La Nación
“Ningún sistema de salud en el mundo es perfecto” 1 2 diciembre, 2022
Entrevista

“Ningún sistema de salud en el mundo es perfecto”

La presidenta de Acemi, uno de los gremios de las EPS del país, habla con LA NACIÓN y defiende el sistema de salud colombiano. En respuesta al presidente Gustavo Petro, Paula Acosta reconoce las dificultades, pero también sus capacidades. “Tomamos las críticas con ánimo reflexivo, pero también tenemos que ser claros en que hay muchas cosas positivas”, asegura.

 

Jesús Antonio Rojas Serrano

editorgeneral@lanacion.com.co

 

Las alarmas están hoy más que nunca encendidas en el sector de la salud, luego de los reiterados anuncios del gobierno de Gustavo Petro de que hará una reforma integral al sistema general de seguridad social en el país. En medio de esos anuncios de expectativa, han salido pronunciamientos que han causado malestar, como el del propio jefe de Estado quien señaló públicamente que Colombia tiene uno de los peores sistemas de salud.

Paula Acosta Márquez, presidenta ejecutiva de la Asociación Colombiana de Empresas de Medicina Integral, Acemi, gremio que agrupa a 10 EPS del país, dice de entrada que “ningún sistema de salud en el mundo, ni el colombiano, es perfecto, y hay muchos temas en los que el sistema de salud colombiano debe mejorar”.

Aquí está el diálogo que la dirigente gremial sostiene con LA NACIÓN.

 

¿Cuál es hoy la radiografía de la salud en Colombia?

Tenemos un sistema de salud que después de 30 años ha desarrollado muchas capacidades. Uno de los factores más destacados es que cubre toda la población, incluso, desde antes de nacer todos tenemos cobertura en salud. El gasto de bolsillo, que es lo que sacan de su bolsillo las familias para pagar consultas médicas particulares o medicamentos, es el más bajo de la región y entre los países desarrollados; esto significa que el sistema contribuye a construir equidad. Tenemos un grupo de prestadores desarrollados que compiten en talla mundial con la calidad de sus servicios, particularmente, en servicios de alta complejidad. Pero, también hay unos retos muy grandes.

 

¿Cuáles son esos retos?

Jesús Antonio, tenemos unos retos en suficiencia de infraestructura; tenemos 1,7 camas por cada 100 mil habitantes, cuando deberíamos tener 3,3 camas. Tenemos un déficit importante en médicos y personal de enfermería. Tenemos unas brechas que persisten aún entre el acceso que tienen las personas de las zonas rurales y de las grandes urbes a médicos y especialistas. Y tenemos un reto muy grande de avanzar en los temas de prevención y promoción de salud. El país cuenta con un sistema que se ha ido consolidando, en donde en una primera fase se enfocó en los temas de cobertura y, progresivamente, ha ido avanzando hacia temas más de calidad y de valor agregado en los servicios de salud. Tenemos también un reto muy grande en todo el aspecto financiero y de sostenibilidad del sector.

 

¿Cómo está cerrando el año el sector en temas financieros?

Este año el cierre está muy duro porque las variables con las cuales se calcula esa prima que paga el Gobierno a las EPS por la prestación de los servicios en salud, está resultando insuficiente, teniendo en cuenta la inflación tan alta que hemos experimentado, la devaluación del peso frente al dólar y las frecuencias de uso. Jesús Antonio, los colombianos han ido mucho más a recibir atenciones médicas este año frente a cualquier otro año del que se tengan cifras, obedeciendo esto a traslados de la población y el regreso a la presencialidad. Hay una mayor demanda de servicios de salud mental o de quienes tienen una condición cardiovascular.

 

Puntualmente, en temas como acceso y cobertura, ¿cómo está el sistema de salud?

Una forma de medir acceso es ver qué tenemos dentro del plan de beneficios y el plan de beneficios que tenemos todos los colombianos, indistintamente si es del régimen subsidiado o del régimen contributivo, contempla el 97% de los medicamentos que están en el mercado y el 90% de las atenciones. Sobre cuál es la capacidad real de acceder a todo esto y cuál es la infraestructura existente, hay que reconocer que tenemos un déficit de camas hospitalarias y en profesionales de ciertas especialidades. Sin embargo, el acceso ha venido mejorando porque antes, la población tenía en promedio una atención al año, y ahora, tiene 18 atenciones al año dentro del régimen contributivo y 14 dentro del régimen subsidiado. Y una cosa muy importante: nuestro sistema no tiene preexistencias, ni tampoco excluye la atención de ninguna enfermedad. En ese sentido, tenemos un sistema que realmente genera una garantía importante para el derecho a la salud. Por supuesto, el reto es el de la oportunidad. La cita, por ejemplo, con el dermatólogo que se demora varios meses, pero eso obedece a que hay un déficit de estos profesionales, así como el grueso de especialistas está concentrado en 7 departamentos de país.

 

Frente a otros países, ¿cuál es la realidad del sistema salud colombiano?

Hay muchos indicadores internacionales de centros de investigación muy serios en donde califican muy bien al sistema de salud colombiano. El centro de investigaciones del periódico The Economist nos califica dentro de los 10 primeros lugares, dada la construcción de equidad que hace y el acceso que permite el sistema de salud a todos los grupos poblacionales del país. Otras evaluaciones, como la que hace la revista médica The Lancet, Colombia sale también muy bien calificada; sale dentro de los primeros cinco puestos a nivel regional por el acceso, la cobertura y por la protección del gasto financiero de los hogares. Hay muchos indicadores que miden diferentes variables; el de The Economist mide, por ejemplo, 87 variables.

