La Nación
No futuro 1 1 febrero, 2023
COLUMNISTAS OPINIÓN

No futuro

Mientras este país siga mirando para otro lado cuando los niños son abusados, maltratados, secuestrados y asesinados, no tenemos derecho a pensar en un futuro promisorio. Somos ciertamente una nación inviable cada vez que permitimos que a un niño de 18 meses, como Eric Matías Manosalva, lo secuestren y lo alejen de su familia.

Afortunadamente nuestra fuerza pública hizo lo suyo y Eric fue liberado en poco tiempo, pero el solo hecho de que se lo hubieran llevado sin reparar en el daño que le podían causar ni que les importara que fuera un ser tan absolutamente vulnerable, debería encender las alarmas de una sociedad decente que tendría que hacer un alto en el camino para reflexionar sobre qué está pasando con nuestros niños.

Otro caso escabroso ocurrió en Antioquia, hace apenas unas semanas: a Maximiliano, un menor de 6 años, lo mataron los suyos en el marco de un ritual satánico. El cuerpo del niño fue hallado días más tarde y los responsables fueron capturados. ¿Tendrán una condena justa? Eso también está por verse en un país en el que los niveles de impunidad son pasmosos.

Estos hechos no son aislados. Según Medicina Legal, desde enero y hasta agosto de 2022, fueron asesinados 426 niños, lo que significa un incremento del 12 por ciento frente al mismo periodo del año 2021. Tristemente, en Colombia, cuando no matan a los niños, les provocan daños que los acompañarán durante toda su vida. Dice la Procuraduría que “en el 2022, se han registrado 25,585 lesiones no fatales contra menores de edad, de los cuales 13.879 casos corresponden a hechos de presuntos delitos sexuales, 5,572 son por violencia interpersonal y 3,828 por violencia intrafamiliar, entre otros. Los menores que más sufren son los que están en la franja de 12 a 17 años.

Las instituciones del Estado tendrán que hacer más de lo que hasta ahora han hecho pero, sobre todo, las familias colombianas tienen que entender que traer hijos al mundo para dejarlos a la deriva o maltratarlos no puede seguir siendo una opción. Si los derechos de los niños no se toman en serio y si nuestros fiscales y jueces no reprenden con severidad a quienes los vulneran, no habrá futuro posible. Duele terminar el año con cifras como las mencionadas. Duelen los niños de Colombia.