La Nación
Una propuesta vacía 1 29 noviembre, 2021
COLUMNISTAS OPINIÓN

Una propuesta vacía

Germán Palomo García

El triunfo, y mucho más si este es anticipado, resulta mal consejero. Gustavo Petro, que según las encuestas tiene las mayores preferencias de llegar a la presidencia de la República se atrevió a declarar que tan pronto llegue a la presidencia cancelará todos los contratos de exploración petrolera y de gas, desconociendo la realidad jurídica, fiscal y económica de esta actividad. En primer lugar, el Presidente requiere del Congreso para tomar las decisiones que anunció. Grave porque no se sabe como se integrará el parlamento colombiano y modificar la normatividad que regulan estos contratos no es del resorte exclusivo del ejecutivo.

Seguramente el candidato quiso decir que promoverá el salto a las energías alternativas pero, otro error, piensa que la transición energética se da de inmediato de igual manera como se dice del carbón que desde ya se habla de descarbonizar al mundo pero economías como China aún tienen gran importancia en la economía mundial. Así no es por varias razones. La primera, sustituir las fuentes fósiles de energía toma su tiempo.

Según el exministro Amylkar Acosta, Petro se equivoca al afirmar que Colombia tiene petróleo para 2034 cuando oficialmente se dice que las reservas petroleras solo alcanzan para cinco años más. Es decir, de suspender la exploración petrolera, en cinco años seríamos importadores netos de crudo (para alimentar las refinerías) y combustibles para evitar una parálisis del transporte. Por otro lado, el candidato Petro no puede olvidar que las exportaciones de petróleo son el mayor renglón de ingresos (16.000 millones de dólares). Cada vez que el rubro de exportación se mejora es por cuenta del petróleo y el café, dos commodities que nos dan la mano.

Además, el impacto fiscal sería mayor de perder semejante fuente de ingresos por los impuestos a la renta que pagan las petroleras (16% de los ingresos corrientes), los dividendos de Ecopetrol a Hacienda y las regalías que se transfieren a los entes territoriales y que, mientras no exista una renta sustituta, el gobierno no puede darse el lujo de desestimar estos ingresos. Si nos volvemos importadores, las cifras serían más desventajosas para Colombia. Aquí la realidad invita a aplicar la “teoría de Tarzán” de soltar el bejuco cuando se tenga el otro.

Definitivamente, fue una salida en falso del candidato de la Colombia Humana. No por madrugar amanece más temprano y lo más conveniente para Petro es aclarar lo que quiso decir porque, hasta ahora, demuestra un desconocimiento de como se maneja el sector petrolero y su impacto en la economía (macro y micro) de un recurso que, no cabe duda, va a cambiar pero no a la velocidad que se quisiera.