La Nación
Una “propuesta – mandado” indecente y descarada 1 21 octubre, 2021
COLUMNISTAS OPINIÓN

Una “propuesta – mandado” indecente y descarada

José Joaquín Cuervo

La amnistía general que propone el ex presidente, ex Senador, ex liberal Uribe, la que le permitiría al país hacer una especie de borrón y cuenta nueva acerca de lo ocurrido en el conflicto armado, especialmente para los militares políticos de derecha, los paramilitares, los corruptos de su gobierno, realmente debe ser repensada, reflexionada y casi que rechazada de plano. Una propuesta revanchista desde su inicio, auspiciada o alentada por las condiciones políticas de un Congreso que quiere raspar la olla del gobierno Duque.

Una propuesta calculada en tiempos de proselitismo político en favor de los condenados o procesados por diversos delitos, o que tienen sanciones o procesos administrativos de inhabilidades de derechos, para que  puedan ser elegidos solo por una vez en cargos de representación popular,  una “propuesta mandado”  que es capaz de claudicar a los principios que inspiraron la ley de justicia y paz (que tratan de resucitar) y del acuerdo final del teatro Colón, una propuesta desde los victimarios de derecha y que de nuevo desconoce a las víctimas,  la iniciativa se refiere a un enorme universo de conductas, sin relación con la solución de un conflicto interno, en fin,  una propuesta que nos vuelve a tomar por idiotas y desmemoriados; que clama ahora por que se aplique a los militares, a los paramilitares, a los políticos corruptos lo que a gritos el mismo ex presidente  pedía que se negara para los ex combatientes o ex guerrilleros.

El expresidente Uribe siempre entendió el dilema que significa la consecución de la paz, pero se había hecho el pendejo: ahora si aboga por la Justicia transicional y la necesidad de flexibilizar la labor persecutora del delito por parte del Estado. Ahora si no importan la posible impunidad, su esquema de justicia transicional que incluye, entre otras cosas, reconocer derechos políticos a personas condenadas, conceder libertad condicional a miembros de la fuerza pública, crear una sala especial en la JEP y aplicar la ley de Justicia y Paz que sólo podría salir de la terquedad del descaro y la irracionalidad de quienes con sus propuestas retan cualquier ejercicio de coherencia argumentativa, moral y política.

El expresidente y buena parte de su partido desconoce las consecuencias en caso de llegarse a tratar en el congreso tamaño despropósito: los cambios tendrían que hacerse a través de una reforma constitucional, la propuesta además de generar impunidad, (que era el argumento de su NO al plebiscito por la paz), le resta competencia a la JEP, “si esta no pudiera adelantar acciones en los temas relacionados con el conflicto, sólo le quedarían los crímenes de guerra y de lesa humanidad”.

La “propuesta – mandado” debería ser desconocida e ignorada por el país institucional que debe hacer efectivo los valores de justicia transicional legítima que hasta ahora se han trazado, de lo contrario se estaría reivindicando a violadores, ex -militares convictos, ladrones, condenados por chuzadas, parapolíticos, homicidas, autores de violencia intrafamiliar, en fin, una especie de amnistía política oportunista e indiscriminada que solo busca otro populismo punitivo.