias como una pandemia.  Además de la gravedad del Covid-19, y la perversidad de nuestro sistema de salud clasista, que constituyen una catástrofe nunca experimentada, tenemos un proceso socio-económico simultáneo para coadyuvar a la solución del problema de salubridad, algo necesario, pero que tiene enorme riesgo  porque la reducción de demanda por la limitación de las actividades cotidianas, reduce trabajos e ingresos, es contracción económica cuyo valor inicial  se reproduce colectivamente  muchas veces por efecto multiplicador con graves consecuencias  como ocurrió en la Gran Depresión del mundo capitalista durante la década de 1930.

Las mayorías no tienen claridad sobre la magnitud de la crisis laboral.  Tengamos en cuenta que tenemos 22 millones de ocupados y tres millones de desempleados, de los ocupados solamente un millón es empleo oficial un 5%, cifra sobre la cual el Estado tiene control y podría sostenerla, pero el resto, 95% es manejada por privados, donde 60% es informal, alrededor de 12  millones, en este grupo están quienes están sufriendo más la crisis  por la desaparición de sus trabajos como el sector turístico, gastronómico, rebusque y ambulantes, sector transporte, farándula, abogados, bares, comercio suntuario, etc.; por el principio de la circulación económica, si este personal no recibe ingresos tampoco pagará arriendos ni hará compras que es ingreso de terceros, la crisis se profundiza; estos sectores están soñando con ayudas oficiales; a su vez las medidas oficiales son ridículas dado el asistencialismo del modelo político, renegociar créditos, aplazar pago de impuestos, condonar intereses, ajustar programas de  adulto mayor, no hacen ni “cosquilla”, a la solución del problema.

Al tiempo que millones de compatriotas se horrorizan por la caída repentina de ingresos, el reducido grupo de privilegiados que disfruta de sueldos astronómicos, megapensiones e ingresos de su alto patrimonio e inversiones no es afectado para otorgar solidaridad, pues el gobierno ha expresado que las ayudas del orden de 15 billones se financiarán con ahorro público (o inflación).  Actualmente nadie está blindado en  salubridad ni económicamente; la eventual hambruna y estallido social a todos nos afectaría por desespero e invasión a sitios donde están los alimentos (transporte de comida, casas y conjuntos suntuosos, fincas etc), no habrá refugio en paraísos vacacionales ni en Europa, ojalá no lleguemos a esos extremos.

rodovaldi@hotmail.com