La Nación
Entrevista

“Permitiremos el pico, cuando tengamos 10 mil camas instaladas”

“Permitiremos el pico, cuando tengamos 10 mil camas instaladas” 1 27 mayo, 2020

En entrevista con LA NACIÓN, el ministro de Salud, Fernando Ruiz, analiza la evolución de la pandemia. Dice que el Huila requiere seguir instalando más camas de cuidados intensivos. Habla además de las otras enfermedades que preocupan en el país.

 

Jesús Antonio Rojas Serrano

editorgeneral@lanacion.com.co

 

En momentos en que el país se apresta desde mañana a seguir desescalando el confinamiento, el ministro de Salud, Fernando Ruiz, asegura que el Gobierno Nacional tiene el control de la pandemia y que sólo permitirá que el pico ocurra, cuando se tengan 10 mil camas de unidades de cuidados intensivos instaladas. En el caso del Huila, el departamento requerirá para el momento crítico de la enfermedad 225 camas UCI y hoy tiene 140 habilitadas.

El alto funcionario, quien fue viceministro de Salud en el gobierno de Juan Manuel Santos y en el año 2014 debió enfrentar la epidemia de chikunguña, advierte además que una cuarentena total no está descartada en el futuro. “Siempre vamos a priorizar la protección de la vida de las personas. La velocidad con que evolucione la epidemia nos dará la respuesta”, dice, cuando se le pregunta si es posible que a finales de mayo se vuelva a extender el aislamiento obligatorio preventivo.

Aquí está el diálogo exclusivo que el ministro de Salud sostuvo con LA NACIÓN.

 

Usted ha dicho que el pico de la pandemia está previsto para finales de junio o comienzos de julio, ¿Qué significa eso para el país y para regiones como el Huila?

Todo el trabajo que hemos hecho busca que seamos nosotros los que tengamos el control sobre el momento y la dimensión del pico de la epidemia en Colombia. Por supuesto, la flexibilización de las medidas de aislamiento aumentará la cantidad de personas infectadas en un mismo momento. Nuestro desafío es que el número de pacientes que se agraven nunca sea superior al número de camas disponibles en nuestros hospitales en cada momento. Evitar la infección es casi imposible, pero sí es posible salvar vidas. Así que sólo permitiremos que el pico ocurra cuando tengamos 10.000 camas de unidades de cuidados intensivos ya instaladas. Eso significa que todos debemos esforzarnos para que el ritmo de infección sea lo más lento posible.

 

 Hospitalariamente, ¿Ya está listo el país para recibir el pico de la pandemia?

Si entendemos la preparación como la disponibilidad de camas atendidas por personal competente en cada momento, diría que sí. Al viernes 8 de mayo, teníamos 111 pacientes con covid-19 en unidades de cuidados intensivos, y 2.417 camas disponibles para recibir más. Esas capacidades estarán en aumento permanente a lo largo del año. Adicionalmente, ya se giraron los recursos para poner al día los salarios de los trabajadores de la salud, y la adquisición y distribución de elementos de protección personal se está haciendo con toda la celeridad posible.

 

¿Hay en estos momentos regiones del país mejor preparadas que otras para enfrentar el impacto del coronavirus?

La preparación es un tema que incluye muchos aspectos. Por supuesto, la disponibilidad de camas de cuidado crítico es un pilar de la estrategia, pero también hay que tener en consideración la preparación de la sociedad para enfrentar el reto, la disciplina de los ciudadanos, el acatamiento de las medidas de aislamiento e higiene. Ahí encontramos algunas paradojas: algunos de los departamentos mejor dotados no respetaron suficientemente la cuarentena, y ocuparon sus camas con mayor velocidad de la deseada. Pero tenga la tranquilidad de que no estoy hablando del Huila.

 

Señor Ministro, Pero, ¿Está el Huila dentro de esas regiones bien preparadas, hospitalariamente hablando?

Huila ha venido aumentando sus capacidades en lo que va corrido del año. Actualmente, tiene 140 camas de UCI habilitadas. Eso significa que tiene 12,4 camas por cada 100.000 habitantes, y que está por encima del promedio nacional. Del total de esas camas, la mitad están disponibles para recibir pacientes con Covid-19, lo que nos permite inferir que hay un adecuado nivel de preparación para afrontar esta fase. Pero el plan de expansión debe continuar. Según nuestros cálculos, en los momentos más críticos, el departamento requerirá 225 camas de cuidados intensivos.

 

En materia de pruebas, ¿Cuántas se estiman aplicar en el país?

Nuestra meta es lograr la realización de, por lo menos, 10.000 pruebas diarias en la red de laboratorios que están diagnosticando Covid en el país. Ya tenemos más de 53 laboratorios operando, y estamos arrojando alrededor de 5.000 resultados cada día.

 

¿Es cierto que hay escasez de reactivos y que esa es la razón para que en el caso del Huila, los laboratorios Departamental y de la Universidad Surcolombiana, no hayan empezado a procesar pruebas?

El desabastecimiento de reactivos se solucionó y ya comenzó la distribución hacia los departamentos. Ahora, los dos laboratorios del Huila que están en la red tendrán que hacer previamente una corrida analítica, que es la parte del control de calidad que permite saber si el proceso de análisis de muestras es estable. Dependiendo de la calidad de los resultados, tendrán el aval del Instituto Nacional de Salud para comenzar a diagnosticar.

