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Prisión perpetua revisable para feminicidas

Prisión perpetua revisable para feminicidas 1 5 agosto, 2020

Esperanza Andrade

Tiene nombre, rostro, familia, hijos, nietos y vecinos que hoy la lloran, extrañan y esperan justicia real. Se llamaba María Amparo Leyton, de 63 años. Fue asesinada en Neiva el pasado viernes por un hombre que la atacó a bala en su casa. Con ella se llegó al registro de 100 mujeres y niñas asesinadas en Colombia en 2020. “Los casos incluyen empalamiento, incineración, abuso sexual, tortura y descuartizamiento. La mayoría de las víctimas ya habían denunciado las agresiones de sus parejas o exparejas”, según la campaña No es Hora de Callar.

Lo grave es que el escenario no es nuevo. Según información de Medicina Legal, el año pasado ocurrieron 976 homicidios: 38,27% de los casos fueron feminicidios; 31,22% por violencia intrafamiliar; 28,20% por violencia interpersonal; 22,16% por otras razones; 13,9% se enmarcó en violencia sociopolítica; y 8,6% en violencia económica.

Y lo peor es que el fenómeno se agudizó durante la cuarentena. Por eso, desde distintos escenarios hemos rechazado esos actos y denunciado la agresión sistemática. Mujeres asesinadas en circunstancias atroces y de indefensión, hechos que deberían preocupar mucho más a la sociedad civil porque el feminicidio es una realidad, una expresión de violencia de género que alarma y debemos detener.

Urge revisar las medidas de protección, prevención, visibilidad y castigo, que es en lo que estamos fallando. “Las autoridades intentan determinar quiénes fueron los autores; buscamos aclarar un crimen con muchos interrogantes; tenía una medida de protección restrictiva”, son las respuestas tibias comunes. Grave, porque ese ambiente de impunidad, palpar que el aparato judicial no opera y unas penas que no responden a la gravedad premeditada de la violencia incentiva a los verdugos a actuar y permite crecer las conductas criminales. Este delito tiene un índice de impunidad de casi el 40 por ciento debido a las deficientes acciones del Estado para prevenir y judicializarlo.

La justicia no puede tener vacilaciones. A pesar de la Ley Rosa Elvira Cely, que tipifica el feminicidio como delito autónomo y prohíbe el cambio de los cargos imputados, seguimos en deuda en defensa de las mujeres. En mi caso, he anunciado que el 20 de julio presentaré un proyecto de ley de prisión perpetua revisable para los casos de feminicidio. Combatirlo reclama medidas decisivas que escarmienten al culpable, disuadan nuevos ataques, ejemplarice a los victimarios. Y es también responder de manera oportuna e interinstitucional, con la presencia y participación de las autoridades.

El actual no es un Congreso complaciente. No nos tembló la mano para establecer la prisión perpetua revisable para los asesinos de niños. Desde aquí invito a los colegas a unir esfuerzos y aprobemos la nueva iniciativa, ‘con aroma de mujer’. Con fe y esperanza lo conseguiremos. Miles de ellas, quienes hoy están siendo sometidas y amenazadas, nos lo agradecerán.