La Nación
Relatos de trabajadoras sexuales trans durante cuarentena 1 17 enero, 2021
NEIVA

Relatos de trabajadoras sexuales trans durante cuarentena

Con plena seguridad las jóvenes detallan que el centro de Neiva continuó siendo la plaza principal para desarrollar su trabajo. Los policías tratan de intimidarlas, pero los clientes necesitan de sus servicios y ellas de su dinero, aseveran.

huila@lanacion.com.co

La pandemia prohibió el contacto físico entre familiares, máxime para los desconocidos, pero ¿cómo logra subsistir una trabajadora sexual trans que vive del día a día y quien afronta más limitaciones que el resto de la población? Se cuestionan ellas, al tiempo en que resuelven que, para “no dejarse morir de hambre”, prefieren la calle. Se exponen al contagio y a los comparendos, que si bien las intimidan, no las detienen.

Nathalia, chica trans de 23 años de edad

Nathalia, es trabajadora sexual y desde que comenzó la cuarentena deambula por las calles de Neiva con tapabocas, guantes, gel antibacterial y minifaldas, no puede quedarse quieta y está ansiosa de que algún cliente se le acerque.

“Salir de las calles fue muy duro, ya uno no tiene plata y como reza el dicho, ‘si usted come es porque es rico’. Estamos grave porque necesitamos también ropita, maquillaje y alimentarnos.  Nosotras vivimos del diario, había jornadas en las que yo, por ejemplo, me hacía uno o dos raticos de entre $30.000 y $50.000, y otros en los que regresaba  blanqueada a casa. Ahora si nada”, recuerda mientras continúa dando algunos pasos, sin rumbo fijo y a la espera.

Durante la cuarentena, cuando ella y las demás de su grupo salen, los policías les recuerdan que está prohibido y que es muy peligroso, para todos.  “Nos han amenazado con comparendos, pero ya qué, a mí ya me pusieron uno. Esa vez salí a ver qué me hacía porque no tenía plata, desde entonces continué todos los días, si ya me pusieron un comparendo, ya qué. Todos estos días lo he hecho, si lo dejo me muero de hambre. Aunque ya no es como antes”.

y es que según continuó relatando “ahora a más de uno le da miedo por el virus, pero sí llega uno que otro, no todos los días, a veces sí y a veces no. También he estado por los lados del norte, en Cándido, allá también me voy caminando despacio porque si me quedo quieta los policías comienzan a molestar. Le toca a uno transitar y así se va cuadrando…”.

Es de día y la entrevista nos la concedió por teléfono mientras encontraba  algún cliente, a quien, como con la gran mayoría, le practicaría los servicios en lugares poco habituales, desolados y silenciados por el confinamiento. “Cuando sale el hombrecito, como no hay hoteles, toca en el monte porque qué más”, dice.

Su rutina de día es diferente, contó. “También he trabajado como modelo webcam, hay varias páginas, así que nos publicamos por ahí. En ocasiones salen los servicios, pero eso debo hacerlo en casa de una amiga. Ella me presta la vivienda para yo trabajar y luego le doy $10.000 como retribución”.

“En eso he estado. Para junio, cuando comiencen abrir todo esto, más de uno vivirá con miedito a ese virus, ¿quién no? pero otros me solicitarán el servicio. Yo gracias a Dios me siento bien, no he tenido ningún síntoma de nada”.

Nathalia, explicó que vive con un hermano que labora en una empresa de construcción, uno de los sectores exceptuados de la parálisis económica del país. Y su madre vive en Colombia, en el norte del Huila. “Está lejos entonces por eso no me preocupo mucho. Mi hermano me da la mano de vez en cuando…”.

En que lo reste de la pandemia, aseguró que seguirá trabando en calle y por internet. “Creo que si es el día de uno pues… le tocó, porque ¿qué más? Tampoco  puedo quedarme encerrada en la casa sin nada de comer. Prefiero morirme en la calle, con el virus, pero llena. La gente habla de las ayudas, pero yo el único mercado que recibí provino de la Alcaldía y solo me duró 10 días. En realidad, fue más bueno el mercado de la Fundación Severa Flor”.

Carolina, de Neiva

“Amor, la verdad ha sido muy difícil”, dijo Carolina en su habitual manera de tratar a la mayoría de personas y a sus clientes. Es la costumbre, explicó. Nació y creció en Neiva, es trabajadora sexual trans y convive con su mamá y hermana. Ella es quien lleva el sustento al hogar.

