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  Una mirada hacia la familia   Las dos caras de la moneda

   Una mirada hacia la familia     Las dos caras de la moneda 1 6 agosto, 2020

 Consuelo Serrato de Plazas

 

Parafraseando al connotado escritor griego Nikos Kazantzakis: «Ya que no podemos cambiar la realidad, cambiemos los ojos con que vemos la realidad».

La vida nos puede cambiar en un instante. Las circunstancias de hoy pueden ser otras mañana. ¿Sabes acaso lo que significa disfrutar de estabilidad laboral y sosiego económico y de la noche a la mañana sin más ni más encontrarse desempleado y sin ninguna fuente de ingreso?

A la gravísima problemática por la expansión del letal brote de coronavirus que continúa cobrando centenares de vidas se le agrega el dramático impacto en los niveles de desempleo –que dicho sea de paso ya se encontraba debilitado- ante el cierre temporal o definitivo de numerosas empresas y el consecuente incremento en la tasa de desocupación. Es así como la OIT ha expresado su preocupación ante el inquietante aumento del desempleo en América Latina y el Caribe destacando que eventualmente podría elevarse en la región al récord histórico de 41 millones de personas.

Para nadie es un secreto que estructuras productivas relacionadas con el sector del ocio y la cultura, la construcción, la moda, el turismo, la industria y el comercio se han visto seriamente afectadas lo que ha conllevado a que muchas de ellas deban prescindir de un buen número de colaboradores.  Es tal la magnitud del problema que de acuerdo con lo divulgado por el  DANE en el mes de mayo la cifra de desempleo alcanzó el 21.4% representando un incremento histórico de 13,3 puntos porcentuales frente al mismo mes del año inmediatamente anterior, hecho que incide entre otras muchas variables en el acceso a bienes y servicios y de paso compromete la calidad de vida de numerosas familias.

Ciertamente nadie está exento de los desafíos que nos presenta la vida y esa precisamente es la realidad que hoy por hoy enfrentan cientos de profesionales que pasaron de estar a gusto en su zona de confort porque les generaba seguridad y sensación de bienestar a un escenario cargado de miedo e incertidumbre ante la impredecible e incontrolable realidad que se vive por cuenta de la pandemia. Razón tenía el pensador español José Ortega y Gasset cuando expresaba: «Yo soy yo y mi circunstancia».

Sin embargo y aunque cada persona de acuerdo a sus habilidades afronta los reveses de la vida de manera diferente, por fortuna hay quienes haciendo gala de su capacidad de resiliencia de manera constructiva logran sobreponerse a las dificultades y pese a su exitosa trayectoria laboral la transforman en oportunidad propicia para incursionar y explorar nuevas áreas que en otrora parecieran impensables y que al final terminan por demostrar que esa justamente era su verdadera vocación. Dicho de otra manera «los retos de la vida no están hechos para paralizarte, sino para ayudarte a descubrir quién eres» tal y  como lo afirmara Bernice Johnston.