 

¿Qué está pasando en las cárceles del país?

Se han diagnosticado casos en cinco centros de reclusión, pero el problema más serio claramente ha sido el de Villavicencio. Es un tema muy complejo, pues el hacinamiento facilita la rápida propagación del virus, y a eso se suma que el abastecimiento de tapabocas es insuficiente tanto para los reclusos como para el personal de guardia. Ya comenzamos una estrategia de búsqueda de casos en las cinco prisiones y ya hemos realizado más de 3.000 pruebas.

 

En otros países, incluso en vecinos como el Ecuador, están enfrentando el virus con personal médico visitando casa a casa, ¿Eso lo veremos en Colombia?

No lo diría en tiempo futuro, porque eso ocurre desde que presentamos el plan de contingencia en marzo pasado. Desde el primer momento desarrollamos estrategias para que se redujera el número de atenciones en centros hospitalarios, no sólo para evitar la sobreocupación, sino los desplazamientos de la gente, que es un factor que favorece la propagación del virus. Por eso, incentivamos la orientación telefónica a los pacientes, flexibilizamos los requisitos para que se haga consulta por medio de plataformas digitales, y promovemos la atención domiciliaria.

 

En México, por su parte, están hablando de la inmunidad de rebaño como estrategia en la pospandemia, ¿Usted qué piensa?

La inmunidad de rebaño es lo que se logra, natural o artificialmente, cuando una alta proporción de la población se infecta, deja de ser susceptible a esa enfermedad, no vuelve a trasmitir el virus y, como consecuencia, reduce el riesgo de infección en la población que nunca se ha enfermado. Las campañas de vacunación buscan eso, justamente. Si, por ejemplo, los niños están vacunados contra la influenza, la probabilidad de que infecten a los adultos de su casa se reduce considerablemente sin necesidad de que estos también sean vacunados. De modo que, a fin de cuentas, todos los países deseamos conseguir una inmunidad de rebaño. Lo que difiere es la velocidad. Nosotros trabajamos para que sea un proceso muy lento, para que en ningún momento colapsen nuestros hospitales, e incluso con la ilusión de que a mitad de camino aparezca la vacuna y sea un proceso controlado.

 

Señor Ministro, de otro lado, en el Huila, los médicos se siguen quejando de inestabilidad laboral y falta de elementos de protección y ya están creciendo los casos de médicos despedidos por liderar protestas en Neiva, Garzón y La Plata, ¿Qué hacer?

La inestabilidad laboral de los trabajadores de la salud es un problema de muy vieja data que se agudizó en esta pandemia. Somos conscientes de eso, y no hemos escatimado ningún esfuerzo para corregirlo. En lo financiero, decidimos girar 273.000 millones de pesos para poner al día los salarios atrasados de los trabajadores de la salud del país, y comprar la cartera de clínicas y hospitales por 700.000 millones para que tengan mayor liquidez y honren sus compromisos con sus trabajadores. En otro frente, estamos haciendo grandes compras centralizadas de elementos de protección personal; cambiamos la normativa para que las ARL sean corresponsables de su adquisición y distribución, y estamos haciendo un seguimiento muy estrecho a las instituciones para que cumplan con la entrega de estos elementos, pues ellas son las primeras responsables de hacerlo.

 

Dentro de esta pandemia, ¿Qué otras enfermedades preocupan?

Me preocupa el pico de enfermedades respiratorias que habitualmente se nos presenta en esta temporada del año. Debemos prevenirlas a toda costa, y así, de paso, prevenimos el riesgo de infección por coronavirus. El dengue también nos genera preocupación. Aunque desde finales de marzo tuvo una reducción significativa en la mayoría de los departamentos, en siete sigue con niveles superiores a los esperados, y uno de esos es Huila.

 

¿Qué va a pasar a partir del 26 de mayo? ¿Es probable que se vuelva a prolongar una vez más la cuarentena?

Ninguna medida de las que ya hemos tomado está descartada en el futuro. Siempre vamos a priorizar la protección de la vida de las personas. La velocidad con que evolucione la epidemia nos dará la respuesta. Si el ritmo es lento, será menos probable que vuelva a haber una cuarentena total, y viceversa. Tenemos nueve indicadores, que analizamos cada semana, para tomar las medidas más adecuadas.

 

¿Qué recomendaciones le hace a los padres de familia con la salida de los niños tres veces por semana?

Que acaten nuestras recomendaciones. Que cuidadores, niños, niñas y adolescentes usen tapabocas. Que nunca haya más de tres niños por cuidador. Que conserven el distanciamiento físico. Que quienes tengan enfermedades de base o síntomas de gripa se abstengan de salir. Que no usen los aparatos de los parques, porque esos objetos pueden tener el virus. Que laven las suelas de los zapatos al regresar, y se cambien la ropa. Y algo más, algo que no está en las recomendaciones oficiales, pero nunca podemos perder de vista: que recobremos el valor de esos espacios y esos momentos en familia, y los disfrutemos todo lo que sea posible.

 

 

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