La Nación
"Todo empezó como un dolor de espalda" 1 24 octubre, 2021
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“Todo empezó como un dolor de espalda”

Tras una semana de la partida del exdiputado huilense Óscar Urueña, su esposa Diana Monje, quien lo apoyó en la difícil batalla contra el cáncer, cuenta a LA NACIÓN cómo fueron los últimos días del joven político, así como sus planes y más grandes sueños. Dice que, en medio de la enfermedad, una de las motivaciones del dirigente para recuperarse, era seguir sirviendo a la gente a través de la política.

 

Como un hombre amoroso, optimista y valiente recuerda la abogada huilense Diana Monje a quien fue su más grande amor durante una década, el exdiputado huilense Óscar Urueña. El joven político que hace una semana falleció a causa de cáncer de estómago, un enemigo contra el que lucharon como pareja más de un año, pero que finalmente les ganó la batalla.

En diálogo con LA NACIÓN, la esposa del dirigente cuenta cómo fueron los últimos días del también ex concejal, sus certezas y miedos, así como sus más grandes sueños. Ser padre y gobernador del Huila eran algunos de ellos. “Lo que motivó a Óscar fueron las ganas de servir a su tierra”, afirma Diana.

¿Cómo inició este difícil proceso para ustedes como familia y pareja?

Nosotros teníamos una relación muy bonita de casi 10 años de felicidad y también de pruebas de fuego, pues para nadie es un secreto que al estar en la política Óscar fue atacado en diferentes escenarios. Yo siempre estuve ahí con él, tratando de guiarlo y protegerlo. Durante este tiempo, sin duda alguna su enfermedad fue la prueba más difícil, así lo manifestaba él. Fue diagnosticado en 2019 con un seminoma clásico puro, es decir, un cáncer testicular, pero le extrajeron su testículo y creíamos que todo estaría bien.

Después, mi esposo decidió hacer un receso en su vida política y en enero de 2020 se radicó en Bogotá, porque lo llamaron varios amigos en la Federación Nacional de Educación Superior y otros escenarios. Ya en abril del mismo año yo me radiqué allá por una oferta laboral de amigos de él. Todo es como si Dios lo hubiera planeado porque Óscar empezó a sentir unos dolores en la espalda y sus amigos me decían que se encontraba muy enfermo. En ese momento se estaba quedando con su amigo de Santa Marta, Juan Carlos Cabana.

Llegué a acompañarlo en su proceso de salud porque como a los 15 días de haberme radicado en Bogotá, lo llevé por urgencias a la clínica Reina Sofía donde le hicieron muchos exámenes. El 2 de junio la médica de turno nos dijo: “Óscar estamos sorprendidos porque eres muy joven y tienes un cáncer muy agresivo (de estómago)”, la noticia nos sorprendió. Su diagnóstico fue muy cruel porque ella además explicó: “se viene un proceso difícil, vas a iniciar quimioterapias y seguramente no podrás tener hijos”. Eso fue lo que más nos frustró, porque nosotros veníamos buscando la posibilidad de ser padres desde años atrás, pero con todo lo que le pasó a mi esposo siempre se fue posponiendo ese deseo.

¿En ese momento cómo empezaron a afrontar ese diagnóstico?

El amor que mi esposo sembró en el equipo y en muchas personas a nivel nacional fue importante. Cuando les conté del diagnóstico, nos dijeron que congeláramos esperma para que su sueño de ser padre no fuera frustrado, que empezáramos un proceso… pero como todo fue tan rápido y él siempre guardó la esperanza de sanarse. Decía “saldré de esta, voy a ser gobernador y trabajar por el departamento”. Lo que motivó a Óscar fueron las ganas de servir a su tierra y la posibilidad de ser padre.

Él inició las quimioterapias el 4 de junio, desafortunadamente siempre había recaídas. Inicialmente tuvo un trasplante de médula y una quimioterapia densa, lo soportó todo. Adicional a la medicina tradicional, vimos otros tres médicos que nos decían que su actitud y juventud lo iban a ayudar.

