La Nación
“Necesitamos un Presidente que respete la Constitución” 1 17 mayo, 2022
Entrevista

“Necesitamos un Presidente que respete la Constitución”

El obispo de la Diócesis de Neiva, monseñor Froilán Casas, hace para LA NACIÓN sus acostumbradas reflexiones con motivo del comienzo de la Semana Santa. Pide deponer los odios y dice que “necesitamos que llegue alguien a poner orden con firmeza”. Anuncia además su renuncia en 2023.

 

Jesús Antonio Rojas Serrano

editorgeneral@lanacion.com.co

 

“Como estamos en un contexto electoral, mi mensaje será que no haya odios. He escuchado discursos viscerales y llenos de odios. Ese discurso de que el pasado hay que transformarlo porque fue malo y ahora yo soy el mesías. Mesías no hubo sino uno y es Jesucristo”. Así lo asegura monseñor Froilán Casas, cuando se refiere al mensaje que dará con motivo del Sermón de las 7 palabras, momento clave de la Semana Santa.

El obispo de la Diócesis de Neiva anticipa para los lectores de LA NACIÓN sus reflexiones que en esta oportunidad están impregnadas del clima político que vive el país. Monseñor Casas confirma que renunciará el próximo año.

¿Cuál es el mensaje de la Iglesia Católica para esta Semana Santa?

El mensaje de siempre: presentar a Jesucristo, que es el paradigma del ser humano; es un ser inmaculado que nos enseña a ser verdaderamente humanos. Y en la línea de predicación del Evangelio, tenemos la celebración de los ritos litúrgicos que conmemoran hechos históricos como la conmemoración de la Pascua que culmina el Sábado Santo. La Iglesia quiere que el episodio de la resurrección del Señor sea lo más importante y que el Jueves Santo–que es el día de la oración al Santísimo– y el Viernes Santo –que es el día del Víacrucis y el sermón de las 7 palabras– sean días de preparación.

¿Qué día santo es más importante?

El sábado santo en la noche. Nuestros cristianos ignoran esto. Durante los primeros siglos, la celebración de la Pascua era muy solemne; empezaba a las 7 de la noche y terminaba a las 5 de la mañana. Esta celebración contiene ritos preciosos: la bendición del fuego y del agua, las lecturas de la Palabra y el momento de la oscuridad a la luz del templo.

Monseñor, ¿Por qué mucha gente cree que Semana Santa es solo Viernes Santo?

Tal vez, se debe a la situación real de nuestro pueblo relacionada con el dolor y el sufrimiento. El Cristo crucificado genera impacto porque es la realidad en la que vive el ser humano no solamente en términos sociales sino materia afectiva, económica y cultural. Pero, la verdad es que el cristianismo no podemos dejarlo solo en la cruz, que significa la realidad del hombre como consecuencia del pecado. El Señor nos llama a vivir la vida.

Tras dos años de pandemia, ¿las actividades de Semana Santa se desarrollarán en total presencialidad?

Sí. Total presencialidad. Todas las parroquias tienen su programación. Sin embargo, seguiremos insistiendo en el distanciamiento y que la sagrada Eucaristía se dé en la mano. El presbítero debe seguir cumpliendo con protocolos como lavarse las manos con alcohol y conservar el tapabocas.

A los católicos les interesa el sermón de las 7 palabras, ¿Cuál será su mensaje central como Obispo de Neiva?

Como estamos en un contexto electoral, mi mensaje será que no haya odios. He escuchado discursos viscerales y llenos de odios. Ese discurso de que el pasado hay que transformarlo porque fue malo y ahora yo soy el mesías. Mesías no hubo sino uno y es Jesucristo. Se han hecho muchas cosas buenas en el pasado y también muchísimas cosas malas y nadie es salvador del mundo. Debemos salir a elegir al futuro Presidente de Colombia con una actitud serena y tranquila. A nuestras generaciones no podemos heredarles resentimientos. Necesitamos ser propositivos. Cristo es el centro del amor, de la justicia, del respeto, de la libertad.

Monseñor Casas, ¿Quién debe ser el próximo mandatario de los colombianos?

No puedo decir exactamente quién. Está en el abanico una serie de propuestas y debo recordar que antes de las elecciones al Congreso, distribuí un mensaje en las parroquias diciendo que la Iglesia Católica no tiene ningún partido político. El cristiano es absolutamente libre para votar, pero debe votar. Y si no le gusta ningún candidato, debe votar en blanco, el cual tiene peso jurídico y social; hay que salir a votar, pero cada uno con libertad. Pero advierto algo: los partidos religiosos son una manipulación del Evangelio; no podemos reducir a Cristo a un partido político y hacer proselitismo político en las iglesias es absolutamente prohibido.

Monseñor Casas, le cambio la pregunta, ¿Cuál es el Presidente que necesita el país?

No es fácil responder esta pregunta y no quiero parcializarme. Colombia necesita un Presidente que lidere, que gobierne y que busque la justicia social. 203 años de Independencia y no salimos de la pobreza y de la miseria. Tenemos hoy un país absolutamente polarizado y dividido. Por eso, necesitamos un Presidente que enarbole el respeto a la Constitución y dentro de ese respeto, presente propuestas de reformas al Estado en función del bien común.

¿Qué quiere decir cuando afirma que ha escuchado discursos viscerales y llenos de odios?

Todo lo que apunte a la segregación, al odio, a la discriminación, va contra la dignidad humana. Aquí no se trata de favorecer una clase social, una etnia o un partido. El Presidente que llegue debe optar por Colombia, no por un partido. Su propuesta debe ser en función de país.

¿Cómo ve que el país prácticamente esté de nuevo entre dos candidatos: Gustavo Petro y Federico Gutiérrez?

