La Nación
Sobre el informe de la Comisión de la Verdad 1 11 agosto, 2022
COLUMNISTAS OPINIÓN

Sobre el informe de la Comisión de la Verdad

Piero Emmanuel Silva Arce

Después de tres años de trabajo continuo y con pandemia a bordo la Comisión para el esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición presentó el informe final. Con las palabras del padre Francisco de Roux (presidente de la Comisión) y Gustavo Petro (presidente electo) en el Teatro Jorge Eliecer Gaitán en Bogotá quedó planteado el sentido del documento y se expresaron los compromisos para seguir trabajando por la paz, a pesar de los esfuerzos del gobierno de Duque por hacer trizas los acuerdos surgidos de las negociaciones en La Habana.

El informe presentado tiene un significado profundo y se convierte en un aporte sustancial a la paz. Leerlo debe ser la tarea de los ciudadanos de manera que las narrativas que aparecen en esas páginas de aquellos que vivieron el conflicto como víctimas y como responsables pertenecientes a los diferentes grupos armados en disputa generen conciencia sobre la tragedia de la guerra. Solo el conocimiento de nuestra historia nos permitirá comprender los entramados de injusticia, de autoritarismo y de pobreza que llevaron a ciclos de violencia que aún parecen interminables. Las ciudadanías actuales se han dejado cooptar por los cantos de sirena del mercado y el consumismo irracionales; la superficialidad aumenta en la era de las redes sociales donde el reconocimiento y los me gusta son lo más importante. Estamos en una era donde el lenguaje está empobrecido debido al desprecio por el conocimiento de sí mismos y de los otros; esto es justamente lo que ha llevado a que no se produzca una conciencia sobre lo que genera la marginalidad y la desigualdad. Cada uno está encerrado en el mundo privado y el Estado es controlado por unas élites que, la mayoría de las ocasiones, responden a intereses particulares y mezquinos. El informe es la posibilidad de escuchar las voces que nos comunican sus experiencias, aquellas vidas tocadas de una u otra manera por el conflicto armado; cada uno de nosotros llevamos en nuestro interior sus espíritus y por eso también somos parte de lo que han dejado décadas de violencia. Conocer el producto otorgado por la Comisión es conocernos a nosotros mismos.

Ojalá que podamos encontrarnos en diversos escenarios para la lectura y el análisis del informe presentado por la Comisión de la Verdad. Este se constituye en otro aporte significativo al que han realizado otras instituciones (como el Centro de Memoria Histórica encabezado por Gonzalo Sánchez), comunidades e intelectuales que se han embarcado en la tarea de comprender lo que somos como colombianos, latinoamericanos y ciudadanos del mundo.