La Nación
Un país dividido 1 1 julio, 2022
COLUMNISTAS OPINIÓN

Un país dividido

Germán Palomo García

La primera confirmación de los resultados electorales del pasado domingo es que Colombia está dividida política, social y económicamente. Políticamente está dividida entre los que quieren a Petro y los que no querían que llegara al poder. Me atrevo a afirmar que gran parte de los que votaron por Rodolfo Hernández, lo hicieron contra Petro esperando que aquel lograra superarlo. Pero, a juzgar por los resultados que se esperaban mucho más estrechos, pronto entendieron que sus errores políticos lo iban a impedir. Si confrontamos las cifras, los seguidores de quienes se quedaron en mayo 29, especialmente, los de Federico Gutiérrez, la mayoría lo hizo por Hernández pero no resultó suficiente. En cambio, la votación de Petro se aumentó en las regiones donde está su fortaleza electoral (Caribe y el Pacífico por la presencia de Francia Márquez y Bogotá).

Producido el resultado ya conocido, impera una incertidumbre apenas lógica. Socialmente, la Colombia olvidada, como suele referirse a los colombianos vulnerables, esperan mucho del nuevo presidente, por lo general más allá de sus propias posibilidades. Como siempre, las expectativas son superiores a las disponibilidades y allí tendrá su primera gran dificultad. A manera de ejemplo, es lo que está pasando con Boric en Chile que son sus propios electores los que le están planteando huelgas y protestas. En la forma en que Petro los atienda, se comportará la economía. ¿Aumentará los subsidios en una complicada situación fiscal? ¿Como va a promover la reforma tributaria para lograr 50 billones de pesos y, al mismo tiempo, reducir la actividad extractiva sin tener soluciones prontas? Simplemente recordemos que desmontar el negocio de los combustibles fósiles no se da de la noche a la mañana y la generación de energías limpias, que ya se inició afortunadamente, es un proceso de largo plazo.

No es posible guiarnos por su discurso del domingo por la noche porque fue estimulado por la efervescencia del triunfo y hay que acudir a sus distintos planteamientos durante toda la campaña. Además, empieza a jugar el país con la gabinetología pero en ella resalta quien ocupará la cartera de Hacienda que resulta clave para conocer la diferencia entre lo que dijo el presidente como candidato y lo que puede hacer como primer mandatario que no es un asunto fácil. Por ejemplo, ¿cómo revivirá el IDEMA para comprar las cosechas de nuestros agricultores? y si en los posibles recursos de la reforma tributaria mantiene la venta de las electrificadoras regionales como la del Huila. En fin, el famoso compás de espera es necesario para permitirle al nuevo presidente acomodar sus fichas en el tablero. Por ahora, los mercados se muestran inquietos. Las bolsas han caído y el dólar ha aumentado su precio aunque, debe decirse, apoyado en la reciente subida de las tasas de interés de la FED que hace más interesante tenerlo en USA que en Colombia. Me declaro expectante de lo que pase en los siguientes días.