A mí me parece que es propio de la democracia. Si esto fuera un totalitarismo de Estado, aquí no habría disenso. Cuando hay dictadura de partido, no serviría votar y las elecciones se convierten en una pantomima. Lo que estamos viendo son posiciones distintas y eso está bien. El disenso es propio de una democracia, pero un disenso con respeto. Un disenso con agresividad no es democracia. Cuando hay un candidato tiene un discurso violento, qué se puede esperar de él cuando esté gobernando.

¿Qué posición debe tener el próximo Presidente frente a la corrupción?

La corrupción es un flagelo que lleva décadas. A mí me molesta mucho que se hable tanto de luchar contra la corrupción y llegan a gobernar y seguimos en las mismas. Yo pregunto: muchos de los que hablan de corrupción, qué han hecho para lograr que el país supere este terrible flagelo. Tantos impuestos que pagamos los colombianos y los corruptos se lo tragan. Colombia es un Estado alcabalero y está bien que haya impuestos, pero lo que uno espera es que se traduzcan en buenas vías, buenos servicios de salud y en bienestar para todos los colombianos. Lamentablemente, el desgreño presupuestal es terrible, las plantas burocráticas son enormes y la optimización de los recursos del Estado no se ve. Hay mucha retórica, por eso, necesitamos que llegue alguien a poner orden con firmeza. Ha habido avances, pero uno termina volviéndose escéptico porque es mucho lo que se dice y en este aspecto es poco lo que se hace.

Monseñor Casas, ¿Qué postura debe tener el nuevo Presidente en materia de seguridad?

Las Fuerzas Armadas son indispensables y en toda democracia hay. Pero, esa no es la solución. La solución es que se acabe la pobreza. Colombia es rico, pero es pobre. Miremos el caso de Israel, un país tan pobre, pero es un país rico. Por ejemplo, Corea del Sur, un país pobre y es un país rico; Japón no es un país rico en recursos naturales y sin embargo, sus índices económicos son altísimos y el desempleo está en un 1,5%. Colombia pasa por un momento de gran inseguridad; el ciudadano es atracado en la calle y es extorsionado; no puede generar empresa porque inmediatamente es atacado por la subversión. ¿Dónde está el Estado que garantice la honra y el bienestar de todos los colombianos? Y colombianos somos todos: el afrodescendiente, el indígena, el mestizo. Ese tipo de divisiones son sofismas de distracción para generar odios. Lo que debe contar siempre es el colombiano. No nos debe interesar la equidad de género, un término que me molesta. A nosotros no nos debe interesar si nos gobierna un hombre o una mujer; nos debe interesar su calidad humana. Esos esquemas que están metiendo ahora en el lenguaje son distractivos que están despistando la realidad de los problemas.

Sobre el aborto, ¿Qué debe pensar el próximo gobernante?

El próximo Presidente debe estar a favor de los colombianos y el niño que está en gestación es colombiano. Nosotros los cristianos-católicos, así seamos perseguidos, atacados y vilipendiados, siempre vamos a defender que la vida humana empieza desde el momento mismo de la fecundación y que la tarea del médico es defender la vida. Nunca estaremos a favor de matar en el vientre; eso es un crimen, así la ley lo apruebe. Como cristiano siento el dolor que se mate a un niño en un proceso de gestación.

A la hora de votar, ¿Qué deben tener en cuenta los católicos?

Colombia es un país pluralista y nosotros los cristianos-católicos tenemos cabida en la realidad socio-política del país. Un gobernante que masacre las creencias es un gobernante que va contra la democracia. El Estado colombiano es laico y eso está bien, pero hay que distinguir entre un Estado laico y Estado laicista. El Estado laicista es el que mata las creencias, las persigue y las masacra. Las creencias son parte de nuestra identidad cultural. El ser yo cristiano no es un delito. Aquí no queremos ninguna teocracia.

En el transcurso de esta charla ha mencionado que el país no necesita un mesías, ¿A quién se refiere concretamente?

Esto no es nuevo y a lo largo de la historia han salido mesías que proclaman: ‘es que yo soy’, ‘es que a partir de mí’. Ese discurso ya está trasnochado. Mesías no es ninguno. Todos darán aportes, pero que alguien venga a dividir la historia, antes de mí y después de mí, eso solamente Jesucristo. De resto, todos somos seres falibles y que necesitamos de los demás. Por más inteligente que sea, un Presidente si no se asesora y no se rodea de gente capaz, será mediocre. El próximo Presidente debe rodearse de la mejor gente; incluso, que llame a su gabinete a personas que otrora lo criticaban. No convirtamos a nadie en ídolo, que no haya tanto culto a la personalidad.

Para cerrar y aprovecho este diálogo para preguntarle por su cercanía a los 75 años, la edad marcada para irse del cargo, ¿Está preparado?

Con la ayuda de Dios, yo sigo todo este año y sigo el año entrante. Pero, obviamente, ya se acercan los 75 años de edad y es obligatorio presentar mi renuncia. El canon 401, parágrafos 1 y 2, establece que uno debe renunciar y yo lo haré, pero no es porque esté aburrido. Estaré feliz hasta el último día que Dios me lo permita, sirviendo con amor y exigiendo porque el obispo debe, a veces, tomar decisiones firmes en la vida de relación con los sacerdotes. Como obispo estaré aquí hasta el último día sirviéndole a mi Diócesis y ya llegará el momento de descansar antes de ir a gozar de Dios. Cuando sea obispo emérito, seguiré siendo un obispo al servicio de la predicación de la palabra de Dios.

“Necesitamos un Presidente que respete la Constitución” 7 17 mayo, 2022
Monseñor Casas en la entrevista con el editor general de LA NACIÓN, Jesús Antonio Rojas Serrano.