La Nación
Si es por la vida, seamos caterva 1 17 junio, 2021
COLUMNISTAS OPINIÓN

Si es por la vida, seamos caterva

Por: Piero Emmanuel Silva Arce

Los procesos de masificación urbana han llevado a que amplias zonas naturales hayan sido intervenidas, ocasionando afectaciones a ecosistemas estratégicos para el equilibrio ambiental y el mantenimiento de la vida. De acuerdo con un artículo escrito por Álvaro Sanabria, titulado: Inmunidad, impunidad y democracia, hay cálculos realizados por expertos que muestran que, del total de la biomasa de todos los mamíferos en el planeta, el 90% corresponde a la especie humana y a sus animales domésticos. Además, el total de artefactos construidos y almacenados por los humanos pesan 1,1 teratoneladas y superan ya el peso total de la biomasa. Esto quiere decir que hemos invadido a la naturaleza indiscriminadamente y que hemos inundado el planeta de basura, generando afectaciones irreversibles a la vida.

En este panorama, los humedales, considerados ecosistemas estratégicos por su importancia para el equilibrio ambiental y porque son el hogar de variedades de especies, han ido sufriendo un deterioro paulatino y Neiva no ha sido la excepción. Por estos días, un grupo de ambientalistas realizó una jornada de vigilia en La Catedral de la ciudad, exigiendo la protección efectiva de los humedales; estos han sido afectados por la expansión urbana y por el negocio de los dueños históricos de amplias extensiones de tierra en la ciudad. La protesta ha girado en torno a la necesidad de proteger la vida frente a un mundo que privilegia los negocios mientras amplias capas de la sociedad son expulsadas y marginadas a círculos interminables de miseria. La actividad también cuestionó la descalificación del Obispo de Neiva, quien en una columna planteó que los únicos sujetos de derecho eran los humanos y que quienes exigían que la naturaleza fuera sujeto de derecho eran una “caterva de ignorantes”. Con esta frase se anula al que piensa diferente, sin que medie ningún tipo de diálogo; una actitud antidemocrática, por cierto.

Es importante decir que los derechos no son algo dado y que estos han ido cambiando a medida que se transforma el mundo y las mentalidades. En la actualidad, la relación que existe entre crisis ambiental, desigualdad y pobreza en el mundo, ha llevado a que el cuidado del planeta sea central y, en ese sentido, la naturaleza pueda gozar de derechos que la salvaguarden de procesos que la destruyen a costa de generar riqueza para unos pocos bolsillos. Se le recordó al Obispo la Cuarta Encíclica, Laudato Si, donde el papa Francisco reivindica el cuidado de la casa común, vilipendiada por una economía rapaz donde los pobres son los que siguen sufriendo con mayor crudeza sus consecuencias.