La Nación
Sanar tu interior 1 17 enero, 2021
COLUMNISTAS OPINIÓN

Sanar tu interior

Por: Obert Alejandro Ortiz R

Ahora que iniciamos año laboral, una vez culminadas las vacaciones, los viajes, paseos, integraciones en familia, fiestas; regresamos a la dura realidad. Quizás, más cansados que cuando nos disponíamos a la finalización de año viejo.

Eso sí, reconociendo que no todo fue color de rosa. Para un alto porcentaje de la población, las adversidades continuaron o aparecieron: accidentes, personas fallecidas, enfermedades, privaciones de la libertad, tragedias, etc. Y la crisis, incluida la económica, no desapareció. Al contrario, se profundiza. Pero ¿cuantos, aprovecharían esta época para dar sus primeros pasos por el sendero de un camino de renovación, previo a haber realizado un proceso de reflexión, oración, sanación interior, rompimiento de cadenas intergeneracionales y de perdón?. Ese debe ser el camino. Esas cargas (pecados, dolores, culpas, cadenas) pesadas que llevamos en nuestra mente, corazón y alma deben ser liberadas. Ello nos consume la mayor energía y creatividad para seguir luchando hasta nuestro último día. Una prueba, el estrés, vicios, adicciones, entre otras.

Todos llegamos a un punto, en el que queremos gritar y estallar. Pero en la mayoría de los casos, no sabemos cómo proceder. Razón por la que se acude a situaciones que nos aíslen de esa cruda verdad. Una alegría compartirles a mis lectores con toda sinceridad, que llegué a ese límite. Y venía buscando, desde hacía mucho tiempo, la salida para estar inmerso en esa conexión interior, sanación, liberación y perdón. Por mi voluntad, y mi búsqueda, finalmente encontré la oportunidad. Un retiro espiritual, del movimiento católico: conquistando naciones para cristo. El mejor regalo durante tres días. Les manifiesto, qué a mis 47 años, no había tenido una experiencia más maravillosa que esta. La verdad, me hizo cambiar hasta de metas de aquí en adelante. Encontrarse uno allí con más de 700 personas (400 nuevos y 300 que son servidores) me dio el aprendizaje sobre las máscaras que poseemos, y el servicio solidario que se debe emprender sin arribismos y apariencias de ninguna naturaleza. Además, de los retos que se emprenden una vez sale de este evento en su condición de libre, renovado, sanado, rotas las cadenas intergeneracionales, recibido y aceptado el perdón. Es decir, sale uno como cuando le hicieran una operación de corazón abierto. Frágil, pero limpio. Hago una ruptura de mi compromiso en no mencionar sobre lo vivido en este retiro, pero mi pacto asumido hace muchos años de trabajar con la bendición del todo poderoso en la transformación de los individuos para que mejoren en su calidad de vida; me libera de esa regla, con el fin de contemplar la posibilidad que muchas personas puedan vivir esta experiencia-vivencia que la hacen y la promueven sacerdotes de reconocida trayectoria en la vida espiritual. Siempre me he dedicado a la educación, pero con la vocación de servicio para una mejor sociedad. Gracias al todo poderoso.

Dios permita, que muchas personas, también les cambie la vida, cuando asistan voluntariamente a un retiro donde evidencien la presencia de Dios. El mejor camino.