El trasplante fue como a inicios de enero, duramos más o menos un mes hospitalizados. Luego, volvimos al Huila en Semana Santa; como a mitad de semana empezó a tener otros dolores y me asusté. Viajamos a Bogotá, lo llevé nuevamente a urgencias y nos dijeron que el tumor había aumentado. La masa estaba en 7 centímetros y pasó a 25. Pero él seguía con la fe, por lo que acudimos a una segunda opinión, un nuevo médico nos dijo que este tumor era complejo, que venía del tumor testicular que tuvo, pero que había una opción experimental, la inmunoterapia. Aunque tomamos esta posibilidad de vida, como este era un tratamiento no POS, no fue posible desarrollarlo. 

¿Por cuales tratamientos no tradicionales optaron en ese proceso?

El 11 de junio de 2020 un amigo de Óscar nos abrió una puerta con un médico que trabaja la terapia regenerativa, para esa fecha él estaba en cama, no comía, su estado no era el mejor. Ese tratamiento valía $45 millones cada 21 días y era con un especialista que tiene su clínica en Cali. Fue una buena experiencia porque nos ayudó a mejorar las condiciones de vida de mi esposo.

Pero la inmunoterapia es un medicamento costoso, por esto, un día Óscar habló con un compañero del colegio u universidad, no recuerdo, pero se empezó una campaña para recolectar fondos. Esta fue una decisión de vida de mi esposo, decirle a le gente lo estoy dando todo, pero me he quedado sin fuerzas y necesito ayuda. De hecho, yo quiero agradecer a todas las personas que se unieron a esa campaña.

En este proceso, además, una psicóloga nos recomendó tener un cachorro. Yo me di a la tarea de buscar uno y Óscar le puso de nombre Aarón, me dijo que porque: “Aarón ayudó a su pueblo a salir de la esclavitud y a mí me va a ayudar para salir de la esclavitud que es este tumor”. Tuvimos una familia hermosa. Cuando yo veo su cambio físico, entiendo que el amor es algo del alma, para mí él era mi todo.

En toda esta etapa Óscar fue un hombre de fe, entregado a Dios y a la palabra. Por el proceso que le iniciaron hace unos años, yo le dije al abogado que quiero que me ayude a sacar adelante el nombre de mi esposo, porque eso fue algo que nos impactó muchísimo en la familia y como equipo, planeado por políticos para que él no llegara a su sueño de ser gobernador.

¿Cómo se encontraba en los últimos días, el día de su partida?

Hace 8 días le estaban dando un medicamento para dormir, de repente Óscar se despertó y gritó dos veces. Y al tercer grito dijo ¡amor!, yo fui rápido a la habitación y vi que él miraba un punto fijo con miedo. Le dije que no mirara hacia allá, cogí la biblia de nosotros, la abrí y le mencioné que Dios lo amaba, luego se tranquilizó. Nosotros tenemos un rostro de Jesús en la habitación, y le pedí a mi suegro que me lo pasara, luego le dije a mi esposo que él también lo amaba, acarició el Jesús, se lo puso en el pecho y se quedó dormido. Estábamos todos en el apartamento, mis suegros, mi mamá, mi hermana y el mejor amigo de él que es Faiver.

Ese día estaba cumpliendo años mi hermana, entonces salimos a almorzar y cuando regresé le di un beso. De repente me entra la necesidad de hacer algo, le dije a Lina, que me ayudara a correr mi nochero y poner a la madre María en la esquina de la cama, la colocamos ahí y a los 15 minutos él falleció.

En ese momento yo estaba trabajando al lado y mi suegra orando. Él no sufrió, murió en los brazos de nuestra madre María, lo recibieron muchos seres de luz porque fue una muerte tranquila.

¿Cuáles eran sus planes como pareja y como se siente ahora?

Nosotros nos íbamos a casar el 7 de diciembre por lo católico en Neiva.  Sus planes eran tener una familia, planear nuestro hijo, seguir en la política si esa era la voluntad de Dios, o sino proclamar el evangelio.

Estos días he estado con muchas diligencias de él, sus cenizas de hecho las tengo acá en el apartamento, y no he tenido el tiempo de asimilar que realmente esto me está pasando. En las mañanas me levanto con un dolor en el pecho indescriptible, me doy cuenta que mi esposo ya no está y me duele. Aunque sé que él se encuentra bien, el vacío que dejó en mi corazón y la familia es muy grande. Nuestra relación fue perfecta en medio de la dificultad, ahora tengo la paz en mi corazón de que él se fue sintiéndose amado y protegido.