La Nación
Repensemos la movilidad 1 5 agosto, 2021
COLUMNISTAS OPINIÓN

Repensemos la movilidad

 

Sergio Salamanca

El proyecto de ley de sobretasa a la gasolina y al acpm (PL. No. 482 S y 625 CR) acaba de ser aprobado por las dos cámaras del Congreso esta semana, en sus debates finales. Como es habitual en nuestro país, muchos medios comenzaron a distorsionar la noticia, haciendo parecer que se estaba creando un nuevo tributo al valor de la gasolina y del acpm, llevando a un consecuencial encarecimiento del transporte y de los precios de los alimentos. Sin embargo, luego de una revisión al proyecto de ley en cuestión, es posible apreciar diferencias significativas entre la opinión popular y el espíritu y enfoque del proyecto.

Para comenzar, debe ponerse de presente que el cobro de una sobretasa a la gasolina no es algo nuevo en Colombia, pues desde el año 1989, con la expedición de la ley 86, se autorizaba a los municipios al cobro de esta, para la financiación de sistemas de transporte masivo. Años después, fueron expedidas las leyes 488 de 1998 y 788 de 2002. Leyes de naturaleza tributaria que establecían la descripción, el hecho generador, la causación, base gravable y las tarifas de la sobretasa.

Fue precisamente respecto de estas dos últimas leyes, que el proyecto de ley propone una serie de modificaciones que, entre otras cosas, busca establecer, de forma expresa, las tarifas a la sobretasa a la gasolina y al acpm, en cumplimiento de lo ordenado por una sentencia de la Corte Constitucional del año 2019.

Ahora bien, dicho lo anterior y viendo un escenario en el que los precios del combustible tienden al alza y en el que los recursos obtenidos por concepto de sobretasa no se ven reflejados en el mantenimiento vial (que es en teoría la destinación que deberían recibir); estimo muy necesario reflexionar sobre la importancia de que empecemos a migrar a nuevas formas de transporte, como es el caso de los vehículos eléctricos, híbridos e incluso, impulsados por hidrógeno. En la actualidad, Colombia se encuentra pasando por un periodo de transición hacia las energías limpias y, considero que, desde nuestra región, no podemos perder la oportunidad de “subirnos a la ola” de las nuevas energías y de las nuevas formas de transportarnos.