“Yo les colaboro mucho en la casa, mi mamá en lo posible no hace nada así que estos días ha sido muy difícil el no poder salir como antes, es preocupante para nosotros. Con todo, nos ha tocado pedirle ayuda a nuestras familias que nos colaboren”.

Carolina ha optado por arriesgarse y visitar algunos de sus habituales espacios, no ha perdido del todo los viajes: sus clientes han estado esperándola. “La verdad sí hay gente, pero la Policía no deja trabajar. En el Parque Santander hay más de una ofreciendo el servicio, yo creo que a esta hora –las seis de la tarde- hay muchas por ahí”.

Ni antes ni ahora ha tenido una tarifa promedio de ganancias, “hay días buenos y malos, uno no puede decir que todos los días es el mismo precio porque no es así”, contó. No obstante, la realidad es que ahora es mucho peor y el miedo por el contagio con covid-19 es una constante.

“Es muy difícil, ya todo el mundo se queja, nadie quiere nada. Es muy complicado. Estamos a lo que nos puedan ofrecer, porque si no, no hay nada más qué hacer. Yo me cuido: salgo con mi tapabocas, guantes, gel antibacterial y alcohol. Y antes de entrar a mi casa me desinfectan y si es posible me quito la ropa, luego me ducho. Es la rutina de siempre”. Sus clientes también guardan los debidos cuidados, detalló.

“Para junio yo creo que todo el mundo sale como loco a trabajar, pero será complicado porque el riesgo es alto”, anotó.

Carolina, tenía en mente que para estas fechas estaría visitando otras ciudades, de hecho estaba en otro departamento y por cuenta de la pandemia debió vender sus pocas pertenencias y regresar a casa. Durante el confinamiento, ha recibido la colaboración de la fundación Severa Flor y “de nadie más. Los mercados de la Alcaldía nunca llegaron, lo que sí hicieron fue pedirnos información, nos ilusionaron para nada”.

Para desempeñar su labor asiste a moteles del centro de la ciudad, aseguró que algunos están operando a puerta cerrada. “Mucha gente está vendiendo sus cosas y trabajando. Ahora he visto más caras nuevas, hay otras chicas que antes no hacían esto, no las conozco. El viernes un señor con canas del periódico  LA NACIÓN las vio, estaba tomando fotos, yo lo reconocí por el chaleco y la cámara grande, él se dio cuenta que hay muchas. No hace falta que la Policía las corra, ellas dan una vuelta y vuelven”.

“Uno sabe que está arriesgándose a contaminarse, yo me echo la bendición y para adelante. También nos pueden poner comparendos, pero necesitamos el dinero”.

Hasta ahora, entre la comunidad trans que a su vez se desempeña como trabajadoras sexuales no se han reportado casos positivos para covid-19.

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Covid-19 y relaciones sexuales

El Ministerio de Salud emitió una serie de recomendaciones sobre las relaciones sexuales y la enfermedad por Coronavirus (covid-19), entre ellas figura:

Tener cuidado durante las relaciones sexuales

  • La pareja más segura es la pareja con quien conviva. Tener contacto cercano —incluido el sexo—, con el más reducido número de personas ayuda a prevenir la propagación de COVID-19. Tenga siempre relaciones consensuadas.
  • Si generalmente conoce a sus parejas sexuales en línea o se gana la vida teniendo relaciones sexuales, considere posponer las citas en persona. Las citas virtuales pueden ser una opción.
  • Debe evitarse el contacto cercano, incluido el sexo, con cualquier persona fuera de su hogar. Si tiene relaciones sexuales con otras personas, reduzca al máximo el número de parejas.
  • Besarse puede pasar fácilmente COVID-19. Evite besar a nadie.
  • Los condones y las barreras de plástico pueden reducir el contacto con la saliva o las heces, especialmente durante el sexo oral u anal.
  • Lavarse antes y después de tener relaciones sexuales es más importante que nunca.
  • Lávese las manos con frecuencia con agua y jabón durante al menos 20 segundos.
  • Lave los juguetes sexuales con agua tibia y jabón.
  • Desinfecte los teclados y las pantallas táctiles que comparte con otros (para video chat o para cualquier otra cosa).