La Nación
Mujer con COVID-19 murió esperando un cupo en UCI en Neiva 1 5 agosto, 2021
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Mujer con COVID-19 murió esperando un cupo en UCI en Neiva

Zahiry Bustos, quien tenía COVID-19 y hace nueve días dio a luz un bebé, murió esperando que la trasladaran a una clínica privada de Neiva donde solo cuentan con los instrumentos para realizar una terapia EMCO, utilizada para ayudar a pacientes graves.

El fallecimiento de la mujer ocurrió en la tarde de ayer en la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) del Hospital del Municipio de Garzón, donde estaban a la espera que hubiera un cupo en la clínica en la capital huilense para que recibiera el tratamiento de Oxigenación por Membrana Extracorpórea (Ecmo).

“Es un complejo sistema que funciona como un pulmón artificial al que se conecta el paciente a través de dos ‘tuberías de goma’ (cánulas): una, por la que se saca la sangre del cuerpo para oxigenarla y eliminarle el dióxido de carbono (CO2) y la otra, por la que se devuelve para que sea utilizada por el organismo”, dijo la Fundación Cardiovascular de Colombia (FCV), especializa en esta terapia al diario El Tiempo el pasado 24 de mayo de 2021.

“Ella es una mujer muy fuerte, echada para adelante, apegada a sus hijos; yo siento que eso es lo que la ha mantenido…”, manifestaron los familiares de Zahiry, al señalar que los médicos le han advertido que en el traslado debe contar con un intensivista y profesionales en salud que estén acompañando todo el viaje. En el tercer pico de la pandemia, la paciente permanece a la espera.

Patricia Salcedo, enfermera perfusionista del equipo de Ecmo de la Clínica Shaio, en Bogotá, señaló a El Tiempo, que a causa de la pandemia esta terapia de alta tecnología es cada vez más frecuente en Colombia, al punto de que en este momento hay una ocupación del 100 por ciento de las unidades disponibles en todo el país y muchas personas permanecen en listas de espera para acceder a ellas.

El bebé, quien padeció de COVID-19 y fue dado de alta, ahora está al cuidado de su tía Claudia Bustos.

Según la familia de la mujer, ella adquirió el virus en la casa fiscal en el Batallón Pigoanza en el municipio de Garzón, donde vivía con su hermano Víctor Alfonso Bustos Sáenz, quien trabaja en una oficina de la unidad militar, y sus dos sobrinos de 16 y ocho años de edad.

Sostuvieron que en las viviendas fiscales han ocurrido varios contagios de COVID-19, en militares, como su hermano, al igual otras personas residentes en estos inmuebles del Estado.