La Nación
Reflexiones en torno a la toga 1 2 diciembre, 2022
COLUMNISTAS OPINIÓN

Reflexiones en torno a la toga

Desde la semana pasada, un suceso ocurrido en el ámbito judicial ha captado la atención de los medios de comunicación y las redes sociales: una jueza penal apareció presidiendo una audiencia virtual desde su cama y sin su respectiva toga. Lejos del amarillismo que muchos medios le han querido dar al asunto, considero que se pueden extraer valiosas reflexiones del incidente. La primera reflexión tiene que ver con la mojigatería que nos caracteriza y nuestra falta de carácter frente a la corrupción. Dicho de otro modo, ¿Por qué tiene más relevancia e impacto la noticia de un juez desarrollando una audiencia ligero de ropa, que la de un juez corrupto o parcializado? ¿Usted preferiría ser juzgado por un juez corrupto y con una toga pulcra y bien planchada, o por un juez sin toga con buen criterio jurídico y con recto proceder?

La segunda reflexión tiene que ver con la carga laboral y psicológica que tienen que soportar nuestros jueces. Algunos medios han indagado más a fondo, dándole la oportunidad a la funcionaria implicada, de ofrecer su explicación de lo sucedido. De acuerdo con estos medios, se pone de presente que la funcionaria manifiesta un diagnóstico de depresión y ansiedad, así como una excesiva carga laboral y amenazas que afectan su vida diaria. Al respecto debemos preguntarnos: ¿Le estamos dando una adecuada y oportuna atención a los problemas psicológicos a los que se enfrentan nuestros jueces y funcionarios judiciales? ¿Qué estamos haciendo para que nuestros jueces estén balanceados emocionalmente? Si hubo una lección que nos dejó la pandemia, es la importancia que tiene nuestra salud mental.

La tercera reflexión se vincula a la ritualidad y simbología que caracteriza a las profesiones. Para ponerlo en perspectiva, imaginemos a un jugador de futbol que entra al campo de juego con saco y corbata; a un cirujano en el quirófano con pantalonetas y chancletas; a un militar en el campo de combate con chaquete de cuero y jeans rotos o a un piloto de avión en camisilla y calzoncillos durante el vuelo. En el caso de los jueces, esta simbología gana una relevancia especial, pues nos encontramos frente a funcionarios que “personifican” una de las funciones más delicadas e importantes del Estado, la de juzgar. Así mismo, se está frente a funcionarios que tienen que decidir sobre la libertad, familia, patrimonio o trabajo de las personas, lo cual demanda un mínimo de solemnidad durante el desarrollo de las audiencias.