La Nación
Mi hogar está muriendo 1 28 febrero, 2021
COLUMNISTAS OPINIÓN

Mi hogar está muriendo

Por: René Jiménez Cobos

Toda pareja que se casa está llena de sueños e ilusiones, pero hubo algo que impidió que los sueños con los que llegó a su matrimonio se llevaran a cabo: No necesariamente un hogar muere por falta de amor, puede ser, que no se estableció sobre bases fuertes, posiblemente la comunicación no fluye fácilmente, seguramente lo económico tiene mucho que ver etc. Y solo puede quedar un cierto sabor a fracaso.

Estar ilusionado motiva y da fuerzas para alcanzar lo que anhelamos, pero los conflictos pueden borrar del corazón la imagen ideal con la cual nos casamos, las experiencias dolorosas sin darnos cuenta, van desmoronando los sueños  y posiblemente el sueño se convierte en pesadilla y es probable que escuchemos una voz interna que diga: no van a salir adelante, les tocará separarse, ya no aguantes más.

Quiero que comprendan algo. El matrimonio es la unión espiritual, emocional y física de una pareja, los valores como la fuerza y la perseverancia dan vida al amor, al romanticismo, a los sueños; ellos proveen el ímpetu para avanzar, pero cuando vienen las dificultades y las diferencias, el ambiente de lo que es un verdadero matrimonio se pierde y la pareja sin darse cuenta, asume una actitud diferente que es el que se encarga de robarle los sueños y las ilusiones.

La Biblia en el libro de Marcos 5:23 dice: y le rogó con fervor: «Mi hijita se está muriendo —dijo—. Por favor, ven y pon tus manos sobre ella para que se sane y viva».  Cambie la palabra hija por hogar y diga: “Mi hogar está muriendo” y cuando algo está muriendo simplemente las fuerzas se pierden, y se pierden las ganas de vivir.

Jesús ha visto la situación de su hogar y las lágrimas que hemos derramado; pero cuando este hombre vio a Jesús, cayó a sus pies y reconoció que necesitaba un milagro para su familia, Jesús la tomó de la mano y le dijo: «¡Niña, levántate!». Dios está diciendo que Él puede restaurar su familia, si disponemos nuestro corazón y tomamos la determinación de cambiar.

Continua la Biblia diciendo: “Entonces la niña, que tenía doce años, ¡enseguida se puso de pie y caminó! Los presentes quedaron conmovidos y totalmente asombrados”.

No sé cuánto tiempo lleva con un matrimonio o un hogar en dificultades, tal vez casi muerto, pero cuando tomamos la determinación de que Dios sea quien nos guíe, vamos a ver nuestros sueños e ilusiones hechos una realidad y tendremos un hogar como siempre lo soñamos.