 

¿Por qué entonces las permanentes críticas hacia el sistema de salud, comenzando por el presidente Gustavo Petro, quien ha dicho públicamente que Colombia tiene uno de los peores sistemas de salud?

Ningún sistema de salud en el mundo, ni el colombiano, es perfecto, y hay muchos temas en los que el sistema de salud colombiano debe mejorar. Hay un tema de particular preocupación y es la mortalidad materna, fenómeno que en 2020 estuvo al alza y que tiene que ver, por un lado, con el coronavirus, y por el otro, relacionado con muertes maternas de mujeres migrantes venezolanas; estas personas, muchas veces, cruzan la frontera para tener a sus bebés y no reciben toda la atención que se requeriría para hacer un buen control. Hay aspectos en los cuales hay que mejorar, pero el llamado que estamos haciendo es a reconocer los avances que tenemos para seguir construyendo el sistema de salud. Cada muerte materna es un dolor para el sistema y el país, pero también necesitamos tener un balance ponderado de cuáles son esas fortalezas que tenemos, de los resultados y de los logros que hemos construido durante estos 30 años de sistema de salud y cómo podemos seguir avanzando.

 

Pero, ¿cómo reciben las fuertes críticas que el propio presidente Petro le hace al sistema de salud?

Las críticas siempre hay que revisarlas y reflexionar sobre ellas. Jesús Antonio, yo creo que acá hay un llamado a seguir mejorando los indicadores de los resultados en salud de la población. No compartimos la apreciación del Presidente acerca de que este es uno de los peores sistemas de salud. De hecho, nuestro sistema de salud es uno de los mejores de la región, y calificado, no por Acemi, sino por expertos y centros internacionales que hacen comparaciones entre un grupo amplio de países. Tomamos las críticas con ánimo reflexivo, pero también tenemos que ser claros en que hay muchas cosas positivas que se han construido en este sistema de salud. De esta construcción, hay que decir que no solamente participan las EPS sino también los médicos, los prestadores, la industria farmacéutica y la sociedad civil. Cada vez que hay una crítica, debe haber una reflexión, pero también debe tener un panorama completo de esa lectura internacional de cómo nos ven los demás países.

 

¿Qué le dice a usted lo que dijo la senadora Piedad Córdoba, afectada por un problema de salud, de que ‘si hubiera tenido que pagar por la hospitalización de ella, hubiera tenido que vender hasta la cabeza’?

Eso significa que nuestro sistema de salud tiene un mecanismo de protección financiera para los colombianos muy importante. La senadora Piedad Córdoba ha tenido unas complicaciones en salud que han sido de conocimiento público y que han necesitado de procedimientos que cuestan millones y millones de pesos. Y lo mismo le sucede a muchos hogares, en donde en casi todos hay un caso de un paciente ha requerido de tratamiento o cirugías que son impagables para una familia, pero que dado el mecanismo de solidaridad que existe dentro del sistema de salud, hace eso posible. En medio de la pandemia, todos los colombianos estábamos preocupados por muchas cosas, pero nadie estaba preocupado de cómo pagar la Unidad de Cuidados Intensivos, como sí pasó en todos los países de la región.

 

¿Qué piensan hoy las EPS del modelo de salud preventiva y predictiva que está anunciando el gobierno Petro?

Nosotros pensamos que es una iniciativa muy interesante en donde ya hay unas experiencias. Lo que vimos en Aracataca, Magdalena, fueron unos equipos extramurales que ya operan en varios departamentos y municipios. Lo que nosotros queremos enfatizar es en la necesidad de coordinación. Si estos equipos extramurales encuentran un caso de una persona que tiene un riesgo de diabetes o de hipertensión, es muy importante que se genere la información para que llegue a las EPS y se pueda actuar de manera oportuna.

 

Concretamente, ¿para qué esa coordinación?

Tenemos que coordinarnos porque estos equipos van a identificar factores de riesgo que no son responsabilidad de las EPS. Por ejemplo, el tema de saneamiento básico. Si en una comunidad hay un problema de disposición de residuos sólidos que está generando contaminación y efectos sobre la salud, tiene que coordinarse con las autoridades locales. Y si son riesgos en salud de carácter individual, en donde una persona o un niño tiene un riesgo de alguna enfermedad, es muy importante que se le informe a la EPS para activar el proceso de atención e integrarlo a la ruta de atención para esa patología.

 

¿Ve posible que ese modelo llegue a todos los rincones del país?

Este es un tema en el que es muy importante revisar cuáles son las capacidades, los médicos y enfermeras que se requieren, para ser lo más eficiente en la utilización de los recursos que posee el sistema de salud colombiano.

 

 

Aprovecho para preguntarle sobre un tema que está pasando por estos días en el Huila: el dolor de cabeza por la liquidación de la EPS de Comfamiliar, ¿qué le responde a muchos usuarios que están quejándose ahora de la mala atención?

Los traslados de usuarios son unos procesos que requieren unos tiempos de adaptación. Un mensaje muy importante para los usuarios de Comfamiliar Huila que han sido trasladados es que actualicen sus datos de contacto. Con los datos actualizados, se pueden usar todos los canales virtuales; no es necesario ir a las oficinas presenciales. El proceso de traslado implica también ampliar la red de las EPS que ahora tienen una mayor responsabilidad con más usuarios. Si bien se le da prioridad a quienes tienen tratamientos en curso —por ejemplo, pacientes oncológicos—, toma un tiempo ampliar esa red. A las EPS les avisan, usualmente, con un par de días de anticipación que van a tener un nuevo volumen de usuarios. Por eso, toma semanas y meses configurar toda la red prestadora. Sin embargo, todo parte de tener la información actualizada porque muchas veces cuando se dan esos traslados, a las EPS les llega una información muy parcial.