La Nación
Sin palabras 1 26 noviembre, 2020
COLUMNISTAS OPINIÓN

Sin palabras

 Una mirada hacia la familia

 Consuelo Serrato de Plazas

 

«No progresas mejorando lo que ya está hecho, sino esforzándote por lograr lo que aún queda por hacer». Oportuna reflexión del escritor libanés Khalil Gibran.

Debo confesar que me generó gran preocupación verificar que tanto el departamento del Huila como nuestra ciudad capital se quedaron cortos en materia de acciones dirigidas a enfrentar los riesgos que amenazan a nuestros niños y niñas. La voz de alerta la entregó NiñezYA, alianza estratégica en la que concurren más de 100 organizaciones de la sociedad civil que aboga para que en los planes de desarrollo territoriales no solo queden incluidos sino también priorizados los indicadores dirigidos a garantizar los derechos de la población menor de 18 años en sus diferentes ámbitos.

En efecto, luego de examinar los Planes de Desarrollo de 63 entidades territoriales, el departamento del Huila y la ciudad de Neiva fueron calificados, entre otros, con un nivel bajo de inclusión, debido a que «no contempla de manera explícita estrategias, indicadores y metas» que permitan ratificar el compromiso frente a los derechos de tan importante franja poblacional.

Sumado a lo anterior y no por ello menos grave la problemática se extiende al terreno de la violencia de género e intrafamiliar, pues conforme lo divulgado por el Instituto Nacional de Salud, el departamento del Huila lidera el ranking de eventos sospechosos seguido de Amazonas y Vaupés, al presentar cifras que exceden en un alto porcentaje la tasa nacional.

Y si lo anterior no fuera suficiente, la ciudad con mayor índice de desempleo en el trimestre junio-agosto 2020 continúa siendo Neiva con un incremento del 19,9% frente al mismo periodo del año anterior, seguida de Ibagué y Popayán. Simultáneamente presentó la tasa de desempleo juvenil más alta con 46,1% de acuerdo con información divulgada por el DANE.

 Tan preocupante realidad concita el interés general. Es momento de repensar con objetividad las políticas a nivel regional, pues tal y como lo expresara el escritor William Ospina: «El que quiera cambiar el mundo debe cambiar el presente, y puede estar seguro de que, haciéndolo, cambiará el futuro».

 

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