La Nación
Sometido a la tentacion   1 4 marzo, 2021
ACTUALIDAD

Sometido a la tentacion  

Desde el pasado Miércoles de Ceniza, fuimos invitados a vivir un nuevo tiempo en la liturgia de nuestra Iglesia, la Cuaresma. Este es un tiempo de conversión, favorecido por la oración, el sacrificio y la solidaridad con el hermano más pobre.  

 

Padre Elcías Trujillo Núñez

 

 «En aquel tiempo, el Espíritu empujó a Jesús al desierto. Se quedó en el desierto cuarenta días, dejándose tentar por Satanás; vivía entre alimañas, y los ángeles le servían. Cuando arrestaron a Juan, Jesús se marchó a Galilea a proclamar el Evangelio de Dios. Decía: – «Se ha cumplido el plazo, está cerca el reino de Dios: convertíos y creed en el Evangelio.» (Marcos 1,12-15)  

 

La Ceniza, impuesta en nuestra cabeza, que nos llevó a inclinar nuestra dura cerviz, expresaba el sincero deseo de cambio en nuestras vidas. Estas vidas a veces sometidas al rutinario devenir de los días y los años. Una rutina que muchas veces no nos hace vivir conscientemente nuestra existencia y donde se nos van pegando corazas que van endureciendo nuestro corazón, nuestros sentimientos, nuestro espíritu. De ahí que la Cuaresma sea como un toque de atención para ponernos en marcha y mirar hacia dentro, hacia lo profundo de nosotros mismos y escucharnos, y escuchar la voz amorosa de Dios que renueva en nosotros su presencia, su protección, y su llamada a ser lo mejor de nosotros mismos.

Este es el sentido del ayuno, de la abstinencia: dominarnos a nosotros mismos, ser señores de nuestras vidas, no dejar que las cosas materiales no aten, hacer que nuestro cuerpo y nuestra alma vivan en armonía, ser conscientes de las múltiples tentaciones que nos acechan y que muchas veces nos impiden en verdad se felices, en especial la tentación del dinero, del materialismo, de la apariencia, de la fama, del poder, creer en la fuerza renovadora liberadora del Evangelio, en el que se nos invita hoy a creer, trabajar por el Reino de Dios. Para luchar contra esas tentaciones que también sufrió Jesús, como nos recuerda hoy el Evangelio.

Tentaciones que van haciendo daño en aspectos fundamentales de nuestra vida: menos tiempo para la familia, menos tiempo para los amigos, menos tiempo para dialogar, menos tiempo para estar con los hijos, con la pareja, con la comunidad, menos tiempo para nuestro descanso, para escuchar nuestros sentimientos, menos tiempo para mirar nuestra mente, nuestros corazones, nuestro espíritu, menos tiempo para Dios.

Jesús nos invita en esta Cuaresma a ir con Él al desierto, a echar un vistazo a lo más profundo de nosotros mismos, a desenmascarar los engaños que nos hacen creer que es mejor y más feliz el que más tiene, el que más manda, el que más aparenta, el que más vence, el que es más egoísta.

Esta Cuaresma, nos invita a reconocer, que sin esfuerzo y perseverancia no hay crecimiento humano ni cristiano. En definitiva, el Señor, la Iglesia, nos ofrece esta la Cuaresma para ser más nosotros mismos, para ser más amables, para agradecer, para amar más, para preocuparnos más de los que nos rodean, para ser solidarios con los que sufren y con los más necesitados, para buscar y amar a Dios.

Nota: Todos los viernes de cuaresma estamos llamados a vivir la abstinencia, oportunidad de privarnos de algo y así contribuir con la Campaña Cristiana de Bienes. También este día a las 5:30 pm en el Templo san Calixto en Timaná, celebraremos el Viacrucis Penitencia.