La Nación
Una luz al final 1 13 agosto, 2022
COLUMNISTAS OPINIÓN

Una luz al final

Jorge Luis Salcedo

 

Han pasado ya más de dos años desde que se inició la pandemia del Covid-19, lo cual nos llevó a un gasto infinitamente inferior al actual en derivados del petróleo. Buques parados, aviones quietos, camiones, carros, buses sin gasto de combustible en fín, todos esperábamos un cambio ambiental total en el planeta, pero hasta la fecha no hemos visto gran cosa, pues hemos botado tanta basura a los ríos y mares, que la tierra está hastiada de plásticos y fibras, además de metales, maderas, llantas y materiales no biodegradables. Lo más peligroso es que nuestras especies marítimas están en peligro de extinción, de otra parte, nuestra alimentación es parcialmente en base a comida de mar, la cual es cada día más escasa. Ahora, encontramos peces y aves enredadas en tapabocas y desechos de los mismos.

Colombia ya sea en éste o en todos los gobiernos que vengan, sin importar su filiación, deben ponerse en la lucha contra el cambio climático combatiendo, no sólo, el uso de plásticos y derivados, sino también la exagerada deforestación en zonas como el Pacífico, Nariño, Putumayo, Chocó, Antioquia, Caquetá, Vichada, Amazonas, Arauca y Meta, o, sea más del 60% del país. El festival de la motosierra en las zonas anteriores, además de equipos pesados que se están utilizando para la extracción en forma industrial de madera de nuestros bosques es cada día mayor, pero ningún departamento, o, entidad territorial hace nada al respecto. Tenemos un ejército al cual le podríamos dar ésta labor evitando construcción de vías para sacar maderas de nuestras selvas y contaminar ríos con venenos para explotación de minas de diferente índole como oro, plata, cobre y otros minerales que se estén extrayendo clandestinamente sin licencia. Tenemos que acordarnos que este país es autosuficiente en la parte alimenticia gracias a nuestra situación geográfica y ecuatorial, pero si lo comenzamos a irrigar con aguas envenenadas, seremos nosotros los que iremos a pagar serias consecuencias, no sólo, en nuestros organismos sino en nuestro sistema de salud, al cual le saldrá muy costoso el manejo de estas patologías secundarias a envenenamiento con severas lesiones cerebrales, hepáticas y renales.

La luz al final del túnel la veremos sólo si somos estrictos y no se olvidan que los sistemas de energía alternos como el eólico, el de paneles solares y baterías para carros y casas también contaminan. Pues no podemos seguir siendo ingenuos pensando en que los materiales con los cuales se construyen los paneles solares son totalmente inocuos y se fabrican sin contaminar la naturaleza. Las pilas para baterías también son construidas con elementos que son contaminantes.