La Nación
Mi seguridad es la familia 1 6 julio, 2020
Buena vida

Mi seguridad es la familia

Padre Elcías Trujillo Núñez

 

 «Cuando se marcharon los magos, el ángel del Señor se apareció en sueños a José y le dijo: -«Levántate, coge al niño y a su madre y huye a Egipto; quédate allí hasta que yo te avise, porque Herodes va a buscar al niño para matarlo. »  José se levantó, cogió al niño y a su madre, de noche, se fue a Egipto y se quedó hasta la muerte de Herodes. Así se cumplió lo que dijo el Señor por el profeta: «Llamé a mi hijo, para que saliera de Egipto.»  (Mateo 2, 18-15) 

 

Constatamos que cada vez hay menos matrimonios sacramentos, más divorcios, menos compromisos estables. Y para colmo se amplía el concepto de familia y el término matrimonio comienza a alterarse. Y, sin embargo, la familia, sigue siendo la institución más valorada. La Iglesia nos presenta hoy el modelo de la Sagrada Familia de Nazareth. Modelo de familia cristiana, donde Dios ocupa el centro y donde se vive la auténtica armonía del amor. Familia modelo, esto no quiere decir que esté exenta de problemas. Y problemas de persecución como vemos en el Evangelio de hoy.

Persecución que en cierto modo vemos hoy, no de forma directa, pero sí indirecta a la familia tradicional, cuando se fomentan en plan de igualdad otros modelos de familia o cuando no se incentiva económica ni socialmente el tener hijos. También me parece un atentado a la familia y a la vida el pensamiento supuestamente “progresista” de quienes defiende los derechos de la mujer a costa de los derechos de los no nacidos, promoviendo una permisividad con el aborto que no se tiene con otros supuestos atentados a la vida. Atentado es la imposición de ciertas pautas educativas y de transmisión de valores que corresponden principalmente a los padres.

Atentado es la promoción del divorcio exprés, rápido, sin problemas que hace que en estos momentos en Colombia haya ya tantos divorcios, con las consecuencias nefastas para los hijos y las heridas que dejan en las parejas.  A pesar de todo, la familia sigue siendo el marco natural y primero donde nacemos, vivimos las primeras y fundamentales experiencias que configurarán nuestra personalidad y nuestra felicidad. Y por eso debemos dedicarle toda la atención y todo nuestro tiempo.

La familia es la primera comunidad donde se viven y se aprenden los principales valores de la vida, pero una familia que debe ser no sólo grupo, sino hogar, vivencia concreta del amor dado y recibido, preparación para vivir en sociedad en clave de respeto, tolerancia, solidaridad y responsabilidad. Y si Dios está en medio, como lo estuvo entre José, María y Jesús, y como debería estarlo en toda familia que se declare cristiana, sin duda que esos valores se acentuarán y serán beneficiosos para la Iglesia y la sociedad en general. Revisemos hoy nuestra propia familia. ¿Es comunidad de amor? ¿Se cultiva el respeto, la generosidad, la solidaridad, el sacrificio por los demás, la alegría del tiempo compartido gratuitamente? ¿Se vive y se educa en ella la fe? ¿Hay una autoridad que es ante todo signo de unidad y de feliz convivencia y no de imposición despótica? ¿Hay verdadero diálogo y consenso y participación de todos? No nos dediquemos sólo a criticar lo mal que está la familia en la sociedad o los ataques que sufre, hagamos como hizo el Papa Francisco y propongamos positivamente el modelo de familia cristiana, dando ejemplo y respetando a aquellos que no piensan como nosotros, y eso sí, exigiendo donde haya que exigir que se apoye y se impulse una vida de familia armoniosa, que permita compaginar trabajo con atención a los hijos, que facilite el tiempo de comunicación y de cultivo de los buenos valores humanos y cristianos.

Valoremos nuestra familia. Nota: este Martes 31 de diciembre agradezcamos al Señor las bendiciones dadas en este 2019. Feliz 2020.

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