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Sesgos, expectativas e inversión

Sesgos, expectativas e inversión 1 30 marzo, 2020

 Andrés Villota Gómez

Varias teorías se han utilizado para explicar la razón principal por la que un inversionista toma decisiones de inversión desde que, en 1969, el economista Eugene Fama (Premio Nobel de Economía en el año 2013) hizo un estudio con el que logró probar que, los precios de las acciones inscritas en la Bolsa de Valores de Nueva York, fluctuaban cada vez que ocurría algún evento que cambiaba o reafirmaba las expectativas sobre lo que le pudiera pasar en el futuro a la empresa objeto de la inversión.

Teóricos como Markovitz y Black Scholes hablaron de la eficiencia de los mercados, basada en la información perfecta. Durante un tiempo, esas teorías, culparon del comportamiento ineficiente e irracional de los mercados bursátiles, a los vacíos y a las asimetrías en la información. Pero con la Globalización de los Mercados Financieros, la estandarización y el acceso pleno a la información en tiempo real, se descartó la falta de información como la causa principal de la ineficiencia de los mismos.

Actualmente las teorías de Kahneman y Thaler tratan de explicar, de nuevo, la irracionalidad y la ineficiencia de los Mercados Financieros. Los seres humanos cometen errores y toman decisiones irracionales, pues a pesar de la plena información y las innumerables herramientas de análisis con las que se cuenta en la actualidad, el hombre, tiende a tomar atajos al momento de analizar la información, primando los criterios fundamentales. Los sesgos cognitivos, determinan la toma de decisiones de inversión.

Los Mercados, entonces, se “mueven” con base a la información pública sobre los hechos o eventos que crean las expectativas. El riesgo asociado a la probabilidad que esos hechos que crearon la expectativa, ocurra en el futuro, determina el valor de los activos. El precio, es una prima de riesgo que se paga de manera inversa. Se paga más por los activos menos riesgosos, y se paga menos, cuando se asume un riesgo mayor.

Dicho de otra manera, la confianza sobre la ocurrencia o no de los hechos, determina el riesgo relativo de los activos financieros. La incertidumbre es la peor consejera de las expectativas. La certeza sobre la política de un Gobierno, las acciones para lograrla y una gobernanza fuerte, dan seguridad. Los entornos volátiles en los que existe espacio para la especulación, son funestos para la toma de decisiones de inversión. El optimismo no es nada diferente a la confianza que se tiene que, en el futuro, las condiciones de riesgo no cambiaran de manera dramática durante el periodo de la inversión que se hace a largo plazo.

Eso explica, por ejemplo, la fuga de capitales ocurrida en México desde la elección y llegada al poder de Andrés Manuel López Obrador, o la fuga de capitales que esta ocurriendo en Argentina después de conocerse la vuelta al poder del Kirchnerismo. En el contexto latinoamericano, la fuga de capitales es una decisión que se toma por el sesgo creado con base en lo ocurrido en Venezuela, que llevó a la quiebra a una de las economías más ricas de la región.

Las expectativas de los inversionistas están afectadas de manera negativa por el alto riesgo de expropiación, y por la eliminación de las libertades económicas, civiles y políticas. Y por todas las consecuencias negativas que trae para una economía, la restricción a las libertades, pues un mercado debe ser libre para que sea eficiente en términos de formación de precios, distribución de los recursos y de beneficios para los consumidores.

En Hong Kong hay protestas porque sus habitantes temen que, con la eliminación de las libertades propias de la Democracia (sin espacio en la Dictadura Comunista China), se afecte de manera dramática las expectativas de los inversionistas globales, y se genere una fuga de capitales masiva que lleve a la quiebra al otrora prospero y rico Hong Kong.

La inversión en Colombia se esta reactivando después de varios años de la incertidumbre creada por las negociaciones del Acuerdo de Paz con las FARC. Las expectativas positivas que se crearon con el regreso de la Centro Derecha al poder, ha facilitado la llegada de nuevos capitales que se muestra en el crecimiento de la economía del 3,3% en el último trimestre a pesar del ruido que, en lo político, hace la Oposición.

Sin embargo la Oposición es consiente que, el Estado colombiano, depende de las empresas privadas y de la inversión extranjera directa y de portafolio para poder funcionar y hacer inversión social. Si la inversión privada llega como consecuencia de las expectativas positivas, el Estado dispondrá de los recursos para poder cumplir con su programa de gobierno, la economía se va a fortalecer, y el crecimiento económico será una realidad. O de lo contrario, estamos condenados a no poder cerrar la brecha económica dejada por 50 años de conflicto.