La Nación
Soy llamado a compadecerme del que sufre 1 5 agosto, 2021
Buena vida

Soy llamado a compadecerme del que sufre

«Los apóstoles se reunieron con Jesús y le contaron todo lo que habían hecho y lo que habían enseñado. Él entonces, les dice:  “Venid también vosotros aparte, a un lugar solitario, para descansar un poco.”  Pues los que iban y venían eran muchos, y no les quedaba tiempo ni para comer. Y se fueron en la barca, aparte, a un lugar solitario. Pero les vieron marcharse y muchos cayeron en cuenta; y fueron allá corriendo, a pie, de todas las ciudades y llegaron antes que ellos. Y al desembarcar, vio mucha gente, sintió compasión de ellos, pues estaban como ovejas que no tienen pastor, y se puso a enseñarles muchas cosas.» (Marcos 6,30-34)  

Padre Elcías Trujillo Núñez

La preocupación de Jesús por los más pobres, es una invitación a cada uno de nosotros, a tomas una aptitud de generosidad frente a los más necesitados, lo pobres que viven a nuestro lado, los emigrantes, los que no tienen trabajo. Jesús va en barca por el mar, buscando un lugar para descansar un poco con sus discípulos, pero percibió la presencia de las gentes, vio una gran multitud y se conmocionó interiormente. Su mirada profunda, su amor apasionado y compasivo y su sensibilidad humana y social le permiten captar el estado preocupante de los allí presentes y descubrir la causa principal de su situación: “porque estaban como ovejas que no tienen pastor”. Con esta imagen típica del Antiguo Testamento y aludiendo a la función dirigente de los pastores el evangelio revela la responsabilidad de los dirigentes sociales, políticos y religiosos en la penosa situación de la muchedumbre.

Ésta es también una imagen válida para representar lo que en este momento pasa en el mundo, en el cual hacen mucha falta auténticos pastores apasionados, compasivos al servicio de los demás y especialmente de los que sufren. Son muchos los agotados y malentendidos, explotados y maltratados, hombres y mujeres que sufren las consecuencias de la crisis económica del mundo y del sistema social y político en el que vivimos.

Contemplemos la situación d Colombia. Son los hambrientos y desnutridos de la tierra, los emigrantes en cualquier país del mundo, son los indigentes y desheredados en sus múltiples expresiones sociales, todos ellos, también “como ovejas sin pastor”, son un exponente claro de la desastrosa distribución de la riqueza de la tierra y reclaman por ello la atención de los creyentes, de los pastores y de los dirigentes sociales. El profeta Jeremías acusa abiertamente a los malos pastores que dispersan y dejan perecer a las ovejas del rebaño. Por eso anuncia la llegada de un Rey-Pastor que hará justicia y derecho en la tierra (Jeremías 23, 1-6).

Destaquemos la respuesta de Jesús ante la situación de la multitud. Él se conmueve al ver lo que le pasa a la gente y descubre la falta del Pastor. La mirada de Jesús revela la misericordia entrañable y compasiva del Dios que nos ama. Él centra su concentración en los últimos de la sociedad, en los marginados y en los pobres. El Evangelio expresa la reacción de Jesús ante los marginados con el término: “Conmocionarse”, esto es compadecerse, sentir lástima, es el verbo que implica un movimiento profundo, físico, interior, desde las entrañas. Es un amor que nace de las vísceras y es apasionado. Es un amor que afecta a toda la persona y la pone en movimiento hacia la persona amada. Es un amor profundamente espiritual, puesto que pone en marcha al ser humano para que pueda atender con la fuerza del espíritu la miseria humana presente en el prójimo. Es el verbo del amor, protagonista en el corazón de Jesús, que muestra la misericordia entrañable y liberadora de Dios, curando, ayudando, perdonando y acogiendo a los necesitados y marginados.

Aunque pueda parecer extraño en esta ocasión la actuación de Jesús al afrontar la situación de dispersión y desorientación de las “ovejas sin Pastor”. Quiera Dios, y por ello debemos orar y trabajar los creyentes, que los protagonistas del sistema económico internacional y los dirigentes sociales y políticos de nuestros países, busquen y escuchen la Verdad acerca del hombre, respeten la dignidad y la libertad de todo ser humano, construyan y fortalezcan estructuras de solidaridad y de servicio a los más necesitados.