La Nación
COLUMNISTAS OPINIÓN

Nos acostumbramos a acostumbrarnos

Nos acostumbramos a acostumbrarnos 1 10 agosto, 2020

 

Javier Cabrera

 

Parece que viviéramos nuestro entorno, sumergidos ante las situaciones que la vida nos entrega, resignándonos ante lo que podríamos cambiar, dándole la espalda a las posibilidades. Estamos tan acostumbrados a nuestra forma de vivir, a como son las cosas que pocos deciden salir de su burbuja entendiendo que aquello a lo que nos acostumbramos, no necesariamente es lo mejor para nuestras vidas, mucho menos lo que nos merecemos. Pero como no tomamos acciones nos quedamos justificando a través de las excusas la falta de decisión, coraje y empeño, para modificar  lo que si podemos modificar.

 

Cuantas cosas podrían mejorar en nuestras vidas solo con la decisión de iniciar el camino, recorrerlo y terminarlo por duro que parezca, cuantas posibilidades podrían abrirse ante nuestros ojos, si decidiéramos salir de ese “así son las cosas y nada va a cambiar”.

 

Creemos que aceptamos una realidad y asumimos una postura que no es de aceptación sino de resignación.

 

Gran diferencia entre las dos, ya que la segunda, la resignación, es el intento consciente o inconsciente de negar una realidad que es, que existe. Es pensar que yo no tengo ninguna opción para transformar esa realidad, por lo que me acomodo a vivirla así, aunque no me guste; es quedarme inmóvil, aburrido, frustrado quejándome constantemente por lo que me tocó vivir.

 

La aceptación, por el contrario, es sencillamente reconocer asumiendo que lo que es, es. Es dejar de negar la existencia de esa realidad, dejar de rechazarla y por lo tanto no vivir desgastándome en permanentes protestas y quejas. Cuando acepto mi realidad, soy consiente que, a pesar de ella, tengo la energía y talentos necesarios, las   capacidades suficientes, aunque inexploradas para empezar a transformar las circunstancias. Es entender que, al aceptar mi realidad, también acepto que puedo hacer algo, para modificarla.

 

Cuando acepto, dejo de ser una simple víctima de las circunstancias, entendiendo que no lo puedo hacer todo, pero si puedo hacer algo, y eso está en mi capacidad de estar convencido y comprometido, de que tengo algo que hacer a pesar de las circunstancias.

 

Dice Alex Rovira escritor y conferencista español “Vale más el que cree, que el que puede” ya que quien cree lucha por lograr su objetivo, el que puede, a pesar de poder, en ocasiones no acepta su gran capacidad de cambio para avanzar.

 

Por eso, lo único que transforma es la aceptación, la resignación deforma, y es vivir acostumbrándonos a estar acostumbrados.